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La historia tras las imágenes de la ofensiva en Mosul

Fotógrafos de la agencia REUTERS cuentan en primera persona cómo vivieron los momentos de las tomas realizadas en el terreno de conflicto

  • En la imagen, desplazados esperan su turno para recibir suministros de comida en un centro de Qayyara, al sur de Mosul, el 21 de octubre de 2016. "El ejército iraquí estaba en una ofensiva para reclamar territorios alrededor de Mosul y la batalla forzó a miles de personas a dejar sus hogares. Fuimos a un centro de refugiados y encontramos cientos de familias que huían del Estado Islámico. No había ayuda humanitaria suficiente y los refugiados se apresuraron desesperadamente a coger los paquetes que se repartieron mientras los soldados trataban de calmar a la multitud. Me gusta esta fotografía porque se ve lo agotada que está la niña. Mientras tomaba la foto, pensé que esta niña debería estar en la escuela y no en una cola para recoger comida. Pudo escapar del Estado Islámico, pero ¿qué le depara el futuro?".
    1Octubre 2016 En la imagen, desplazados esperan su turno para recibir suministros de comida en un centro de Qayyara, al sur de Mosul, el 21 de octubre de 2016. "El ejército iraquí estaba en una ofensiva para reclamar territorios alrededor de Mosul y la batalla forzó a miles de personas a dejar sus hogares. Fuimos a un centro de refugiados y encontramos cientos de familias que huían del Estado Islámico. No había ayuda humanitaria suficiente y los refugiados se apresuraron desesperadamente a coger los paquetes que se repartieron mientras los soldados trataban de calmar a la multitud. Me gusta esta fotografía porque se ve lo agotada que está la niña. Mientras tomaba la foto, pensé que esta niña debería estar en la escuela y no en una cola para recoger comida. Pudo escapar del Estado Islámico, pero ¿qué le depara el futuro?". REUTERS
  • Un hombre detenido con la acusación de ser un combatiente del Estado Islámico es retenido frente a un grupo de desplazados cerca de un puesto de control en Qayyara, el 26 de octubre de 2016. El fotógrafo Goran Tomasevic lo retrató: "Estaba cubriendo los primeros días de la ofensiva cuando recibí un aviso de que soldados iraquíes estaban intentando atrapar a militantes del Estado Islámico que intentaban escapar entre los civiles. Alcancé un área cerca de un puesto de control del ejército, donde un montón de hombres, mujeres y niños estaban sentados en el suelo, vigilados por los soldados, esperando a ser llevados a autobuses o camiones en dirección a campos de refugiados. Me di cuenta de que los soldados separaban a un hombre del grupo y empezaban a interrogarlo. Intenté hacer una foto pero eso molestó a los soldados, que me taparon la cámara y me ordenaron abandonar la zona. Me retiré para mi propia seguridad, pero permanecí discretamente cerca. Pasaron unos 10 minutos y el hombre fue empujado a un pozo poco profundo excavado en el desierto. Capturé la imagen cuando los soldados no me estaban prestando atención. No sé qué le pasó al militante, pues tuve que marcharme poco después para cubrir los acontecimientos de la lucha".
