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Una placa, del tamaño de un móvil, cuelga de la mochila de un aventurero en su travesía por el monte. Un dispositivo similar yace junto al calendario en la mesa de una oficina. Otro, parecido, viaja adherido a la ventana de un tren. Esos tres 'gadgets' capturan la luz solar y la convierten en electricidad para cargar celulares, tabletas o cámaras. Pero no son los únicos. Existen muchos otros inventos que transforman los pasos, las pedaladas, o los regateos al balón, en miliamperios que alargan la carga de las baterías, o incluso las llenan por completo. Una tecnología poco desarrollada aún que tarda mucho más que un enchufe convencional en cargar pero es útil en emergencias.</p><br><p>La evolución de las baterías de litio, las más comunes, va más deprisa que la fabricación de cargadores alternativos. Son diseñadores e investigadores independientes los que ponen en marcha iniciativas subvencionadas a través de 'crowdfunding'. “El incremento de la capacidad de las baterías está siendo vertiginoso y es difícil crear cargadores portátiles que se adapten constantemente a esa dinámica”, explica Mónica Chinchilla, profesora del máster en Energías Renovables en Sistemas Eléctricos de la Universidad Carlos III de Madrid.
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Cómo cargar tu móvil sin enchufes

Luz, calor, pedaleos y toques de balón bastan para alargar la carga de la batería de cualquier gadget

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