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Estados Unidos condena el asesinato de un opositor venezolano

El Gobierno de Barack Obama insta a Venezuela a proteger a todos los candidatos políticos

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro REUTERS

Estados Unidos condenó este jueves el asesinato a balazos del líder opositor regional venezolano Luis Manuel Díaz durante un acto de campaña en Altagracia de Orituco e instó al Gobierno de Nicolás Maduro a garantizar la seguridad de todos los candidatos en las elecciones del 6 de diciembre.

El asesinato de Díaz es “el más mortífero de una serie de ataques y actos de intimidación recientes contra candidatos de la oposición”, dijo el portavoz del Departamento de Estado, John Kirby, en un comunicado. “Las campañas de miedo, violencia e intimidación no tienen lugar en una democracia”, agregó e instó en nombre de Washington al Gobierno de Caracas a “proteger a todos los candidatos políticos”.

Asimismo, Estados Unidos reclamó al Consejo Nacional Electoral a que “garantice que esta campaña es realizada de forma que se aliente la completa participación de los venezolanos”.

La condena de Washington se une a la realizada a primera hora de la mañana por el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, que también reclamó un cese de la violencia ante las elecciones legislativas.

“El asesinato de un dirigente político es una herida de muerte a la democracia”, advirtió Almagro. “Y una sucesión de hechos de violencia política en un proceso electoral es la muerte de mucha democracia”, agregó en un comunicado, en el que recordó que la muerte de Díaz “no es un episodio aislado”. El asesinato a tiros del secretario general del partido opositor Acción Democrática en el Estado de Guárico en un acto de campaña en el que también participaba Lilian Tintori, la esposa del líder opositor preso Leopoldo López, se produce en el contexto de “otros ataques” contra dirigentes opositores, “en una estrategia que procura amedrentar a la oposición”, según la OEA.

Desde que asumiera la jefatura de la OEA en mayo, Almagro ha intentado convencer al Gobierno de Maduro para que acepte una misión de observación electoral del organismo hemisférico, a lo que Caracas se ha negado de forma reiterada. Recientemente, el excanciller uruguayo manifestó en una carta abierta sus dudas acerca de la imparcialidad del sistema electoral venezolano. Tras el asesinato del opositor Díaz, el jefe de la OEA volvió a insistir en la necesidad de que el Ejecutivo venezolano dé “las garantías más absolutas” para las elecciones del 6 de diciembre y que no haya “ni un muerto más”.

“Pedimos al Gobierno actuar ya, pedimos el cese de toda violencia; pedimos transformar la contienda electoral en una fiesta y no en un ejercicio de fuerza, violencia y miedo; pedimos las garantías más absolutas para todos”, reclamó Almagro. Ello requiere, según el jefe de la OEA, “poner fin a los discursos cargados de amenazas, de pronósticos oscuros, y desarmar a cualquier grupo civil armado, especialmente aquellos que dependen del gobierno o del partido de gobierno”.

“No debe haber un muerto más, no debe haber una amenaza más. Es hora de ponerle fin al miedo. Cada muerto en Venezuela duele hoy en todas las Américas”, insistió Almagro.