    2Octubre 2016 Un hombre detenido con la acusación de ser un combatiente del Estado Islámico es retenido frente a un grupo de desplazados cerca de un puesto de control en Qayyara, el 26 de octubre de 2016. El fotógrafo Goran Tomasevic lo retrató: "Estaba cubriendo los primeros días de la ofensiva cuando recibí un aviso de que soldados iraquíes estaban intentando atrapar a militantes del Estado Islámico que intentaban escapar entre los civiles. Alcancé un área cerca de un puesto de control del ejército, donde un montón de hombres, mujeres y niños estaban sentados en el suelo, vigilados por los soldados, esperando a ser llevados a autobuses o camiones en dirección a campos de refugiados. Me di cuenta de que los soldados separaban a un hombre del grupo y empezaban a interrogarlo. Intenté hacer una foto pero eso molestó a los soldados, que me taparon la cámara y me ordenaron abandonar la zona. Me retiré para mi propia seguridad, pero permanecí discretamente cerca. Pasaron unos 10 minutos y el hombre fue empujado a un pozo poco profundo excavado en el desierto. Capturé la imagen cuando los soldados no me estaban prestando atención. No sé qué le pasó al militante, pues tuve que marcharme poco después para cubrir los acontecimientos de la lucha". REUTERS
  • Un grupo de personas entra en pánico después de un ataque aéreo dirigido contra combatientes del Estado Islámico, en el barrio de Tahrir, el 17 de noviembre de 2016. El fotógrafo Goran Tomasevic estaba ahí: "Cubrir batallas es muy duro, y en este caso fue difícil alcanzar la primera línea, pero ese día pudimos. Cuando llegamos la zona estaba tranquila. Poco después un coche explotó, en un contraataque del Estado Islámico sobre las fuerzas iraquíes. Había víctimas, niños gritando y varias casas cercanas fueron destruidas. He cubierto muchos conflictos en mi carrera, pero lo que me ha impactado en Mosul es el número de atentados con coches bomba.Cuando las cosas finalmente se tranquilizaron, vi a un grupo de civiles aprovechando al máximo un cese de disparos para salir a las calles. Eran jóvenes y ancianos, y se sentían lo suficientemente seguros como para dejar sus casas con pocas pertenencias, caminando con cuidado pero tranquilamente hacia donde yo estaba capturando las escenas a mi alrededor. De repente, se produjo un ataque aéreo dirigido a posiciones del Estado Islámico a unos cientos de metros de distancia detrás de ellos. El pánico total continuó. La gente gritaba, se agachaba y huía mientras las columnas de humo se elevaban. Rápidamente corrieron hacia cualquier refugio que pudieron encontrar. Escuché el avión justo antes del ataque aéreo, y por experiencia sabía que tenía poco tiempo. Estas cosas suceden rápidamente y tienes que actuar".
    3Noviembre 2016 Un grupo de personas entra en pánico después de un ataque aéreo dirigido contra combatientes del Estado Islámico, en el barrio de Tahrir, el 17 de noviembre de 2016. El fotógrafo Goran Tomasevic estaba ahí: "Cubrir batallas es muy duro, y en este caso fue difícil alcanzar la primera línea, pero ese día pudimos. Cuando llegamos la zona estaba tranquila. Poco después un coche explotó, en un contraataque del Estado Islámico sobre las fuerzas iraquíes. Había víctimas, niños gritando y varias casas cercanas fueron destruidas. He cubierto muchos conflictos en mi carrera, pero lo que me ha impactado en Mosul es el número de atentados con coches bomba.Cuando las cosas finalmente se tranquilizaron, vi a un grupo de civiles aprovechando al máximo un cese de disparos para salir a las calles. Eran jóvenes y ancianos, y se sentían lo suficientemente seguros como para dejar sus casas con pocas pertenencias, caminando con cuidado pero tranquilamente hacia donde yo estaba capturando las escenas a mi alrededor. De repente, se produjo un ataque aéreo dirigido a posiciones del Estado Islámico a unos cientos de metros de distancia detrás de ellos. El pánico total continuó. La gente gritaba, se agachaba y huía mientras las columnas de humo se elevaban. Rápidamente corrieron hacia cualquier refugio que pudieron encontrar. Escuché el avión justo antes del ataque aéreo, y por experiencia sabía que tenía poco tiempo. Estas cosas suceden rápidamente y tienes que actuar". REUTERS
  • Miembros de las Fuerzas de Operaciones Especiales iraquíes arrestan a una persona sospechosa de pertenecer al Estado Islámico en el oeste de Mosul, el 26 de febrero de 2017. "Vi a cuatro presuntos militantes del Estado Islámico escogidos de un grupo de desplazados por soldados iraquíes. Los sospechosos habían sido identificados por civiles que trabajaban con las fuerzas de seguridad y llevaban máscaras para protegerse de posibles represalias por parte de ISIS. Los sospechosos, incluido el hombre de esta foto, fueron arrojados a la cama de una camioneta. Esta fotografía fue importante porque ayudó a ilustrar cómo algunos militantes se habían ocultado entre los civiles que huían con la esperanza de evadir la captura. Algunos de ellos arreglaron sus espesas barbas y cambiaron sus ropas para mezclarse. Yo había estado cubriendo los acontecimientos en otro frente cuando vi en las redes sociales que un gran grupo de refugiados se dirigía a este lugar. La forma en que los sospechosos estaban siendo tratados era anormal, así que sentí que era muy importante documentar esto en imágenes. Después de tomar esta foto, un oficial de inteligencia militar intentó agarrar mi cámara y alejarme del lugar. Trabajaba en conjunto con un corresponsal de Reuters y un asesor de seguridad, por lo que el oficial finalmente desistió y me permitió tomar más fotos. Puede ser difícil controlar los sentimientos al tomar fotografías en este tipo de escenas. Hay mucho sufrimiento y también mucha competencia con otras agencias para obtener la mejor fotografía en el menor período de tiempo. Mi cámara es muy moderna, pero el acceso a Internet necesario para enviar nuestras imágenes es difícil porque la mayoría de las torres de comunicaciones en la región están caídas", cuenta el fotógrafo Alaa Al-Marjani.
