Las vidas segadas en las vías de Adamuz
45 personas han muerto en uno de los peores accidentes ferroviarios de España. Dos trenes, un Alvia con destino Huelva en el que viajaban jóvenes opositores y familias que regresaban tras pasar el fin de semana en Madrid; y un Iryo procedente de Málaga, con muchos profesionales que regresaban a sus trabajos en la capital. EL PAÍS recoge las historias y los recuerdos de familiares y allegados de quienes encontraron en el brutal siniestro su final

El violento choque de trenes que el 18 de enero sacudió a la población de Adamuz en Córdoba ha dejado por el momento 45 víctimas confirmadas. Estas son las semblanzas que EL PAÍS ha reconstruido a través de las publicaciones de familiares y allegados en las redes y de sus testimonios directos.
Viajeros del Alvia Tren Madrid- Huelva

Óscar Toro
Periodista, activista y voluntario
Óscar Toro (Huelva, 1969) era licenciado en Ciencias de la Información, en la especialidad de Periodismo, por la Universidad Complutense de Madrid, doctor cum laude en Comunicación por la Universidad de Huelva y un referente en el estudio de la comunicación para el cambio social. En 2011 recibió el Premio Andaluz del Voluntariado, en la modalidad de profesionales de la comunicación. Toro, que falleció junto a su pareja, la fotógrafa María Clauss, desarrolló su labor periodística en distintos medios de comunicación de Andalucía. Su compromiso social le había llevado a dedicar las dos últimas décadas a desarrollar proyectos de comunicación vinculados con la defensa de los derechos humanos y la promoción en la convivencia. “Desde la Asociación Invisible, creada en 2016 con la finalidad de utilizar la comunicación y la información como vehículo para la transformación social, que presidía Toro, hacían una labor muy importante, ofreciendo espacios de aprendizaje compartido para crear unos hubs de comunicación social”, recuerda la Asociación de Periodistas de Huelva y el Colegio de Periodistas andaluz.

María Clauss
Fotoperiodista pionera
Era una fotógrafa de referencia en la ciudad en la que se fraguó, desde el inicio de su carrera, en los grandes medios locales. “Fue una pionera”, recuerda su compañero de profesión José Ángel González. Después, se dedicó a la fotografía profesional, donde pudo conectar sus inquietudes sociales con su trabajo. El Centro Andaluz de Fotografía (CAF) ha recordado en su cuenta de Facebook cómo Clauss “brillaba tanto como autora ―por trabajos como Mi abuelo el espía?― así como por su implicación en el colectivo WE ARE PHOTO desde el que organizaba el festival Festcomarcas en Huelva. La creadora acababa de entregar al CAF Misión Andalucía, un trabajo sobre el paisaje andaluz en el que desarrolló su pasión por el medioambiente, un ámbito donde también era referente como fotógrafa.
“Estaba muy comprometida con la sociedad y esa parte humana la desarrollaba en sus trabajos”, incide González sobre una faceta de Clauss, que colaboró con El País Semanal, entre otras muchas publicaciones, y que también han destacado la Asociación de la Prensa de Huelva y el Colegio de Periodistas de Andalucía en un comunicado conjunto: “Siempre vinculados y comprometidos con las causas solidarias y de cooperación internacional, así como en todo tipo de proyectos relacionados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y formación relacionada con el gremio periodístico”. Deja una hija que tuvo con Toro.

