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Miles de personas protestan contra Peña Nieto por la visita de Trump

La marcha en Ciudad de México mezcló indignación, hartazgo y un elemento nuevo: orgullo patrio herido

La manifestación del 15 de septiembre concluyó sin poder llegar al Zócalo de la Ciudad de México.
La manifestación del 15 de septiembre concluyó sin poder llegar al Zócalo de la Ciudad de México.

La manifestación contra Enrique Peña Nieto por la visita de Donald Trump fue un viaje a los sentimientos. Indignación, hartazgo y un elemento nuevo: orgullo patrio herido. Miles de personas, muchas de ellas jóvenes profesionales y estudiantes, partieron de la plaza del Ángel de la Independencia rumbo al Zócalo, en el corazón de la capital mexicana, para mostrar su rechazo a casi todo y su esperanza de que algo, aunque sea poco, mejore.

La marcha no fue masiva. Era día festivo y la humillante reunión del jefe de Estado con el candidato republicano ya quedaba lejos. “Somos unos agachados, a la hora de la verdad no salimos a protestar por lo que creemos” se lamentaba Iván Martínez, de 22 años y estudiante de Ciencias de la Tierra. “Es desesperante que no acuda más gente, viendo cómo el país se hunde”, apostillaba Maureen, alumna de la Facultad de Física de la UNAM.

Pese a esta frustración compartida, la manifestación fue ganando cuerpo a medida que avanzaba la tarde. El acicate de protestar contra un gobernante en horas bajas servía de imán. Pocos, muy pocos hablaban del xenófobo Trump. Había quien acudía por rechazo a la política económica, otros por la matanza de Ayotzinapa y las violaciones de derechos humanos, y muchos simplemente para expresar públicamente su rechazo a un sistema político altamente erosionado. Y la fracasada reunión con el magnate estadounidense valía de excusa para todo ello.

“Yo no elegiría a un partido u otro, no veo ninguna figura política que me atraiga; lo que hacen falta son cambios globales”, clamaba Edgar de 21 años, estudiante de Gastronomía y con la cara pintada con los colores de bandera mexicana. “Estamos hartos, eso es lo que pasa, habrá quien vote a López Obrador y otros al PAN, pero todos los que estamos aquí queremos que algo cambie”, señalaba Sergio, arquitecto. “No será esta manifestación la que cambie el Gobierno, eso ya lo sabemos, pero es una forma de decir que queremos otra forma de hacer política y que esta es posible si se confía en la gente”, afirmó Guadalupe.

La protesta siguió rumbo al Zócalo, junto al Palacio Nacional, donde el presidente iba a ofrecer por la noche El Grito, la proclama de la Independencia de México. El Gobierno capitalino ya había advertido que no dejaría pasar a la pequeña y pacífica multitud. Tampoco parecía preocuparles mucho. Ya estaba dicho lo que pensaban. Cuando la policía les impidió el paso, cantaron el himno nacional.

Nuevo enfrentamiento entre policías y sindicalistas radicales en el zócalo de Oaxaca

El centro de la histórica ciudad de Oaxaca también tuvo concentraciones la víspera del festejo de Independencia. Un contingente de maestros disidentes, estudiantes y simpatizantes de su movimiento se enfrentó violentamente con la policía cuando intentaban llegar al zócalo, que era resguardado por los elementos para la realización del tradicional Grito de Independencia por parte del gobernador Gabino Cué.

Por varias calles del centro, los sindicalistas radicales se enfrentaron con cohetones y otros objetos que arrojaron a los policías, quienes respondieron con gases y repelieron a los manifestantes con vallas. El saldo del encuentro hasta el momento, según el Gobierno estatal, fue de tres heridos: dos oficiales -con quemaduras en los brazos, pecho y rostro- y un civil con "lesiones leves", según un comunicado del Gobierno, que negó que los festejos patrios vayan a ser cancelados por los disturbios.

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