    4Febrero 2017 Miembros de las Fuerzas de Operaciones Especiales iraquíes arrestan a una persona sospechosa de pertenecer al Estado Islámico en el oeste de Mosul, el 26 de febrero de 2017. "Vi a cuatro presuntos militantes del Estado Islámico escogidos de un grupo de desplazados por soldados iraquíes. Los sospechosos habían sido identificados por civiles que trabajaban con las fuerzas de seguridad y llevaban máscaras para protegerse de posibles represalias por parte de ISIS. Los sospechosos, incluido el hombre de esta foto, fueron arrojados a la cama de una camioneta. Esta fotografía fue importante porque ayudó a ilustrar cómo algunos militantes se habían ocultado entre los civiles que huían con la esperanza de evadir la captura. Algunos de ellos arreglaron sus espesas barbas y cambiaron sus ropas para mezclarse. Yo había estado cubriendo los acontecimientos en otro frente cuando vi en las redes sociales que un gran grupo de refugiados se dirigía a este lugar. La forma en que los sospechosos estaban siendo tratados era anormal, así que sentí que era muy importante documentar esto en imágenes. Después de tomar esta foto, un oficial de inteligencia militar intentó agarrar mi cámara y alejarme del lugar. Trabajaba en conjunto con un corresponsal de Reuters y un asesor de seguridad, por lo que el oficial finalmente desistió y me permitió tomar más fotos. Puede ser difícil controlar los sentimientos al tomar fotografías en este tipo de escenas. Hay mucho sufrimiento y también mucha competencia con otras agencias para obtener la mejor fotografía en el menor período de tiempo. Mi cámara es muy moderna, pero el acceso a Internet necesario para enviar nuestras imágenes es difícil porque la mayoría de las torres de comunicaciones en la región están caídas", cuenta el fotógrafo Alaa Al-Marjani. REUTERS
  • Dos mujeres desplazadas que han huido de sus hogares descansan en el desierto mientras esperan a ser llevadas a un campo de refugiados, el 27 de febrero de 2017. Zohra Bensemra es la autora de la fotografía. "Tomé esta imagen de Khatla Ali Abdallah, una mujer de 90 años de edad, después de que huyese de Mosul. Sus ojos estaban rojos por la fatiga, estaba tan agotada que no se podía levantar ni sentar bien. Me miró como si no hubiese comido ni bebido en mucho tiempo. El momento fue tan emotivo que se me llenaron los ojos de lágrimas mientras la fotografiaba. Me sentí muy mal porque no pude hacer nada por ella más que tomar fotografías para enseñar al mundo la agonía y el tormento de las personas que intentaban huir de Mosul. Tuve suerte de encontrarla días después en un campo de refugiados. Me dijo que la lucha en Mosul es lo peor que ha visto".