Pablo Barrio Seco
Un maquinista polifacético y autodidacta
Pablo Barrio Seco era el maquinista del convoy del Alvia que chocó contra los vagones descarriados del Iryo. La noche de ese domingo, el joven, de 27 años, comandaba el tren y no tuvo tiempo de impedir la brutal colisión con los vagones del Iryo que venían en sentido contrario. Tenía más de cinco años de experiencia como maquinista. Era un gran aficionado a la fotógrafía y “adicto a la música”, según publicaba en sus redes sociales.
Se formó en un instituto de Alcorcón, al sur de Madrid. Pablo se licenció después como ingeniero informático de la Universidad Carlos III de Madrid, donde aprendió estructura de computadores, seguridad informática y lenguajes de programación. Más tarde se capacitó como maquinista en CETREN, primer centro privado homologado por la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria del Ministerio de Transportes, y allí obtuvo su licencia de transporte ferroviario para comenzar a recorrer las vías.
A los 15 años le regalaron una cámara réflex y ese momento, relata en una publicación, supuso “un antes y un después” porque así comenzó a enamorarse de la fotografía. Era autodidacta. Para formarse en este ámbito comenzó a ver vídeos, tutoriales, leer artículos y probar técnicas nuevas, entre ellas le gustaba jugar con encuadres distintos o la luz “sin dejar nunca de divertirse”. En sus fotos, la protagonista es la naturaleza: montañas, mariposas, flores y pájaros, recortes de un aficionado que compartía su arte en un blog.
Este lunes, su municipio guardó cinco minutos de silencio y anunció dos días de luto por su vecino y los demás fallecidos en la tragedia ferroviaria. El consistorio publicó en X: “Desde el Ayuntamiento de Alcorcón queremos expresar nuestro pésame y nuestra disposición a la familia del joven de nuestra ciudad que ha fallecido en el accidente de Adamuz”. La semana que viene, en el próximo pleno, se aprobará una declaración institucional para ofrecer apoyo a su familia.

Agustín Fadón
El camarero del Alvia que no pudo esquivar la muerte por segunda vez
La confirmación de su muerte llegó finalmente este miércoles. “Era un chico alegre y muy manitas, te ayudaba en lo que fuese sin esperar nada a cambio”, cuenta su cuñado. “Era muy aficionado al mundo de las motos y a disfrutar de su gente más cercana”, añade. “Le encantaba dormir con su gata e ir a su pueblo con toda su familia”. La familia se desesperaba estos días sin noticias de Agustín, trabajador de la cafetería del Alvia siniestrado el domingo.
Agustín tenía que haber viajado en los convoyes que se salieron de la curva de Angrois, camino de Santiago de Compostela en 2013, pero aquel día cambió su turno a otro compañero, que falleció en el accidente. Este domingo, minutos antes del descarrilamiento, Agustín comunicó a su compañero de turno que abandonaba la cafetería para ir al baño. La familia, ansiosa por conocer su paradero, se esforzaba estos días por aportar datos físicos: “Mide 1,70, tiene el pelo oscuro y barba”.
Agustín estudió para sobrecargo de vuelo y consiguió empleo en la empresa de restauración de Renfe, Serveo. Había cumplido 39 años cuando su tren, el Alvia 2384, se estampó contra los dos vagones del Iryo. “Pasaba miedo en el tren”, cuenta su hermana Mar.

Ana Martín Sosa y Pepi Sosa
Una madre y una hija unidas para siempre
Ana Martín tenía 28 años y regresaba a Isla Cristina (Huelva) con su madre, Pepi Sosa, de 53, que la había acompañado para presentarse a las pruebas de ayudante de Instituciones Penitenciarias. Las imágenes de las dos, abrazadas, corrieron por las redes sociales horas después del fatal accidente. Sus familiares y amigos las buscaban desesperadamente, conscientes de que viajaban en uno de los trenes siniestrados. Formaban parte de una familia muy ligada al Carnaval y muy conocida en su localidad.
“¡Qué pena más grande! ¡Dios mío! Me acabo de enterar que la Pepi y la Ana, madre e hija, de mi pueblo Isla Cristina, a las que conozco de siempre, están entre las víctimas de este horror de accidente“, escribió el cantante Manuel Carrasco. ”Cuánto lo siento, amigo Carlos, cuánto lo siento, te abrazo fuerte a ti y toda tu familia“, añadía en alusión al marido y padre de las fallecidas. “Qué injusta puede ser la vida. Cuánto dolor se está llevando mi Huelva y mi tierra Andalucía”, agregaba.
También enviaban las condolencias a Carlos Martín (padre y marido), desde la Federación Nacional de Petanca, ya que es un reconocido deportista de esa especialidad deportiva a nivel nacional. Isla Cristina está de luto y llora a sus víctimas. Ha suspendido las actividades públicas y sus banderas ondean a media asta.

