
Playas de invierno
Un ramillete de arenales para disfrutar fuera de temporada

En Cádiz, la abundancia de espacios abiertos multiplica la oferta playística. El paseo por sus playas no puede obviarse, siempre y cuando lo permita el pertinaz viento de levante. Conil de la Frontera ofrece, sin ir más lejos, un sector natural señalado por la torre rectangular de Caltilnovo, guardiana de las almadrabas de atún rojo que tanta riqueza reportó al ducado de Medina Sidonia. Aquí tienen los naturistas su oasis particular. Para acceder hay que caminar desde Conil 2,2 kilómetros por un sendero paralelo a la playa que cruza por un puente peatonal la desembocadura del río Salado, declarada LIC (Lugar de Interés Comunitario). Para mantener la zona despejada de edificios, el Ayuntamiento (¡increíble en la costa española!) ha declarado no urbanizable el Prado de Castilnovo. El placer del paseo es inseparable al condumio en el restaurante y gastrobar La Fontanilla (www.restaurantelafontanilla.com; reabre en febrero)… y de ser testigos, con un gin tonic en la mano, de la puesta de sol justo por el mar, desde el Café Parque Atalaya.
Simon Brown