    5Febrero 2017 Dos mujeres desplazadas que han huido de sus hogares descansan en el desierto mientras esperan a ser llevadas a un campo de refugiados, el 27 de febrero de 2017. Zohra Bensemra es la autora de la fotografía. "Tomé esta imagen de Khatla Ali Abdallah, una mujer de 90 años de edad, después de que huyese de Mosul. Sus ojos estaban rojos por la fatiga, estaba tan agotada que no se podía levantar ni sentar bien. Me miró como si no hubiese comido ni bebido en mucho tiempo. El momento fue tan emotivo que se me llenaron los ojos de lágrimas mientras la fotografiaba. Me sentí muy mal porque no pude hacer nada por ella más que tomar fotografías para enseñar al mundo la agonía y el tormento de las personas que intentaban huir de Mosul. Tuve suerte de encontrarla días después en un campo de refugiados. Me dijo que la lucha en Mosul es lo peor que ha visto". REUTERS
  • Un soldado de las fuerzas especiales iraquíes dispara a un presunto terrorista suicida, el 3 de marzo de 2017. "Estaba acompañando a la unidad militar antiterrorismo. Nos movíamos a pie por las calles y los soldados registraban casa por casa para limpiar el camino. Al girar una esquina hacia una calle principal nos vimos de repente bajo el fuego del ISIS, que nos forzó a refugiarnos en una casa cercana. Una vez dentro de la casa un soldado fue asesinado de un tiro en la cabeza por un francotirador mientras hablaba con él. Pasaron las horas y vi a un soldado que disparaba a un presunto suicida del Estado Islámico cuando intentaba acercarse a la puerta. Tomé la fotografía segundos después tras el soldado, con el suicida ya muerto en el suelo en un charco de sangre. Fue muy duro, pero he estado en primera línea en muchas guerras así pude mantener la calma y centrarme en como conseguir las mejores imágenes. En esta ocasión, tuvimos que esperar hasta el amanecer para retirarnos", dice Goran Tomasevic.
    6Marzo 2017 Un soldado de las fuerzas especiales iraquíes dispara a un presunto terrorista suicida, el 3 de marzo de 2017. "Estaba acompañando a la unidad militar antiterrorismo. Nos movíamos a pie por las calles y los soldados registraban casa por casa para limpiar el camino. Al girar una esquina hacia una calle principal nos vimos de repente bajo el fuego del ISIS, que nos forzó a refugiarnos en una casa cercana. Una vez dentro de la casa un soldado fue asesinado de un tiro en la cabeza por un francotirador mientras hablaba con él. Pasaron las horas y vi a un soldado que disparaba a un presunto suicida del Estado Islámico cuando intentaba acercarse a la puerta. Tomé la fotografía segundos después tras el soldado, con el suicida ya muerto en el suelo en un charco de sangre. Fue muy duro, pero he estado en primera línea en muchas guerras así pude mantener la calma y centrarme en como conseguir las mejores imágenes. En esta ocasión, tuvimos que esperar hasta el amanecer para retirarnos", dice Goran Tomasevic. REUTERS
  • Un hombre lleva a su hija en brazos mientras camina desde una zona controlada por el Estado Islámico hacia soldados de las fuerzas especiales iraquíes, el 4 de marzo de 2017. "Ambos gritaban con terror, huyendo por las calles llenas de escombros, transformadas en un segundo en un campo de batalla. Ellos y sus vecinos, algunos de ellos descalzos, corrían esquivando los disparos de un ataque del ISIS. Al alcanzar la línea de las fuerzas especiales iraquíes, se les ordenó a los hombres levantarse la camiseta para comprobar que no eran terroristas suicidas. El padre estaba fuera de sí, asustado. Era obvio que no era un suicida ya que vestía una camiseta sin mangas. Creo que los dos fueron llevados a un campo de refugiados", cuenta Tomasevic.
    7Marzo 2017 Un hombre lleva a su hija en brazos mientras camina desde una zona controlada por el Estado Islámico hacia soldados de las fuerzas especiales iraquíes, el 4 de marzo de 2017. "Ambos gritaban con terror, huyendo por las calles llenas de escombros, transformadas en un segundo en un campo de batalla. Ellos y sus vecinos, algunos de ellos descalzos, corrían esquivando los disparos de un ataque del ISIS. Al alcanzar la línea de las fuerzas especiales iraquíes, se les ordenó a los hombres levantarse la camiseta para comprobar que no eran terroristas suicidas. El padre estaba fuera de sí, asustado. Era obvio que no era un suicida ya que vestía una camiseta sin mangas. Creo que los dos fueron llevados a un campo de refugiados", cuenta Tomasevic. REUTERS
  • Un hombre afeita a un desplazado iraquí en el campo de Hamam al-Alil, al sur de Mosul, el 10 de marzo de 2017. Suhaib Salem es el autor de la fotografía. "El significado de mis fotografías deriva del hecho de que después de que el ISIS tomara Mosul en junio de 2014, los lugareños se vieron forzados a dejarse barbas largas y espesas. Así que tras huir y llegar al campo de Hamam al-Alil, dirigido por tropas iraquíes, muchos hombres hicieron cola para ser afeitados. Estaba caminando por el campo buscando buenas imágenes cuando me encontré con hombres que estaban siendo afeitados. Al principio se negaron a que les fotografiase, temiendo represalias por parte de los militantes del Estado Islámico pero finalmente me dieron permiso. Me enfrenté a desafíos todos los días durante mi encargo en Mosul. Los viajes por carretera eran largos, con bombas de mortero estallando a nuestro alrededor a menudo, y el hedor de los cuerpos pudriéndose en las calles. He cubierto guerras durante 19 años y a pesar de todo esta ha sido la más peligrosa".
