Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra
Nostalgia de las fronteras

Nostalgia de las fronteras

12 fotos

En Trieste, ciudad de frontera y punto intermedio del viaje, confluyen los mundos mediterráneo, balcánico y centroeuropeo

  • Después de los días de lluvia en el mar del Norte, en el sur de Alemania y en los Alpes, el sol, el aire salado, el Adriático.
    1Después de los días de lluvia en el mar del Norte, en el sur de Alemania y en los Alpes, el sol, el aire salado, el Adriático.
  • De noche Trieste se anima. Las medidas de protección se han relajado.
    2De noche Trieste se anima. Las medidas de protección se han relajado.
  • “Un español se siente bien en Trieste y un austriaco, también. Y un turco y un francés”, dice el escritor viajero Paolo Rumiz
    3“Un español se siente bien en Trieste y un austriaco, también. Y un turco y un francés”, dice el escritor viajero Paolo Rumiz
  • El puerto de Trieste, antigua salida al mar del Imperio Austro-húgaro, desde Muggia, la última población costera antes de Eslovenia
    4El puerto de Trieste, antigua salida al mar del Imperio Austro-húgaro, desde Muggia, la última población costera antes de Eslovenia
  • Camino cortado al tráfico en la frontera entre Italia y Eslovenia.
    5Camino cortado al tráfico en la frontera entre Italia y Eslovenia.
  • El San Marco, el café más literario de una ciudad de escritores.
    6El San Marco, el café más literario de una ciudad de escritores.
  • “Fuerza Italia”. Mascarilla patriótica en uno de los países más golpeados por la covid-19.
    7“Fuerza Italia”. Mascarilla patriótica en uno de los países más golpeados por la covid-19.
  • Con el verano se aleja lo más duro de la pandemia y regresa la diversión.
    8Con el verano se aleja lo más duro de la pandemia y regresa la diversión.
  • En Trieste confluye el mundo latino, el balcánico y el centroeuropeo.
    9En Trieste confluye el mundo latino, el balcánico y el centroeuropeo.
  • Cena al pie del templo ortodoxo de la Santísima Trinidad y de San Espiridón, en Trieste.
    10Cena al pie del templo ortodoxo de la Santísima Trinidad y de San Espiridón, en Trieste.
  • “Para mí [la frontera] era una invitación al viaje. Más allá de esta línea, yo intuía un mundo distinto del mío”, dice el escritor triestino Paolo Rumiz.
    11“Para mí [la frontera] era una invitación al viaje. Más allá de esta línea, yo intuía un mundo distinto del mío”, dice el escritor triestino Paolo Rumiz.
  • Trieste es una ciudad flotante, “una alegoría del limbo, en el sentido laico de un hiato indefinible”, en palabras de la escritora Jan Morris.
    12Trieste es una ciudad flotante, “una alegoría del limbo, en el sentido laico de un hiato indefinible”, en palabras de la escritora Jan Morris.