Ricardo Chamorro
Un profesor generoso y "un padre ejemplar"
Ricardo Chamorro Cáliz, de 57 años, era funcionario de prisiones en el Centro de Instituciones Penitenciarias de Huelva, del que fue subdirector y administrador. Chamorro también era preparador de oposiciones para ese cuerpo y en esa calidad de formador había acompañado a sus alumnos hasta Madrid. “Ricardo era una persona maravillosa, un padre ejemplar y un marido entregado, siempre pendiente de los demás y dispuesto a ayudar sin esperar nada a cambio. Su generosidad, su bondad y su alegría dejan una huella imborrable en todos los que tuvimos la gran suerte de conocerle”, relata Arianna Añaños, novia del hijo del fallecido.

Andrés Gallardo Vaz
El profesor lepero de la eterna sonrisa
Andrés Gallardo Vaz, de 51 años, era un profesor lepero experto en preparación de ayudantes de Instituciones Penitenciarias. Trabajaba en su academia y con la Agrupación de los Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias (ACAIP) y acompañaba a sus alumnos, junto a Ricardo Chamorro, a las pruebas de oposición que se celebraron el domingo por la mañana en Madrid. Nadie en Lepe le recuerda sin sonreír. Domingo, su amigo, que habló para la prensa local, le definía como “el amigo de cientos de momentos que se quedan ya para siempre. Una buena persona, de esas que no hacen ruido, pero dejan huella”.
José Zamorano
"El padre de Aljaraque"
José Zamorano regentaba una empresa de maquinaria en su ciudad natal de Aljaraque (Huelva), y también participaba activamente en el food-truck, impulsado por su mujer, Cristina Álvarez, con el que servían hamburguesas en las fiestas de los núcleos de población de ese municipio. “Era muy activo y muy conocido en la localidad”, recuerda su alcalde, Adrián Cano.

Pepe Zamorano y Félix Zamorano
Pepe Zamorano. “El eterno cinco”, como se refieren a él en el Aljaraque S.D., donde jugaba al fútbol desde los cuatro años. “Siempre ha sido defensa y era muy bueno”, recuerda Venancio Morán, responsable del club de fútbol municipal. “Era especial y carismático”, dicen desde el equipo directivo del colegio Antonio Guerrero al que asistía este pequeño de 12 años que perdió la vida cuando regresaba de ver un partido de fútbol del Real Madrid, su regalo de Reyes. La noticia de su muerte ha sido un mazazo en su centro educativo. Sus compañeros impulsaron varios minutos de silencio en su memoria, escribieron mensajes e incluso los enviaron a su móvil, a modo de despedida. Era un alumno y un compañero muy querido por todos. Junto a él y a su familia viajaban su primo Félix, también fallecido, y su hermana pequeña, Cristina, de seis años, que se salvó milagrosamente. La única superviviente de la familia.
Felix trabajaba con su tío José en la empresa de maquinaria. Era muy aficionado a los deportes, formó parte del club de fútbol municipal en el que jugaba su primo, donde estuvo entrenando a varios equipos, “hasta que decidió pasarse al baloncesto”, cuenta el responsable del club Venancio Morán. El Club de Baloncesto Aljaraque publicó un mensaje de pésame en el que recordaba su vinculación con el equipo “del que era fiel seguidor y querido por gran parte de nuestra marea amarilla”. También ha sido recordado en redes sociales por el club Okinawa de boxeo, una afición que había retomado a nivel aficionado, como recuerda su gerente, Jordi García. “Lo dejó durante un par de años por motivos laborales y había vuelto”, indica.

