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Perú inicia una nueva etapa con un Congreso dominado por el fujimorismo

El liberal Pedro Pablo Kuczynski asume el poder este jueves con un frente abierto en el Legislativo

La congresista de Fuerza Popular María Letona jura su cargo. Ampliar foto
La congresista de Fuerza Popular María Letona jura su cargo. EFE

La política peruana inicia una nueva etapa marcada por dos novedades: un nuevo presidente liberal, Pedro Pablo Kuczynski, que tomará posesión este jueves tras cinco años de Gobierno del izquierdista Ollanta Humala, y un Congreso dominado por el fujimorismo, que tendrá 73 de los 130 parlamentarios. Como síntoma de estos tiempos de bicefalia entre el poder ejecutivo y el legislativo, la mesa directiva del parlamento echó a andar el martes con dos cambios sustanciales respecto a su composición anterior: el alto grado de amateurismo y la baja filiación partidaria.

Ante las dudas sobre hasta qué punto la polarización extrema entre el nuevo Gobierno y el Parlamento dará como resultado una difícil gobernabilidad de la quinta mayor economía de América Latina, la fujimorista Luz Salgado, nueva presidenta del Congreso, se afanó en negar la mayor. “De ninguna manera seremos un Congreso obstruccionista, paralizante o negativo”, prometió. “Nuestra historia nos muestra períodos donde la democracia ha sido frágil porque sus gobernantes no supieron resolver los grandes problemas que se le presentaron, como la crisis económica o el terrorismo que marcaron los años ochenta y noventa. Hemos sido testigos de rupturas constitucionales que nunca más se repetirán”, afirmó en un intento por calmar los ánimos. 

Una de las señas de identidad del nuevo Congreso será la baja tasa de adscripción política de sus miembros. Hasta 90 diputados no están inscritos en ninguna formación, sino que fueron invitados por los partidos a presentarse como candidatos, según indica un informe de la Asociación Civil Transparencia. “La mayoría solo fue reclutada para las elecciones y solo un escaso porcentaje tiene militancia en el partido al que representa; eso hará difícil la disciplina parlamentaria”, subraya el secretario general de esta organización, Gerardo Távara. Una treintena de congresistas electos, el 23%, milita en el partido político por el que postularon y otros nueve (el 7%) están inscritos en un movimiento regional. “Va a ser difícil tanto para la bancada más grande [Fuerza Popular, el partido liderado por Keiko Fujimori, que perdió las presidenciales por un puñado de votos] como para la llamada a ser la oposición real [Frente Amplio, de izquierda]. En ambos casos, no más del 20% de esas bancadas tienen pertenencia a esos partidos”, añade Távara. 

En los tribunales

El nuevo Congreso también genera controversia en el plano jurídico. Una decena de legisladores —seis de ellos fujimoristas y dos más de Alianza por el Progreso, el partido del excandidato a la presidencia César Acuña— tienen procesos en curso, como el parlamentario Edwin Donayre, que enfrenta un proceso por corrupción y robo de combustible mientras era comandante general del Ejército. Otros 11 nuevos miembros de la Cámara, cinco de ellos de Fuerza Popular, están siendo investigados por lavado de activos.

Además, la apoderada de una de las empresas del congresista Kenji Fujimori —hermano menor de la excandidata presidencial Keiko Fujimori, que perdió las presidenciales por solo un puñado de votos, e hijo del autócrata Alberto Fujimori— también es investigada por la Fiscalía. Hace tres años, la policía encontró 100 kilos de cocaína en el almacén de la empresa Limasa, de la que Keiko es accionista.

El viernes, el propio Kenji obtuvo la votación más alta para la presidencia del Congreso, a la que renunció: “Entre los congresistas de mi partido son muchos los que tienen méritos y más experiencia para esa función”. Y, violando el reglamento de la Cámara, aprovechó la ocasión para elogiar a su partido y a su hermana: “Es presidenta de mi partido Keiko Sofía Fujimori Higuchi, a quien me une no solo mi afecto de hermano sino el respeto y la admiración por quien ha construido el partido político más grande e importante, uno que permanecerá en la historia del Perú”.

Durante la toma de posesión de las actas, una parlamentaria del izquierdista Frente Amplio, Indira Huilca, juró “por la memoria de las víctimas del fujimorismo”, entre ellas su padre, el líder sindical Pedro Huilca, asesinado por el Grupo Colina, un destacamento del Ejército que cometió ejecuciones extrajudiciales en los noventa como parte de la lucha contra el grupo terrorista Sendero Luminoso. Por otro lado, aunque en Perú hay reconocidas 47 lenguas originarias, dos de ellas con carácter oficial —quechua y aymara—, solo cinco parlamentarios juraron en la lengua materna de sus pueblos de origen: cuatro de ellos del Frente Amplio y solo uno de Fuerza Popular.

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