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Reportaje:

Aterrizaje a ciegas

Un piloto británico de 65 años consigue llegar a salvo al aeropuerto tras quedarse ciego por una apoplejía a 1.600 metros de altura

"Fue horroroso. De repente, no podía ver los diales en frente de mí". Así relata Jim O'Neill, un piloto británico de 65 años, la angustiosa experiencia que vivió el pasado 31 de octubre cuando sufrió una apoplejía y perdió la vista en pleno vuelo pero fue capaz de aterrizar a salvo tras ser guiado por un avión de la Fuerza Aérea del Reino Unido (Royal Air Force, RAF).

Según informan esta sábado varios medios británicos, O'Neill pilotaba un pequeño Cessna durante un vuelo entre Escocia y el sur de Inglaterra, cuando a 1.600 metros de altura se quedó ciego. El piloto envió una señal de alerta y un centro de control aéreo avisó a la RAF, que movilizó un avión para hacer de guía. La aeronave de la RAF, pilotada por el teniente coronel Paul Gerrard, voló a unos cincuenta metros de O'Neil y lo guió dándole instrucciones por radio hasta la base de la Fuerza Aérea Británica de Linton-on-Ouse (norte de Inglaterra).

"Debo mi vida (...) a la RAF", ha declarado O'Neill, quien consiguió tomar tierra al octavo intento. Tras su milagroso aterrizaje, el afortunado piloto fue trasladado a un hospital, donde ya ha empezado a recobrar la vista en un ojo.

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