¿El coste de la vida ha subido o solo sentimos que se ha incrementado?

La pandemia ha empujado a los consumidores a un cambio de hábitos que ha impactado en el tipo de gasto. A pesar de ello, los precios, en general, se han mantenido en el mismo nivel que el año pasado

Productos como los alimentos y los artículos farmacéuticos han ganado peso en la cesta de la compra, mientras que otros, como el ocio, lo han perdido.
Productos como los alimentos y los artículos farmacéuticos han ganado peso en la cesta de la compra, mientras que otros, como el ocio, lo han perdido.Getty

Mascarillas, geles hidroalcohólicos y productos de desinfección para el hogar. ¿Quién iba a imaginar que estos artículos se iban a convertir en parte esencial de nuestra cesta de la compra? El cambio de hábitos provocado por la crisis sanitaria consecuencia de la covid-19 ha generado costes extra para hacer frente a la situación de emergencia. Todo ello sin dejar de lado la cantidad de dinero requerida para adquirir otros bienes y servicios. Pero, ¿ha subido el coste de la vida de verdad o lo que ocurre es que se tiene la sensación de que se ha gastado más?

Si se toma como referencia el índice de Precios de Consumo (IPC), que es el indicador principal del coste de la vida, este bajó seis décimas en febrero respecto al mes anterior y situó su tasa interanual en un 0%, es decir, se mantuvo igual que en el mismo mes de 2020, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). A pesar de que hubo una presión al alza por el aumento en el precio de los carburantes, fue compensada, principalmente, gracias a la reducción en el coste de la electricidad.

Asimismo, también ha contribuido la partida de vivienda (por la caída en los precios de la electricidad), así como la estabilidad en el coste de los hoteles, las cafeterías y los restaurantes, según el INE. Otros sectores, como el ocio y la cultura, también han influido en la estabilidad del IPC al descender sus precios un 0,4%. Las variaciones, no obstante, han sido diferentes según los territorios. De manera general, en el segundo mes del año, la tasa anual del IPC disminuyó en todas las comunidades autónomas respecto al mes de enero. Los mayores descensos se han producido en Andalucía, Aragón, Canarias y Cantabria, con una bajada de seis décimas en todas ellas. Navarra es la región donde menos ha bajado la tasa anual, que lo hizo en una sola décima.

Pero, aunque los datos del INE muestran que los precios no han subido este año respecto al pasado, la sensación que tienen dos de cada tres españoles es que han gastado más. La encuesta Coste de vida tras el covid-19 elaborada por la consultora Ipsos, mostraba en junio de 2020 que el 68% de los españoles había percibido que el coste de la vida aumentó durante los primeros meses de la pandemia.

España era el segundo país de Europa, solo por detrás de Bélgica (ahí fue el 79%), donde más incremento notaron los ciudadanos. En el conjunto de los 26 países en los que Ipsos realizó el sondeo, entre los que se encontraban todas las grandes economías del mundo menos China, esta percepción en el encarecimiento se situó en el 63%. Ha sido en los alimentos (67%), los suministros, como la electricidad, el agua e internet (39%) y los artículos de entretenimiento, como la electrónica, las películas y los libros, entre otros (27%), donde los españoles han percibido especialmente el alza.

La encuesta, además, refleja que los ciudadanos achacaban esa subida a que admitían haber comprado productos más caros (50%) y a que el hecho de pasar más tiempo en el hogar debido al confinamiento había conllevado la adquisición de servicios adicionales que antes no necesitaban (35%).

“Sentimos que gastamos más porque compramos cosas que antes no necesitábamos”, dice Massimo Cermelli, profesor de Economía en Deusto Business School. “Hemos dejado de cenar fuera de casa, de viajar o de hacer alguna actividad y eso compensa el gasto que hacemos en otros artículos”, afirma. “El efecto de la covid-19 puede notarse sobre todo en que ha cambiado de forma importante el patrón de consumo por las restricciones aplicadas”, abunda Josep Lluís Raymond, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB).

Lo que es cierto es que la pandemia ha empujado a un cambio de hábitos. Así lo reconoció el propio INE en abril del año pasado y es el motivo por el que se planteó modificar la manera en la que medía el IPC. La razón detrás de esta decisión fue que algunos productos de la cesta de la compra habían ganado más peso (como alimentos, bebidas no alcohólicas, bienes de consumo duradero y productos farmacéuticos, entre otros), mientras que otros habían perdido relevancia (transporte, calzado, vestido, ocio y cultura). Desde enero de este año, el IPC refleja esta nueva ponderación.

Adicionalmente a ese cambio, el INE estableció dos índices paralelos al IPC: el grupo de “bienes covid-19” (integrado por productos de gran consumo, alimentos, bebidas, tabaco, productos de limpieza del hogar y de cuidado personal y comida para animales) y el de “servicios covid-19” (luz, alquiler, calefacción, agua, teléfono, así como música y plataformas en streaming y seguros). El índice “bienes covid-19” aumentó un 1,1% en febrero, en términos anuales. En él, los alimentos sin elaboración tuvieron el mayor crecimiento (un 2,6%) y los productos para los animales domésticos (un 1,8%), mientras que los artículos de cuidado personal, los bienes no duraderos para el hogar y los farmacéuticos presentaron bajadas.

El índice “servicios covid”, presentó una caída del 1,3% en el segundo mes del año. Los conceptos electricidad, gas y otros combustibles; y los de telefonía y fax mostraron la mayor caída, con un 3,6% y un 3,2% respectivamente.

La vivienda, un indicador esencial

“El precio de la vivienda y el alquiler es el componente principal del coste de vida”, afirma Ferrán Font, director de estudios de Pisos.com. En la mayoría de las ciudades se presentaron descensos en el precio del alquiler en febrero respecto al mismo periodo del año anterior, según los datos de Fotocasa. Entre los más destacados están: Barcelona (-14,1%), Palma de Mallorca (-10,6%), Málaga (-10,2%) y Madrid (-10,1%). “Es un fenómeno que no veíamos desde hacía más de seis años”, explica el analista de Fotocasa. De media, además, el precio de venta del metro cuadrado se redujo un 4,4% entre el segundo semestre de 2019 y el de 2020, de acuerdo con los datos del XXXII informe sobre el mercado de la vivienda elaborado por Tecnocasa y la Universidad Pompeu Fabra (UPF).

La radiografía es muy clara: 2021 presenta un destacado cambio de tendencia, explica Font. “En 2020 la inclinación era de subida de precios (justamente antes del estallido de la pandemia) y a día de hoy podemos ver claramente cómo las consecuencias de la covid-19, (crisis económica, restricciones de movilidad, auge del teletrabajo y clases en línea de universitarios) han aumentado la oferta, obligando a los precios a moderarse”, destaca.

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