Cristina Álvarez
Una emprendedora con madera de cantante
Cristina Álvarez, de 39 años, era una mujer inquieta y emprendedora. Compaginaba su tienda de ropa para bebé en Punta Umbría (Huelva), donde nació, con el apoyo a la asesoría que tenía su padre. También había impulsado un food-truck en el que participaba su marido, Félix Zamorano, con el que servían hamburguesas en las fiestas de los distintos núcleos urbanos de Aljaraque. Pero la verdadera vocación de Álvarez era el cante. En el año 2017 ganó el Concurso Talento Flamenco de Cante por Fandangos de Huelva, y en 2021 el Certamen Nacional de Fandangos Paco Toronjo. También participó en el concurso de sevillanas de Canal Sur, Yo soy del sur, adonde acudió embarazada de su hijo Pepe. “Era una niña linda, tenía una luz especial”, recordaba la presentadora del programa, María del Monte.

José María Martín
Cofrade y amante de la motos
José María Martín, de 37 años y vecino de Gibraleón (Huelva), había ido con su novia a Madrid a pasar el fin de semana. “Era un joven muy extrovertido, muy entrañable, una persona muy amable. Cuesta hablar en pasado de él”, cuenta José Manuel Álvarez, hermano mayor de la Hermandad Servita del Santo Entierro de Gibraleón del que Martín era costalero. Álvarez destaca su vinculación con la Semana Santa del municipio onubense, donde también sacaba otros pasos. “Tenía un gran número de amigos, que eran todos costaleros, y era una persona que nos pedía que le abriéramos la iglesia para rezar”, abunda. Amante de las motos, tanto Martín como su familia eran muy conocidos y queridos en el municipio.
Eduardo Domínguez
Opositor y Hermano de la Sangre
Eduardo Domínguez, de 55 años, natural de Gibraléon estaba estudiando las oposiciones para funcionario de prisiones. Desde la Hermandad del Cristo de la Sangre, de cuya Junta había formado parte y de la que había sido costalero, quieren respetar la petición de discreción solicitada por su familia, pero han querido destacar en un comunicado “su compromiso y trabajo desinteresado”.
Mario Jara Morillo
Cordobés afincado en Huelva
Mario Jara Morillo cumplía años el mismo día que viajaba en el Alvia 2384 siniestrado en Adamuz. Su madre, Charo, le estaba esperando en su casa con una tarta para celebrar sus 42 años. Miguel Cotán, la actual pareja de su madre, define a Jara como “un buenazo, una persona enormemente buena”. Jara, relatan sus allegados, nació en Córdoba y vivió desde los tres años en Huelva, “medía casi dos metros”, y se había presentado a la oposición a ayudante de Instituciones Penitenciarias. Jara se había preparado bien este examen, y en su última conversación con Cotán, antes de coger el tren, le aseguró que “no había comido, ya lo haría durante el viaje”.

David Cordón
Enfermero con corazón de futbolista
Una de las pasiones de David Cordón era el fútbol playa. De hecho, formó parte de la selección española de este deporte, con la que obtuvo dos subcampeonatos del Mundo (2003 y 2004) y dos campeonatos de Europa (2001 y 2004). Ahora ejercía como enfermero en el Hospital Juan Ramón Jiménez, en Huelva, ciudad donde nació hace 50 años. Su hijo, David Cordón, conocido como Davinchi, de 18 años, siguió su estela de pasión por el deporte y ahora juega en el Getafe. El futbolista profesional destaca de su padre que “siempre fue un luchador” y que esa virtud se la enseñó siempre. Asegura que a partir de ahora “todo lo que haga en esta vida siempre será por el lucero más grande que tiene en el cielo” y que demostrará que puede con todo y que nunca se rendirá: “Ese es el mayor acto de amor que puedo hacer por ti”, sentencia.

