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CELAC UE MERCOSUR

Mercosur espera revivir acuerdo con la UE pese a caso de Paraguay y Venezuela

La presidenta de Brasil Dilma Rousseff (c), ofrece declaraciones a la prensa junto a los presidentes de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, y del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, en el Palacio de Planalto en Brasilia, durante la Sexta Cumbre Unión Europea-Brasil. Brasil y la UE.
La presidenta de Brasil Dilma Rousseff (c), ofrece declaraciones a la prensa junto a los presidentes de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, y del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, en el Palacio de Planalto en Brasilia, durante la Sexta Cumbre Unión Europea-Brasil. Brasil y la UE.EFE

Con el impulso de Uruguay y Brasil, el Mercosur intentará reactivar la negociación de un acuerdo comercial con Europa durante la Cumbre CELAC-UE de Chile, pese a la fractura interna causada por la suspensión de Paraguay y la lenta adecuación de Venezuela al bloque que también integra Argentina.

El sábado se reunirán en Santiago los ministros de Exteriores de los dos bloques, en una cita paralela a la Cumbre de la Comunidad de Estados Americanos y Caribeños (CELAC) y la Unión Europea (UE).

El encuentro fue promocionado este jueves por la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, y los presidentes de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, y del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, de visita en tierras brasileñas.

Rousseff calificó de "estratégica" la reunión para "definir los próximos pasos para las negociaciones" e indicó que el acuerdo "debe buscar equilibrio en las asimetrías pero también avances que beneficien a ambas partes".

"Necesitamos más empeño para alcanzar un acuerdo equilibrado y ambicioso entre Europa y el Mercosur, que sería el mayor a nivel mundial en números de personas", dijo por su parte Durao Barroso.

Paradójicamente el Mercosur, con el que la UE inició su acercamiento a América Latina a inicios de los años 90, es la única organización subrregional latinoamericana que no ha concretado un acuerdo con los europeos, fundamentalmente por las discrepancias en torno de los subsidios agrícolas.

Además de Rousseff, el gobernante uruguayo, José Mujica, "es un convencido de que hay que cerrar el acuerdo" con la UE y "esa es la posición que llevará a Santiago", dijeron esta semana a Efe fuentes oficiales de Uruguay, a cargo de la presidencia pro témpore del Mercosur.

En diciembre pasado Mujica señaló que "por la situación en Europa, probablemente se presentó la paradoja de que existan condiciones para intercambiar y negociar como no las hubo en el pasado".

Menos optimista es el exfuncionario uruguayo Manuel Olarrega, integrante de la primera oficina de la Secretaría General del Mercosur, donde trabajó hasta 2003 y llegó a ser jefe de Normativa.

"No creo que Europa esté en el momento de dar preferencias a nadie, pues tiene que arreglar primero su situación", manifestó hoy en una entrevista con Efe.

Además, el propio Gobierno de Montevideo admite que recientemente no ha habido ni "intercambios orales" de ofertas entre las partes, aunque existe el consenso de que "el proceso, como se estaba desarrollando hasta ahora, se agotó".

Es una incógnita la postura de Argentina, que no ha adelantado sus propuestas en Chile ni confirmado la presencia de la presidenta Cristina Fernández (solo la del canciller, Héctor Timerman), aunque sus relaciones con la UE no pasan por el mejor momento.

Las expropiaciones de empresas europeas como la española Repsol y las denuncias planteadas en la Organización Mundial de Comercio (OMC) por las restricciones a las importaciones impuestas por el Gobierno argentino han contribuido a aumentar las diferencias entre ambas partes.

Es posible, además, que Argentina insista en Santiago en sus reclamos sobre la soberanía de las islas Malvinas, el motivo de la guerra que enfrentó a Argentina con el Reino Unido en 1982.

El punto negro de la participación del Mercosur en la cumbre será la ausencia de Paraguay, confirmada este jueves por su canciller, José Félix Fernández Estigarribia, quien señaló que no asitirán porque así se lo pidió el Gobierno anfitrión.

Paraguay está suspendido del Mercosur y la Unión Sudamericana de Naciones (Unasur) como castigo temporal por la destitución del presidente Fernando Lugo en junio pasado por parte del Congreso y hasta por lo menos después de las próximas elecciones presidenciales del mes de abril.

Aquel incidente permitió el ingreso de Venezuela al bloque, que permanecía trabado desde hacía años por la negativa del Senado paraguayo a ratificarlo.

En Chile no estará el presidente Hugo Chávez, convaleciente en Cuba del cáncer que padece y que será representado por su vicepresidente, Nicolás Maduro, y el nuevo canciller, Elías Jaua.

No parece, sin embargo, que la posición venezolana, critica en el pasado con las políticas "neoliberales" de la UE en medio de la actual crisis económica, vaya a tener influencia en el diálogo entre los bloques.

Venezuela participará como "observador" en las conversaciones "como lo hacía hasta ahora", mientras no se concretaba su ingreso, y "no va a tener un rol participativo" en el diálogo, según fuentes uruguayas.

A Olarreaga no le preocupa lo que suceda en Chile sino lo que surgirá más adelante.

"¿Qué pasa con Venezuela, va a aceptar todo lo que se negocie? Y Paraguay ¿va a aceptar así porque sí todas las cosas que se aprueben en la negociación con Europa", se pregunta.

"La gran asignatura pendiente que nos queda en este momento es el Acuerdo de Asociación Unión Europea-Mercosur", reconoció hoy el eurodiputado español José Ignacio Salafranca, presidente de Comisión de Relaciones Exteriores de la Eurocámara.

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