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El flujo de efectivo en México crece durante las campañas políticas

El aumento de liquidez procede de la supuesta financiación ilegal de las campañas, según un estudio

El presidente de México, Enrique Peña (izq) y el Gobernador del Banco de México, Agustín Carstens.
El presidente de México, Enrique Peña (izq) y el Gobernador del Banco de México, Agustín Carstens.

Los más recientes comicios federales en México han estado plagados de dudas sobre la veracidad de los resultados. Particularmente cuestionadas fueron las elecciones presidenciales de 2006 –por la acusación de fraude electoral lanzada por Andrés Manuel López Obrador contra Felipe Calderón-, y la de 2012 por la revelación de que el equipo de campaña de Enrique Peña entregó monederos electrónicos para promoverse, y sobre su presunta relación comercial con la televisora más grande del país. Este miércoles, la consultora Integralia publicó un dato más al respecto: en el periodo electoral de 2012 el flujo de efectivo en el país creció en más de 2.000 millones de dólares (37.000 millones de pesos), por lo que la empresa presume que podría tratarse de financiamiento ilegal de las campañas políticas.

La firma -dirigida por el expresidente de la máxima autoridad electoral del país, Luis Carlos Ugalde- publicó un reporte basado en estadísticas del Banco de México y en solicitudes de información, que revela que en las dos últimas elecciones federales (la presidencial de 2012 y la intermedia de 2015) el flujo de dinero en efectivo aumentó un promedio de 33.165 millones de pesos (1.842 millones de dólares) durante los meses previos a la celebración de los comicios.

En diversos informes, señala Integralia, el Banxico ha admitido que existe un “efecto temporal que la celebración de elecciones en nuestro país tiene sobre la demanda de dinero”, lo que “puede dar una pista del volumen de dinero que se usa para financiar campañas de forma ilegal”, advierte la consultora.

La ley electoral mexicana ha obligado a los partidos a bancarizar sus operaciones, sin embargo, muchos gastos de campaña se pagan en efectivo, ya sea porque los fondos provienen de fuentes ilegales (desvío de recursos públicos, donaciones privadas por encima de los topes legales, personas morales e incluso dinero del crimen organizado) o porque se usan para pagar actividades prohibidas, como la compra del voto y la inserción de propaganda en medios informativos, disfrazada de contenidos noticiosos o en programas de revista. El partido gobernante actualmente, el PRI, ha sido acusado desde la campaña de 2012 y a la fecha de financiar contenidos propagandísticos en la empresa Televisa; y según Integralia, fue precisamente en ese año cuando el flujo de efectivo tuvo mayor incremento, circulando 2.000 millones de dólares más.

El vaivén del efectivo

De acuerdo con el reporte de Integralia, 2009 fue el único año con elecciones federales en el que el flujo de efectivo disminuyó entre febrero y junio, lo cual puede atribuirse a la crisis económica de 2008-2009. El aumento en 2012 fue de 5%, un aumento “desproporcionado” que rebasa los patrones regulares, según Integralia. Después de ese año, la demanda de monedas y billetes circulantes ha crecido y disminuido de la siguiente manera:

2011

Disminuyó 2.958 millones de pesos

2012 (año electoral)

Creció en 37.000 millones

2013

Decreció 5.119 millones

2014

Creció 11.459 millones

2015 (elecciones legislativas)

Aumentó 28.956 millones

“Es muy probable que buena parte de eso sea de dinero ilegal de desvío de recursos públicos, de dinero de donantes privados que no quieren registrarlo, y esto es muy importante porque significa que si el financiamiento público a partidos es de aproximadamente 5.000 millones (de pesos), además hay 6 o 7 veces más en efectivo que está circulando para financiar campañas”, dijo Luis Carlos Ugalde, director general de la consultora y presidente del Instituto Nacional Electoral en el periodo 2003-2007.

Otro dato que sugiere el uso de este dinero para las campañas es que la demanda de efectivo en los años electorales cae siempre después de junio –las elecciones en México se celebran entre junio y julio- para volver a aumentar en noviembre.

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