Antonia Garrido Chávez
Jesús Michina conoció a Antonia hace cinco años, durante la pandemia. Su amistad nació en un grupo de senderismo. Uno grande, con unas 50 personas, al que ambos se unieron por casualidad. Intentaban escapar de la rutina y buscaban hacer nuevos amigos. El grupo los llevó a recorrer montañas, playas y ríos. “Lo importante era compartir momentos. No importaba el lugar, hacíamos senderismo casi todos los fines de semana”, dice el hombre de 52 años. La Sierra de Huelva siempre le traerá recuerdos junto a su amiga Antonia, a quien describe como una madre excepcional que amaba y daba la vida por sus hijos. Siempre la recordará como una de esas personas especiales “que la vida te pone delante”, siempre con una sonrisa en el rostro. Antonia es una de las víctimas que viajaba con su hija en los primeros vagones del tren Madrid-Huelva.
Era vecina de la barriada de Verdeluz en Huelva. trabajaba prestando ayuda a domicilio. Era madre de tres hijos y había viajado a Madrid para acompañar a una de ellas a hacer el examen de ayudante de Instituciones Penitenciarias. Fuentes de la prensa local publicaban este miércoles que la hija se había salvado y se encontraba fuera de peligro.

Miriam Alberico Larios
Profesora de inglés
El rostro de Miriam Alberico Larios, una joven de 27 años de Lepe (Huelva), inundó las redes sociales ya la fatídica noche del domingo. Viajaba sola en el coche 1 del Alvia Madrid-Huelva, uno de los más afectados en el siniestro. Era profesora de inglés. Regresaba a su casa tras pasar un fin de semana con su novio en Madrid. Fue el propio alcalde de la localidad, Adolfo Verano, quien anunció en redes sociales el fallecimiento de su vecina. “Miriam ya no se encuentra con nosotros. Solo quiero dar las gracias a toda y cada una de la personas que han compartido la foto de mi amiga, de corazón, muchísimas gracias. Qué orgullo de país, qué orgullo de mi tierra. Ahora solo pido respeto. Millones de gracias”, escribían allegados a la joven en la red social X.
Rocío Díaz Rodríguez
Rocío Díaz era vecina de Punta Umbría y viajaba en uno de los vagones del tren Alvia siniestrado. Su fallecimiento fue confirmado por el Ayuntamiento en la tarde de este miércoles. “Trasladamos nuestro más sincero y sentido pésame a su familia, amigos y seres queridos, especialmente a Fran, compañero de la plantilla municipal y hermano de Rocío, a quien acompañamos con todo nuestro respeto y cercanía en este durísimo momento”, escribieron en las redes sociales desde el consistorio. “Punta Umbría se une al dolor de la familia y guarda silencio y respeto ante esta irreparable pérdida. Descanse en paz”, concluían. Rocío regentaba una pescadería en el mercado de abastos de Punta Umbría, un negocio familiar en el que seguía los pasos de su padre. En el mercado sus compañeros la recuerdan como una mujer trabajadora y constante. Madre de dos hijos, viajaba con uno de ellos y un amigo de éste. Ambos fueron rescatados con vida.

Víctor Luis Terán Mita
El apoyo de la tercera edad
El consulado boliviano en Córdoba confirmó el martes el fallecimiento de Víctor Terán, de 52 años, que viajaba en el tren Alvia de Madrid a Huelva, donde trabajaba cuidando a personas de la tercera edad. Residía en la capital onubense junto a su pareja, Osiris Sevilla Madariaga, una mujer nicaragüense de 40 años, que se lamentaba ante los medios de comunicación tras confirmar los peores presagios: “Teníamos mil proyectos por delante, esperanza, ilusiones, incluso pasajes para viajar juntos en septiembre... No encuentro otra palabra que decir que él no ha muerto, me lo han arrebatado y me lo han matado”.

