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Reportaje:

Villa Chaboya, historia en peligro

Los bisnietos del cónsul alemán Otto Engelhardt piden que se proteja su casa

Su abuela Teresa bajaba la voz y se aseguraba de que no hubiera extraños alrededor para contarles historias de su bisabuelo, el cónsul alemán Otto Engelhardt. Ella, celosa trasmisora de la memoria familiar, no quería que nadie supiera que a su suegro lo habían fusilado en septiembre de 1936 por orden de Hitler y con el beneplácito del general Queipo de Llano. La abuela reunía a todos los nietos en el amplio salón de Villa Chaboya, la casa de San Juan de Aznalfarache que el cónsul compró en 1914 y que permaneció en la familia hasta 1984, el mismo salón que ahora está cubierto de escombros y a merced los vándalos.

"Su muerte era un secreto, algo de lo que nos fuimos enterando poco a poco. Pero el bisabuelo Otto siempre estaba presente en Villa Chaboya, la casa en la que vivíamos todos, estaban su pipa, sus gafas, el uniforme de gala de cónsul repleto de medallas y con el que jugábamos a escondidas...", recuerda Conrado Engelhardt, sevillano de 54 años y uno de los cinco bisnietos del ingeniero Otto Engelhardt. Su familia, que no tiene una tumba para recordarlo y creen que sus restos se encuentran en una fosa común del cementerio de San Fernando, quiere que se conserve la casa en la que vivió su bisabuelo, que nació en Braunschweig (Alemania) en 1866, llegó a Sevilla en 1894 para dirigir la recién creada Compañía Sevillana de Electricidad y, a partir de 1898, electrificó las principales líneas del tranvía de Sevilla. Otto Engelhardt, quien se definió en sus artículos en el periódico sevillano El Liberal como "absolutamente pacifista y, desde luego, absolutamente republicano", fue cónsul honorífico de Alemania en Sevilla desde 1903 hasta 1919. "Precisamente, esas colaboraciones en El Liberal en las que arremetía contra el nazismo que se extendía por Alemania fueron las que le enfrentaron al régimen de Hitler. El nuevo cónsul y jefe del Servicio de Espionaje Militar en el suroeste de España, Gustav Draeger, enviaba informes de las actividades de mi bisabuelo al Ministerio de Exteriores alemán", explica su bisnieta, la documentalista Ruth Engelhardt.

El ingeniero republicano fue fusilado en 1936 por orden de HitlerVilla Chaboya, historia en peligro

La familia vendió Villa Chaboya en 1984 a un particular, quien restauró la casa y le devolvió su aspecto original. La vivienda, una edificación de ladrillo visto de estilo neomudéjar con 346 metros cuadrados construidos y un jardín de casi 8.000 metros cuadrados, es propiedad de la empresa Hijos de Terrats Construcciones desde 2005.

"La casa está totalmente abandonada. Nosotros hemos avisado a los dueños y al Ayuntamiento de San Juan de que habían arrancado las rejas y había entrado gente a robar materiales. A finales del pasado año, el propietario me dijo que tenía dos proyectos: convertirlo en hotel o en asilo de ancianos, pero que la crisis había impedido que salieran adelante. Ahora quiere venderla", aclara Ruth, que ha solicitado que la vivienda sea declarada Bien de Interés Cultural.

Actualmente, Villa Chaboya está protegida por una norma subsidiaria municipal de la cornisa este del Aljarafe, por la que en la vivienda solo se pueden realizar "obras de mejora y embellecimiento".

"La persona que compró la casa a mi padre tiró la escalera original para construir otra y durante la obra aparecieron unos documentos en alemán de mi bisabuelo que ella mandó traducir y que aún no tenemos. Estaban empotrados en el hueco de la escalera. Supongo que los escondería cuando empezaron a amenazarlo desde Berlín para que dejara de escribir contra el nazismo en el periódico", explica su biznieto Otto Engelhardt, guitarrista sevillano de 51 años y alma de la Otto Music Band, de la que también forma parte su hermano Conrado.

Otto recorre las habitaciones en las que vivió hasta los 18 años y busca, entre la estructura de hierro y madera que sostiene la cubierta, un sello que dejó su bisabuelo a quien todos llamaban en Sevilla "don Otto, el de los tranvías".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 15 de mayo de 2011