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Luis Videgaray o el regreso de la mano derecha de Peña Nieto

El hombre fuerte del presidente y supuesto organizador de la visita de Trump a México como candidato vuelve al Gobierno como secretario de Relaciones Exteriores

Luis Videgaray, en la ceremonia de su nombramiento en Los Pinos.

Luis Videgaray Caso (Ciudad de México, 1968) lo ha tenido todo durante los primeros cuatro años de la presidencia de Enrique Peña Nieto. El exsecretario de Hacienda dirigió la campaña que llevó a Peña Nieto a la presidencia en 2012 y diseñó el ambicioso plan de reformas económicas fraguadas en los primeros dos años de la Administración del mandatario mexicano. Su influencia lo ha convertido en uno de los ministros más poderosos y también lo llevó a abandonar el cargo en septiembre tras la polémica visita del entonces candidato republicano Donald Trump a México. Videgaray vuelve ahora como secretario de Relaciones Exteriores y como uno de los asesores más cercanos de Peña Nieto, ahora que Trump está en las puertas de la Casa Blanca.

Videgaray es Licienciado en Economía por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y Doctor en Economía por el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés). Sus credenciales lo han situado como un arquitecto de las finanzas públicas. Peña Nieto lo conoció en la década de los 90 en la empresa Protego, propiedad del exministro de Hacienda Pedro Aspe Armella. Cuando Peña Nieto se convirtió en gobernador del Estado de México en 2005, llamó a Videgaray y lo nombró secretario de Finanzas. Un cargo que el economista abandonó en 2009 para convertirse en legislador y presidir la Comisión de Presupuesto.

Videgaray ya era conocido como el hombre detrás del poder de Peña Nieto en 2012 cuando comenzó la carrera presidencial. El excandidato de oposición Andrés Manuel López Obrador lo acusó de manejar ilegalmente los recursos de la campaña, un señalamiento que nunca fue comprobado. Al ocupar el cargo de ministro de Hacienda, Videgaray promovió las reformas en telecomunicaciones, en energía y fiscal, que sacaron de su zona de confort a varios magnates mexicanos. Sobre sus hombros ha permanecido el reproche de una economía que no consigue crecer más del 3%, mientras el Estado aumenta su deuda pública.

Su posición de hombre fuerte de Peña Nieto también lo llevó a la polémica por conflictos de interés. El diario estadounidense Wall Street Journal publicó en 2015 que Videgaray compró una casa en el Estado de México a un contratista cercano al Gobierno de Peña Nieto. El entonces ministro reconoció que Juan Armando Hinojosa —que ha obtenido contratos públicos por 3.400 millones de dólares— le vendió la propiedad en lo que describió como una operación “legal y dentro de los parámetros del mercado”. La delgada línea ética comenzaba a quebrarse.

Según The Washington Post, el exministro de Hacienda fue el encargado de gestionar la reunión a pesar de las críticas generalizadas y sin que el ministerio de Exteriores estuviera al tanto. Videgaray defendió la decisión en la televisión mexicana como una oportunidad que valía la pena para tener una buena relación con Estados Unidos. Trump hizo de la visita otro espectáculo para su campaña y Hillary Clinton ha rechazado todo vínculo con el Gobierno mexicano. Cuatro meses después, el hombre fuerte de Peña Nieto vuelve a susurrarle al oído.

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