    8Marzo 2017 Un hombre afeita a un desplazado iraquí en el campo de Hamam al-Alil, al sur de Mosul, el 10 de marzo de 2017. Suhaib Salem es el autor de la fotografía. "El significado de mis fotografías deriva del hecho de que después de que el ISIS tomara Mosul en junio de 2014, los lugareños se vieron forzados a dejarse barbas largas y espesas. Así que tras huir y llegar al campo de Hamam al-Alil, dirigido por tropas iraquíes, muchos hombres hicieron cola para ser afeitados. Estaba caminando por el campo buscando buenas imágenes cuando me encontré con hombres que estaban siendo afeitados. Al principio se negaron a que les fotografiase, temiendo represalias por parte de los militantes del Estado Islámico pero finalmente me dieron permiso. Me enfrenté a desafíos todos los días durante mi encargo en Mosul. Los viajes por carretera eran largos, con bombas de mortero estallando a nuestro alrededor a menudo, y el hedor de los cuerpos pudriéndose en las calles. He cubierto guerras durante 19 años y a pesar de todo esta ha sido la más peligrosa". REUTERS
  • Fuerzas iraquíes lanzan un misil contra posiciones del Estado Islámico durante la batalla de Mosul, el 11 de marzo de 2017. Thaier Al-Sudani cuenta: "Este ataque sucedió en medio de la batalla, cuando las fuerzas iraquíes trataban de recuperar el gobierno regional. Estaba fotografiando los enfrentamientos en el museo de antigüedades de Mosul cuando vimos un dron del ISIS sobre nosotros. Nos tiramos al suelo por miedo a ser atacados por un cohete. Me corté una mano y volvimos al coche para curarla. Cuando llegamos al vehículo, vi a las fuerzas iraquíes disparando misiles cerca de nosotros, así que volví a fotografiar. Creo que esta foto es la que mejor expresa la violencia de la batalla. No tiene nada que ver con cubrir guerras con ruedas de prensa, el peligro es total y no tenemos Internet para enviar las imágenes".
    9Marzo 2017 Fuerzas iraquíes lanzan un misil contra posiciones del Estado Islámico durante la batalla de Mosul, el 11 de marzo de 2017. Thaier Al-Sudani cuenta: "Este ataque sucedió en medio de la batalla, cuando las fuerzas iraquíes trataban de recuperar el gobierno regional. Estaba fotografiando los enfrentamientos en el museo de antigüedades de Mosul cuando vimos un dron del ISIS sobre nosotros. Nos tiramos al suelo por miedo a ser atacados por un cohete. Me corté una mano y volvimos al coche para curarla. Cuando llegamos al vehículo, vi a las fuerzas iraquíes disparando misiles cerca de nosotros, así que volví a fotografiar. Creo que esta foto es la que mejor expresa la violencia de la batalla. No tiene nada que ver con cubrir guerras con ruedas de prensa, el peligro es total y no tenemos Internet para enviar las imágenes". REUTERS
  • Tres personas caminan cerca de lo que queda de la Universidad de Mosul, que fue quemada y destruida durante la batalla contra el Estado Islámico el 10 de abril de 2017. "El 10 de abril, un equipo de Reuters entró en la zona este de Mosul para trabajar en una historia sobre la universidad destruida. Al llegar, lo primero que me llamó la atención fue el enorme tamaño del campus, y la escala de destrucción. Al menos 10 edificios grandes y algunos mas pequeños habían sido reducidos a escombros. La entrada estaba protegida por soldados iraquíes, que limpiaban sus armas y bebían té. Vi a personas tratando de sacar muebles y equipos de lo que una vez fue el departamento de química de un edificio calcinado. Mientras caminaba por los alrededores conocí a unos profesores que intentaban limpiar o que simplemente contemplaban con tristeza la devastación. Fue muy emotivo para ellos, sabían que no hay posibilidades de que la universidad vuelva a ser la misma a corto plazo", relata el fotógrafo Marko Djurica.