María Luisa Eugui
Una vida dedicada a los demás
María Luisa Eugui, de 78 años, cogió el domingo el Alvia en Madrid para visitar a su hermana Rosa, en Huelva, y acompañar a su cuñado, gravemente enfermo. Durante el que fuera su último trayecto, su hermana Rosa le llamó por teléfono para comunicarle que su nieta Blanca también viajaba en el mismo tren. Después de eso, Rosa no volvió a escuchar la voz de su hermana. El tren Iryo chocó con el convoy en el que viajaba María Luisa y falleció. Blanca sufrió heridas y fue ingresada en el Hospital Reina Sofía de Córdoba, según contó su abuela en una entrevista en Onda Cero, donde también avanzó la triste noticia de que su marido también acababa de fallecer. “María Luisa, de Narra y que residía en Madrid, era numeraria del Opus Dei, y vivió más 25 años en Jerusalén promoviendo proyectos educativos con familias de Oriente Medio. “Rezamos por ella y por todas las familias y afectados en esta tragedia”, ha publicado la institución religiosa a la que pertenecía en redes sociales.

Tamara Valdés
Una amiga vibrante
Tamara Valdés regresaba a Huelva en el Alvia después de un fin de semana con colegas en Madrid, según recuerda en redes sociales una íntima amiga. En una publicación en su honor expresa: “Un fin de semana lleno de vida, risas, abrazos y amor del bueno. No sabíamos que estábamos creando un recuerdo eterno que vibrará en nosotros por siempre, como tú en mi corazón...Vuela alto mi niña”. La cubana de 50 años llevaba 20 años en el sector inmobiliario, era Delegada de la Asociación de Mujeres Profesionales del Sector Inmobiliario y directora de su propia empresa, donde buscaba liderar cada operación con “transparencia, cercanía y profesionalismo”, como afirma en su sitio web. El esposo de Tamara, Ramón Montón, contó a EL PAÍS que había hablado con ella 20 minutos antes del accidente y estaba entre los seres queridos que esperaban noticias hasta que las autoridades confirmaron su trágica partida según ha informado la Embajada de Cuba.
Viajeros del Iryo Málaga-Madrid

Jesús Saldaña
Un cardiólogo con corazón de oro
La búsqueda de Jesús Saldaña García, malagueño de 30 años, se mantuvo viva hasta la tarde de este martes, cuando llegó la confirmación de que pasaba de estar desaparecido a ser uno más de los 43 fallecidos en el choque de trenes de Adamuz (Córdoba). Su fotografía, sonriente con el pijama verde, en el Hospital de La Paz de Madrid, donde ejercía como cardiólogo, rodó por las redes sociales desde horas después del fatal siniestro.
Jesús Saldaña era Cardiólogo del Hospital de La Paz después de terminar su residencia en 2025. Viajaba de vuelta a la capital en uno de los últimos vagones del tren Iryo siniestrados. Estudió la carrera de medicina en la Universidad de Málaga. Para acceder a la carrera de Medicina, el cardiólogo obtuvo en la Selectividad de 2013 un 13,81 sobre 14.
En un obituario publicado por la Sociedad Española de Cardiología, las doctoras Cristina Contreras Lorenzo y Ana Torremocha López, compañeras de Jesús, le describen como “un trabajador incansable con una cantidad de ideas infinitas para mejorar todo lugar por el que pasaba”. Además de “una persona profundamente querida y admirada por todos”.
Una médica del hospital de La Paz, que prefiere que su nombre no se publique para centrar la atención en la figura de Jesús Saldaña y en su familia, lo describe como “una bellísima persona, humilde, cariñoso, bueno hasta más no poder. Se ha dicho que era el chico de la sonrisa eterna. Es cierto, nunca se le caía la sonrisa de la boca”, dice la doctora, visiblemente conmovida.
El martes, cuando las autoridades comunicaron a la familia su fallecimiento, “tanto adjuntos como residentes y el resto del personal” del servicio donde Jesús trabajaba como especialista quedaron “desolados”. Están, dice la médica, “muy tristes”. No eran “solo compañeros; eran amigos, al igual que los residentes que se formaron con él”.
Jesús era “una persona muy querida, que siempre ayudaba a sus compañeros. Este martes varios médicos residentes, ahora en otras partes de España, me escribieron durante todo el día para preguntar por él y luego para lamentar su muerte”.
Era también “un médico brillante, que destacaba por su gran inteligencia” y, en el plano personal, “un ser humano de una gran elegancia, que mantenía en todo momento”.
“Yo solía preguntar ‘¿Está Jesús con los pacientes? Si me decían que sí, me quedaba tranquila. Tenía temple, mantenía la calma en situaciones complicadas y, si no sabía algo, no dudaba en preguntar a compañeros con más experiencia”, recuerda la médica. Además, trataba a los pacientes “con un cariño inmenso”, prosigue esta especialista, y hacía gala de “una madurez infrecuente a su edad”.
Jesús había firmado ya estudios en publicaciones médicas y participado con éxito y “gran aplomo” en congresos internacionales de cardiología. “Esta tragedia le ha privado de un futuro sin ninguna duda prometedor”. Su pérdida es “enorme”. “Habría hecho grandes cosas”, lamenta la médica. “Todo el personal de La Paz estamos de acuerdo en que era una gran persona y un gran médico”, concluye

