Buque ‘Fulmar’, el terror de los narcos caza cocaína “entre tormentas”

La embarcación de Vigilancia Aduanera se incauta de 7.000 kilos de droga en dos peligrosísimos abordajes en Canarias. El buque tiene el apodo de “el terror de los narcos’

El Fulmar está aprovechando la época de mayor número de envíos de cocaína hacia Europa para dejar claro por qué es apodado “el terror de los narcotraficantes”. En dos operaciones de alto riesgo, el buque de operaciones especiales de Vigilancia Aduanera ha lanzado sendos abordajes en medio de la tempestad, que han permitido la incautación de siete toneladas de cocaína en las inmediaciones de Canarias. El último golpe se ha conocido este martes, el del velero Mambo, que transportaba 2.500 kilos de cocaína directamente desde el Caribe, pero realmente el último-último ha sido el del carguero Blume, donde los agentes requisaron 4.500 kilos de la misma droga. Para interceptarlos, el Fulmar tuvo que navegar “hacia poniente, entre tormentas” para que los agentes de la Policía Nacional y de Vigilancia Aduanera se la jugasen en sendos abordajes “con grandes vientos y oleaje”.

Los barcos de Vigilancia Aduanera, dependiente de la Agencia Tributaria, son depredadores. El ya veterano Petrel I, un buque que fue fabricado en 1993 como barco oceanográfico, ha sido emulado por su primo, el buque Fulmar (ambos han sido bautizados con nombres de aves marinas de la misma familia), un patrullero de altura de 61 metros de eslora y 17 años de singladura, que cuenta con pista de helicóptero y dispone de dos embarcaciones auxiliares para abordajes e interceptaciones.

La policía ha dado cuenta este martes de la última caza del Fulmar, que el pasado 5 de diciembre, tras una semana de navegación “hacia poniente entre tormentas”, atrapó el velero Mambo “en una zona de baja presión, con importantes vientos y oleaje que dificultaron considerablemente el asalto y el abordaje”, aseguran policías y aduaneros en una nota conjunta. El Mambo transportaba la droga en fardos amontonados en la cubierta, perfectamente visibles. Cuatro hombres y una mujer han sido detenidos.

El comunicado da idea de qué ha estado haciendo el buque de operaciones especiales de Vigilancia Aduanera en este último mes, hasta que el pasado 18 de enero acabó al abordaje del carguero Blume, con bandera de Togo y que, aparentemente, transportaba 200 toneladas de café, en lugar de los 4.500 kilos de cocaína que realmente llevaba. Fue también un ataque peligroso, por las altas bordas del carguero, sus grandes dimensiones y el mal estado de la mar... y porque se hizo de madrugada.

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El Fulmar dejó Cádiz el 28 de noviembre, para navegar hacia poniente. Claramente, enfiló hacia Canarias, porque al jueves siguiente estaba en el abordaje del velero procedente del Caribe que transportaba cerca de 2.500 kilos de cocaína. Con posterioridad ha permanecido en las inmediaciones de Canarias, donde posiblemente seguirá, dada la intensidad de la temporada de la cocaína, la ventana de mal tiempo y mala mar que los narcos aprovechan para traer cocaína a Europa. Desde que fue botado en 2006, lleva más de 20 toneladas retiradas del mercado.

Además de las siete toneladas de estas operaciones, en diciembre se incautaron 3,3 toneladas de cocaína del buque de bandera angoleña Simione cuando se aproximaba a Canarias, lo que confirmaba la vigencia de la ruta africana de la droga. Antes, a finales de noviembre fueron capturadas otras 5,5 toneladas ya dentro del puerto de Valencia.


Sobre la firma

J. A. R.

Redactor jefe digital en España y profesor de la Escuela de Periodismo UAM-EL PAÍS. Debutó en el Diario Sur de Málaga, siguió en RNE, pasó a la agencia OTR Press (Grupo Z) y llegó a EL PAÍS. Ha cubierto íntegros casos como el 11-M, el final de ETA, Arny, el naufragio del 'Prestige', los disturbios del Ejido... y muchos crímenes (jorgear@elpais.es)

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