    10Abril 2017 Tres personas caminan cerca de lo que queda de la Universidad de Mosul, que fue quemada y destruida durante la batalla contra el Estado Islámico el 10 de abril de 2017. "El 10 de abril, un equipo de Reuters entró en la zona este de Mosul para trabajar en una historia sobre la universidad destruida. Al llegar, lo primero que me llamó la atención fue el enorme tamaño del campus, y la escala de destrucción. Al menos 10 edificios grandes y algunos mas pequeños habían sido reducidos a escombros. La entrada estaba protegida por soldados iraquíes, que limpiaban sus armas y bebían té. Vi a personas tratando de sacar muebles y equipos de lo que una vez fue el departamento de química de un edificio calcinado. Mientras caminaba por los alrededores conocí a unos profesores que intentaban limpiar o que simplemente contemplaban con tristeza la devastación. Fue muy emotivo para ellos, sabían que no hay posibilidades de que la universidad vuelva a ser la misma a corto plazo", relata el fotógrafo Marko Djurica. REUTERS
  • Miembros del Servicio Iraquí de Antiterrorismo observan las posiciones del Estado Islámico durante los enfrentamientos al oeste de Mosul, el 15 de mayo de 2017. Danish Siddiqui cuenta: "Durante el mes de mayo estaba acompañando a un comandante del servicio antiterrorista, la élite iraquí de las fuerzas de seguridad, entrenadas por EE UU. Llegamos a una pequeña casa en primera línea después de caminar entre las casas a través de agujeros en la pared. Francotiradores del ISIS estaban abriendo fuego a unos pocos metros. Las personas que vivían en la casa huyeron rápidamente, dejando ropa y juguetes dispersos por el suelo. Es una imagen de quietud, de cuando parece que no va a suceder nada pero todo es posible".
    11Mayo 2017 Miembros del Servicio Iraquí de Antiterrorismo observan las posiciones del Estado Islámico durante los enfrentamientos al oeste de Mosul, el 15 de mayo de 2017. Danish Siddiqui cuenta: "Durante el mes de mayo estaba acompañando a un comandante del servicio antiterrorista, la élite iraquí de las fuerzas de seguridad, entrenadas por EE UU. Llegamos a una pequeña casa en primera línea después de caminar entre las casas a través de agujeros en la pared. Francotiradores del ISIS estaban abriendo fuego a unos pocos metros. Las personas que vivían en la casa huyeron rápidamente, dejando ropa y juguetes dispersos por el suelo. Es una imagen de quietud, de cuando parece que no va a suceder nada pero todo es posible". REUTERS
  • Vista de la zona oeste de Mosul, el 29 de mayo de 2017. "Era mi segundo día en Mosul y conducíamos para unirnos a las fuerzas de la Policía Federal iraquí en primera línea. El paisaje urbano era apocalíptico: edificios derruidos, coches quemados, masas retorcidas de acero en las calles. Alcanzamos la primera línea en lo que parecía un día tranquilo. Pero incluso cuando las cosas parecen tranquilas, debes estar alerta a lo que pasa a tu alrededor. Mientras nos movíamos de posición a posición, cubriéndonos tras escombros, ví un coche amarillo en medio de la carretera. Disparé unas cuantas tomas con gran angular, para plasmar mejor la escala de destrucción.Traté de imaginarme cómo habría sido esa calle un día normal. La memoria de un día cualquiera en esta calle me pareció muy distante, todos los elementos de mi imagen fueron destruidos por la batalla", dice Alkis Konstantinidis.