María Eugenia Gallego Navasco
Añorada en Alpedrete
Irene, la hija de María Eugenia Gallego Navasco, Geni para los vecinos de Alpedrete, confirmaba el pasado lunes al medio local Aquí en la Sierra que su madre tomó el tren Iryo 6189 a las 18.40 en Málaga, con destino Madrid, y que su asiento era el 13B del coche 8, que descarriló a las 19.43, provocando una colisión con el convoy del Alvia, que viajaba hacia Huelva desde la capital. Eugenia era muy conocida en Alpedrete por haber regentado el supermercado MaxCoop. Al igual que su marido, Pablo, que es el propietario del bar Roma.
Samuel Ramos Sánchez
Las ilusiones truncadas de un policía
Samuel Ramos Sánchez tenía 35 años y había jurado como policía en 2021, con la promoción 35, según cuentan sus compañeros. Estaba destinado en el CIE (Centro de Internamiento de Extranjeros) de Aluche, en Madrid. Su ilusión era poder regresar a ejercer su profesión a su ciudad natal, Córdoba, de donde venía el pasado 18 de enero, tras visitar a su familia. Había sido padre de su primer hijo hacía 18 meses.
“Hoy despedimos a un compañero. La pérdida de uno de los nuestros deja un vacío imposible de llenar”, escribían en el perfil de X del Sindicato unificado de Policía (SUP). “Desde el #SUPMadrid trasladamos nuestro más sincero pésame a su familia, amigos y compañeros de unidad. Tu memoria seguirá viva entre quienes vestimos este uniforme con orgullo”. “Hemos sido informados que en uno de los trenes implicados en la tragedia ferroviaria de Adamuz en Córdoba iba un compañero que desgraciadamente ha fallecido, estaba destinado en la BPEF de Madrid”, decía Jupol en un tuit. “Trasladamos nuestro sincero pésame a sus familiares y compañeros del CIE, os acompañamos en el sentimiento. DEP”.

María del Carmen Abril
La profesora de Alcorcón
María del Carmen Abril era de Córdoba y estaba celebrando su 50 cumpleaños. Viajaba en el Iryo de regreso a Madrid, donde vivía. La mujer trabajó en el Instituto de Estudios Sociales Avanzados, donde desarrolló diversas funciones como técnica de investigación, “demostrando siempre dedicación y profesionalidad”, aseguraba el propio centro en su página web. Además, recuerdan que dejó una “importante huella entre sus compañeras y compañeros por su talante, amistad y alegría”. Actualmente era profesora en el Instituto Los Castillos en el municipio de Alcorcón, donde la recuerdan con cariño.






















