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"Antes de su muerte, mi cliente depositó 20 millones de dólares que le pertenecen..."

Desde 2003, la Policía Nacional ha detenido a más de 600 personas y bloqueado más de 2,8 millones de euros en el timo de las cartas nigerianas

Más de 19.500 personas en España han denunciado desde 2003 ser víctima del timo de las cartas nigerianas. Convencidas de que podían obtener de forma fácil una gran suma de dinero gracias a una millonaria herencia, a un supuesto premio de lotería o a un exclusivo puesto de trabajo, cada estafado -decenas de miles en todo el mundo- ha perdido entre 9.500 euros y 400.000. Desde entonces, la Comisaría General de Policía Judicial ha detenido a 640 personas, ha efectuado unos 370 registros, ha bloqueado más de 2.800.000 euros y ha intervenido 35 cuentas bancarias.

La popular estafa es cometida principalmente por grupos organizados integrados por ciudadanos nacionales de Nigeria, de donde proviene su nombre. Estos grupos consiguen remitir diariamente, y principalmente desde España, miles de cartas o correos electrónicos a ciudadanos de la Unión Europea, Estados Unidos, Canadá, Australia u Oriente Medio. La gran mayoría de sus receptores hacen caso omiso de los mismos. Pero algunas personas responde, por ingenuidad o avaricia, y caen finalmente en la trampa.

Cada víctima envía a los estafadores cantidades que oscilan entre los 9.500 euros, si lo que se le ha ofertado es un premio de lotería, o los 400.000 euros si el engaño se basa en una millonaria herencia. Estos importes son supuestas tasas, comisiones o gastos de gestión exigidos por los estafadores como condición para poder acceder a las cantidades millonarias con las que creen haber sido agraciadas las víctimas.

La forja del engaño

El estafador, solicitando absoluta confidencialidad para lograr el éxito de la transacción, se presenta como representante, abogado, familiar o médico de un millonario enfermo de un país africano, o de un político o alto cargo fallecido en accidente. En la misiva se informa de que esta persona posee una fortuna de varias decenas de millones de dólares depositados en alguna entidad bancaria de un país africano o en una empresa de seguridad europea. "Antes de su muerte, mi cliente depositó 20 millones de dólares que legalmente le pertenecen..." así comienza un fraude transnacional en el que el estafador propone a la víctima que colabore con él en el "rescate" de esa suma de dinero a cambio de un suculento porcentaje.

El timado llega a recibir incluso un documento, siempre falso, emitido supuestamente por la entidad depositaria de la herencia millonaria en la que se acredita haber recibido la orden de transferencia a favor de la víctima. Pero antes de materializarse ese ingreso, que nunca llegará a producirse, comienzan los problemas y es necesario que la víctima facilite un dinero para diversos gastos de gestión, impuestos o sobornos a terceras personas.

La Policía señala que para evitar caer en la trampa hay que actuar con precaución ante la recepción de este tipo de comunicaciones. Nombres de organismos oficiales inexistentes o inexactos, números de teléfono móvil o de fax como forma de contacto y, sobre todo, un premio de lotería al que nunca se ha jugado, son alguna de las pistas que deben hacer sospechar de un posible fraude.