    12Mayo 2017 Vista de la zona oeste de Mosul, el 29 de mayo de 2017. "Era mi segundo día en Mosul y conducíamos para unirnos a las fuerzas de la Policía Federal iraquí en primera línea. El paisaje urbano era apocalíptico: edificios derruidos, coches quemados, masas retorcidas de acero en las calles. Alcanzamos la primera línea en lo que parecía un día tranquilo. Pero incluso cuando las cosas parecen tranquilas, debes estar alerta a lo que pasa a tu alrededor. Mientras nos movíamos de posición a posición, cubriéndonos tras escombros, ví un coche amarillo en medio de la carretera. Disparé unas cuantas tomas con gran angular, para plasmar mejor la escala de destrucción.Traté de imaginarme cómo habría sido esa calle un día normal. La memoria de un día cualquiera en esta calle me pareció muy distante, todos los elementos de mi imagen fueron destruidos por la batalla", dice Alkis Konstantinidis. REUTERS
  • Un miembro de la Policía Federal iraquí descansa en la primera línea de fuego en la Ciudad Vieja de Mosul, el 28 de junio de 2017. "Dejé Erbil camino a Mosul con nuestro equipo multimedia y un consejero de seguridad en un coche blindado. Tras tres horas conduciendo y varios puntos de control iraquíes, cruzamos el Tigris y llegamos a las oficinas de la Policía Federal en el oeste de Mosul. Ellos nos llevaron a la primera línea. Allí, mientras cubría el conflicto, vi al soldado. Estaba descansando en un lugar temporalmente protegido y se cubrió con una red para mantener alejadas a las nubes de insectos atraídos por los cadáveres y aguas residuales sin procesar. Esta fotografía muestra las duras condiciones en la primera línea, donde no hay un sitio decente en el cual descansar mientras sigue la batalla. Lo más importante es alejarse de los drones y francotiradores del ISIS. De todas las guerras que he cubierto en diferentes países, Mosul ha sido la peor", cuenta Ahmed Jadallah.
    13Junio 2017 Un miembro de la Policía Federal iraquí descansa en la primera línea de fuego en la Ciudad Vieja de Mosul, el 28 de junio de 2017. "Dejé Erbil camino a Mosul con nuestro equipo multimedia y un consejero de seguridad en un coche blindado. Tras tres horas conduciendo y varios puntos de control iraquíes, cruzamos el Tigris y llegamos a las oficinas de la Policía Federal en el oeste de Mosul. Ellos nos llevaron a la primera línea. Allí, mientras cubría el conflicto, vi al soldado. Estaba descansando en un lugar temporalmente protegido y se cubrió con una red para mantener alejadas a las nubes de insectos atraídos por los cadáveres y aguas residuales sin procesar. Esta fotografía muestra las duras condiciones en la primera línea, donde no hay un sitio decente en el cual descansar mientras sigue la batalla. Lo más importante es alejarse de los drones y francotiradores del ISIS. De todas las guerras que he cubierto en diferentes países, Mosul ha sido la peor", cuenta Ahmed Jadallah. REUTERS
  • La Policía Federal iraquí celebra la liberación de la Ciudad Vieja de Mosul, el 8 de julio de 2017. Ahmed Saad relata: "Este es el primer momento en el que los soldados iraquíes expresan su alegría y alivio al término de la brutal batalla en la cual perdieron a muchos de sus camaradas. Fui a ver las celebraciones cuando escuché que el combate había terminado y la victoria final en Mosul estaba a punto de anunciarse. Los soldados disparaban al aire. Los fotógrafos estaban preocupados por ser alcanzados por las balas y no se quitaron los chalecos. Vestir chaleco antibalas y casco durante el verano iraquí es muy difícil a nivel físico pero necesario. Disfruto fotografiando conflictos militares porque las imágenes son poderosas y expresivas".
    14Julio 2017 La Policía Federal iraquí celebra la liberación de la Ciudad Vieja de Mosul, el 8 de julio de 2017. Ahmed Saad relata: "Este es el primer momento en el que los soldados iraquíes expresan su alegría y alivio al término de la brutal batalla en la cual perdieron a muchos de sus camaradas. Fui a ver las celebraciones cuando escuché que el combate había terminado y la victoria final en Mosul estaba a punto de anunciarse. Los soldados disparaban al aire. Los fotógrafos estaban preocupados por ser alcanzados por las balas y no se quitaron los chalecos. Vestir chaleco antibalas y casco durante el verano iraquí es muy difícil a nivel físico pero necesario. Disfruto fotografiando conflictos militares porque las imágenes son poderosas y expresivas". REUTERS