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“Es un país que no ha resuelto su propia guerra, tenemos un duelo muy profundo”

La especialista dice que Perú no ha procesado el difícil período del conflicto interno por el surgimiento de la lucha contrasubversiva

Matilde Caplynski, psicoanalista peruana.
Matilde Caplynski, psicoanalista peruana.

La psicoanalista peruana Matilde Caplansky (74 años) resalta de su país el hecho de que se mantengan las antiguas desigualdades y el que no haya procesado aún el difícil período del conflicto interno –entre 1980-2000– por el surgimiento del grupo terrorista Sendero Luminoso y la lucha contrasubversiva. Sostiene que la candidata Keiko Fujimori es pragmática al buscar votos ofreciendo cerrar el paso al aborto en casos de violación y la unión civil de personas del mismo sexo. Dialoga con EL PAÍS rodeada de dos perros y un gato en su casa en un distrito del sur de Lima.

Pregunta. ¿Perú es uno de los países más conservadores del continente?

Respuesta. Somos una cultura muy contradictoria: ha habido mucha resistencia a la unión civil en el Perú, pero no hay programa de televisión para divertir que no tenga un homosexual, es una mofa que los incluye. El congresista Carlos Bruce que es gay ha sido reelegido varias veces y viene de la burguesía más conservadora.

P. Keiko Fujimori promete no al aborto, no al matrimonio homosexual y los analistas dicen que eso le da votos.

R. Ella es muy práctica ofreciendo eso. Es muy peruano decir una cosa y hacer. En Lima muchas mujeres utilizan el aborto como método anticonceptivo, pese a que no es tan fácil. Va en contra de una cosa muy principista de si nosotros guardamos la forma, tenemos el poder.

P. ¿Cómo está el estado anímico de la sociedad?

R. Antes de las elecciones había mucha decepción con el Gobierno de Ollanta Humala y su señora, no se ha discutido nada importante. Humala ha viajado, ha conocido algunas ciudades en el mundo, pero ha hecho muy poco de lo que prometió. El domingo van a pasar cosas que van a mover al país desde muchos lugares.

P. ¿Hay insatisfacción con hacia dónde va el país?

R. Hay intranquilidad. Pero los peruanos somos comodones. Cuando existía el cine Orrantia y la película se enroscaba, nadie se movía: si había alguien que salía blasfemando era un argentino, todos los demás esperábamos que se arreglara. Acá no pasa nada… hasta que llega Sendero y ahí sí pasó de todo, sufrimos mucho.

P. ¿Esa guerra ha marcado hasta ahora?

R. A eso le tenemos mucho miedo. Creo que la base del miedo que vi en esta semana (en el consultorio) es que somos un colectivo humano que seguimos traumatizados, no hemos procesado nuestro duelo. Hay más agresión, y el peligro que hay en las calles y la inseguridad ciudadana para mí es un producto de la guerra interna y de la sucesión de gobiernos ineptos. Hace unos años mis colegas colombianos andaban asustadísimos de los niños sicarios que decían que podían vivir hasta los 17 años, eso lo vemos ahora acá. Eso no surge solo por el hambre, sino porque hay deterioro del tejido social y es una anomia que se ha expandido.

P. ¿Un país que no ha asumido su dolor?

R. Tenemos un duelo muy profundo, estamos muy apenados. Todos sabemos de las desigualdades, no se han solucionado, se han muerto más de 69.000 personas, la Comisión de la verdad fue rechazada por Fujimori, por (monseñor) Cipriani y fue un trabajo muy serio. Fue intento de poner todo más parejo, no era los malvados por aquí y los buenísimos por allá. Todavía no hemos comprendido: hay una desigualdad muy grande pero los métodos de Sendero Luminoso no fueron los adecuados.

P. Ese hecho es tan traumático que sigue siendo un elemento de campaña de Fujimori.

R. Nos da mucha pena que haya sucedido lo que ha sucedido. En la visión que tenemos de los peruanos nos creemos buenos, más pacíficos. No nos gusta vernos ni agresivos, ni burdos. Nos miramos con bastante benevolencia.

P. ¿Eso explica que el país no tenga una discusión más normal, de los partidos izquierda-derecha?

R. Impide que haya izquierda y tampoco derecha. Andan siempre los mismos.

P. Sin embargo Keiko Fujimori en las dos últimas semanas se ha mostrado muy agresiva.

R. Y eso ha sido muy criticado por un sector. A los fujimoristas que gane el debate les gusta, pero que sea agresiva, no sé si tanto. Apreciamos la serenidad, la sensatez, mantener las formas.

P. ¿Y por qué una sociedad cómo esta puede permitir que vuelva el fujimorismo?

R. La clase media hizo con Fujimori muchos negocios, bien y mal. Hay una contradicción muy grande, la de una mano fuerte. Todos te van a decir que Alberto Fujimori hizo caminos, pero además terminó con Sendero. No lo tenemos solucionado o procesado. ¿Cuántos años se demoró Europa en procesar la Segunda Guerra Mundial? Ellos ya están en la cuarta guerra mundial y no han procesado la segunda guerra mundial, lo mismo pasa. No hay un análisis del hecho de que a los Fujimori no les importe que terminara tan mal, además, como delincuente.

P. ¿Pero por qué ahora, con el autócrata en la cárcel y después de tres presidentes distintos? En el extranjero es difícil de entender.

R. Para mí también. Hay varias explicaciones y para mí ninguna es válida. La primera es que la hija es distinta y es más joven, ama el poder y va a querer enmendar lo que hizo el padre. Quieren hacer una saga fujimorista que continúe 100 años. Creo que es parte un duelo no resuelto y esto supone la repetición del trauma para ver si lo cambiamos. Uno sueña y quiere cambiar el evento traumático por uno saludable. Pero esto es una conjetura.