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Necrológica:

James F. Seale, uno de los últimos verdugos del KKK

Fue a la cárcel 43 años después de cometer sus crímenes

Pudo engañar a la justicia, pero no durante toda su vida. Y si pasó solo cuatro años en prisión, fueron los últimos de su vida, gracias a la determinación del FBI y la negativa a olvidar el oprobioso racismo que vivió el sur de Estados Unidos hasta hace solo unos años. James Ford Seale era un racista y un homicida, condenado por un juzgado federal por el homicidio de dos jóvenes negros en 1964. Miembro de una filial de Misisipi del Ku Klux Klan (KKK), los mató junto a un cómplice, por el color de su piel. Los fiscales que le tenían que llevar a juicio eran tan racistas como él, y le dejaron en libertad, a pesar de que él confesó el crimen. Permaneció en libertad durante 43 años, hasta que un periodista y el hermano de una de las víctimas hicieron actuar a la policía federal. Murió en prisión, en Indiana, el 2 de agosto, a los 76 años de edad.

El militante racista secuestró a dos jóvenes negros y los arrojó al Misisipi

El 2 de mayo de 1964, Seale recogió en un coche, junto a un cómplice, a Charles Moore y Henry Dee, de 19 años, en una carretera en la localidad de Meadville. Les obligó a subir a su automóvil diciéndoles que era un agente de la oficina del sheriff. Los llevó a un bosque y, tras torturarlos, los cargó aún vivos en una camioneta y los arrojó como si fueran basura al Misisipi. Sus cuerpos aparecieron el 14 de julio, mientras la policía buscaba los restos de otros tres activistas negros asesinados por el KKK, una historia que se cuenta en la película Arde Misisipi (Alan Parker, 1988).

A Seale se le detuvo, junto a su cómplice, días después. Se le interrogó. Confesó. Y se le dejó marchar por falta de pruebas.

El caso cayó en el olvido. Hasta que el periodista Jerry Mitchell, del diario The Clarion-Ledger, de Jackson, le encontró en 2000 y le preguntó si él había matado a aquellos dos jóvenes en 1964. "No estoy en prisión, ¿no?", le dijo Seale. Y ahí lo dejó. La cobertura de ese diario, sin embargo, hizo que el FBI se interesara por el asunto. El crimen había sido cometido en el bosque de Homochitto, que no es terreno de Misisipi, sino federal, bajo la jurisdicción del FBI. Seale, mientras, desapareció. Decían en Misisipi que había muerto.

En 2005, la cadena de televisión canadiense CBC acudió a la localidad de Roxie, a grabar una entrevista con Thomas Moore, hermano de uno de los dos jóvenes asesinados en 1964. En una gasolinera, Moore comentó que Seale había muerto. El dependiente le respondió: "¿Muerto? Qué va. Vive aquí al lado, te enseñaré dónde". La cámara grabó a Seale en su casa. El FBI le encontró. En 2007 se le juzgó y condenó a tres cadenas perpetuas. No fueron necesarias. Cuatro años después moría en una celda de la cárcel, en soledad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 15 de agosto de 2011