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Reportaje:

¿Inmunes a la crisis?

Parece que la recesión económica no les afecta. La creencia popular les atribuye bonanza cuando las vacas flacas llegan para el resto. Se suele decir que este es el momento de los zapateros, las costureras o el transporte público. Es lógico: para ahorrar, nada como remendar las prendas y zapatos viejos o dejar aparcado el coche. Pero la crisis, a menudo, decide seguir otra lógica.

Es difícil encontrar un minuto de respiro en el negocio de Felicitas Sancho. Esta costurera de 60 años y sus dos compañeras, atienden a tres clientes que han entrado al local a pocos minutos del cierre. Las prendas que cuelgan por todas partes corroboran que la crisis no es motivo para inquietarse en El Apaño del Vestir, la tienda que Felicitas tiene desde hace 14 años en la calle de Augusto Figueroa, a escasos metros de una de las arterias más comerciales de Madrid, la calle Fuencarral.

"Es ya la segunda crisis que paso y no me asusto", relata Felicitas. En su caso, más que una heroicidad, la indiferencia tiene truco. La heroicidad fue abrir un taller de costura hace 20 años muy cerca de la ubicación actual, en el entonces moribundo barrio de Chueca. El truco ha sido mantener a la clientela, resistir hasta ver cómo la zona ha pasado de estar "muy degrada" a ponerse de moda y, sobre todo, haberse adaptado a la coyuntura actual. "Entran menos arreglos de tiendas, pero hay más gente que trae ropa vieja", aclara Felicitas, "en mi caso, no noto un bajón en la caja".

¿Son inmunes a la crisis los talleres de costura? Emy, una empleada de Coser y Cantar, también en Chueca, corrobora esa sensación. "Llevo dos años en la tienda y nunca había tenido tanto trabajo", cuenta esta mujer búlgara de 39 años y sonrisa perenne. Su relato es similar al anterior. La caída de la demanda procedente de boutiques ha sido compensada con más ropa vieja para transformar. "Si no hay urgencia, ya tenemos entregas para dentro de tres semanas, cuando normalmente eran de cuatro o cinco días", señala Emy.

La competencia de los productos de bajo coste

Sin embargo, las trastiendas de El Apaño del Vestir y Coser y Cantar contrastan con las barras, semivacías de ropa, del taller de Regina. Su negocio se basaba en los arreglos que le encargaba una gran superficie. Ahora ha tenido que publicitar el taller, semiescondido en un pasaje comercial pese a estar a tiro de piedra de la Puerta del Sol, para atraer a clientes particulares. Pero la misión, asegura Regina, no es fácil cuando "poner una cremallera vale nueve euros y en los chinos tienes un pantalón por cinco".

La queja de Regina es también la de muchos zapateros, otro sector que, según la creencia popular, se beneficia con la crisis. Desde luego, no es esa la percepción en muchos talleres de reparación. "En la profesión se oye de todo", cuenta al teléfono Rafa Prieto, presidente de la Asociación de Artesanos del Calzado de la Comunidad Valenciana. Para comprobarlo, basta visitar la web forodelcalzado.com. "Por lo que a mí respecta, no se ha multiplicado el trabajo" escribe un usuario identificado como Agustim. "En tiempos de crisis hay muchas más reparaciones que en tiempos normales" responde otro.

A los zapateros que visitan este foro les preocupa que la gente piense que están aprovechando la recesión para ganar más dinero. A los 11 días de crearse, el tema de discusión "Repercusión real de la crisis" ya registra 41 comentarios. Leyéndolos es imposible saber si las cosas van mejor o peor en los talleres. En cambio, queda claro que el sector tiene problemas estructurales.

"El calzado oriental está tirado de precio y es un zapato que no se repara porque una reparación vale 18 o 20 euros", resume Juan tras el mostrador de La Rápida, junto al parque del Retiro en Madrid. Este zapatero de 39 años, aproximadamente 10 menos de los que tiene el negocio que antes perteneció a su padre, hace un diagnóstico contundente: "Hay crisis de venta y se sostiene la reparación".

El mito del transporte público

Con testimonios como estos es difícil mantener la imagen del ciudadano medio que renueva todo su vestuario a base de arreglos para reducir gastos. Menos todavía si, para acercarse a la zapatería o a la sastrería, se coge el autobús o el metro. La cifras señalan que es un mito que el transporte público gane clientes con la crisis. EMT Valencia cifra su descenso de usuarios entre enero y septiembre de 2008, respecto al mismo periodo de 2007, en un 4%. En EMT Madrid la caída es de en torno al 1% y Metro Madrid ha encadenado, entre mayo y agosto de este año, cuatro meses consecutivos perdiendo viajeros. Los datos de septiembre y octubre no han sido facilitados a requerimiento de este medio. Las tres empresas atribuyen la bajada a la menor actividad económica.

La ecuación es simple: a más parados, menos desplazamientos obligatorios cada día. Pero hay un factor que no contempla. En el caso de Barcelona, la Autoritat del Transport Metropolità, organismo que gestiona los transportes públicos de la capital catalana, contabilizó un 1% menos de viajeros en el primer semestre del año respecto a 2007. Sin embargo, una encuesta de movilidad realizada en ese mismo periodo, recoge una mayor preferencia del transporte público sobre el privado en comparación con otra encuesta realizada en 2006.

El dato es un ejemplo más de la volatilidad que viven algunos sectores. Las variables positivas y negativas se entrecruzan. La depresión es un arma de doble filo y La Retoucherie de Manuela aporta un último ejemplo de ello. Esta franquicia de arreglos de ropa, líder del sector con más de 300 tiendas en 17 países, está aumentando clientes y facturación. Pero la crisis financiera está frenando sus planes de expansión, según su director de marketing, Miguel Ángel Alonso. "Recibimos peticiones para abrir franquicias, pero la expansión en España se está viendo frenada porque no hay financiación bancaria", resume. Es la lógica de la crisis, de la que nadie escapa.

Los verdaderos beneficiados

"Hemos tenido un incremento de clientes en el último año del 45 o el 50%", señala Carlos Granda, director internacional de El cobrador del frac. El sector de los cobros de deudas es uno de los que han visto crecer su actividad. Para afrontar las nuevas circunstancias de las que habla Granda, la empresa ha tenido que aumentar su plantilla de 340 a casi 500 trabajadores. Este sector no es el único que ha experimentado un crecimiento con la crisis. Un informe publicado en octubre por TNS señalaba que el consumo de marcas blancas en los supermercados se ha incrementado un 3%. Y es que la recesión está variando algunos hábitos de consumo. Neinver, que lidera en España el mercado de ropa outlet a través de sus centros Factory, espera cerrar el 2008 con un aumento de facturación del 23% y un incremento de visitas del 21% ya que está expandiendo su superficie comercial en España y en Europa. En el ramo de la restauración, McDonalds también mantiene intactos sus planes de expansión. Cerrará 2008 con un 8% más de ventas y con 17 nuevos restaurantes en España. "La coyuntura actual no está afectando a nuestro negocio" señala Teresa Rincón, directora de comunicación de McDonald's España.

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