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El frío mexicano, la amenaza letal de las mariposas monarca

Las temperaturas extremas degradan el bosque donde hiberna una de las especies más emblemáticas de Norteamérica

Un guía mexicano muestra una mariposa monarca herida.

Aunque hay mariposas monarca dispersas por todo el planeta, en México se concentran las más fuertes. Aquellas capaces de vivir hasta ocho meses y de recorrer medio continente. La generación conocida como Matusalén, que migra desde diferentes puntos de Canadá y Estados Unidos hacia el sur para sobrevivir el invierno, teme ahora al frío mexicano. Una nevada en marzo de este año ocasionó la degradación del bosque donde hibernan y la muerte de millones de ellas. Las temperaturas extremas se han convertido en su principal amenaza.

Las mariposas monarcas recorren hasta 4.000 kilómetros desde Canadá para llegar a los bosques mexicanos del centro del país

El informe oficial presentado este martes sobre la situación de las mariposas monarca en la reserva mexicana muestra cómo ha aumentado la degradación. De las 20 hectáreas afectadas entre 2014 y 2015, se ha pasado a 72 en la última temporada. La principal diferencia, que destaca el estudio, es que por primera vez el incremento se ha debido a las variaciones climáticas y no a la tala clandestina de árboles, que hasta ahora era el principal riesgo. "No podemos controlar una nevada. Por eso es tan importante la reforestación y protección de los bosques, para mitigar sus daños", explica el experto Eduardo Redón. 

Las mariposas monarcas recorren hasta 4.000 kilómetros desde Canadá para llegar a los bosques mexicanos del centro del país. Al atravesar el medio oeste de Estados Unidos logran la reproducción de la generación más longeva de su especie, que vive ocho meses, y que es la que finalmente llega hasta México.

Hasta ahora, en todo el proceso, la mariposa Matusalén tenía que sortear la destrucción de ecosistemas, la degradación de los bosques y la desaparición de parte del algodoncillo, por el uso de herbicidas en las plantas indispensables para su reproducción, en Estados Unidos. Pero el enemigo ahora, coinciden, es más difícil de controlar: "Los veranos de 2012 y 2013 fueron excesivamente calurosos y secos en el norte y eso afectó a la población de mariposas. En México se han producido tormentas invernales que son esporádicas", explica Redón.

La tormenta del marzo pasado congeló a cerca de 6,2 millones de mariposas, el 7% de los 84 millones que se calcula migraron a México durante el invierno, indicó Alejandro del Mazo, responsable nacional de Áreas Protegidas. "Esto destaca la fragilidad de estos bosques y de la monarca, y evidencia la importancia de la reforestación", dijo Omar Vidal, director del grupo conservacionista World Wildlife Fund México, que realizó el censo forestal junto con expertos de la Universidad Nacional Autónoma de México y el gobierno.

Las las comunidades agrarias y de montaña propietarias de la mayor parte de las tierras donde hibernan han comprendido que el bosque es más rentable como atracción turística que la venta de la madera. "Hace 20 años la tala era masiva, se destruían cientos de hectáreas", apunta Redón. A partir de 2012 la tendencia cambió y este año por primera vez se ha reducido en un 40% respecto al 2014.

"Este insecto de menos de un gramo y de 10 centímetros mueve a tres países", explicaba del Mazo. La misión de México es conservar el área de más de 56.000 hectáreas donde descansan desde noviembre hasta febrero y marzo. Y parece que la situación en el país, según coinciden los expertos, se está mejorando. La zona cubierta por las mariposas este año fue tres veces y medio mayor que el año pasado. En diciembre pasado, las mariposas cubrieron cuatro hectáreas, comparado con 1,13 hectáreas en 2014 y 0,67 en 2013, la cifra más baja. Pero todavía muy por debajo de las 18 hectáreas cubiertas hace 20 años.

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