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La conservación de un palacio mítico

Expertos reflexionan sobre el futuro del Museo de Medina Azahara

Cuando se hace referencia a un edificio, normalmente se dice que se levanta en tal o cual lugar. Pero algunos más bien se hunden. Es el caso del Museo de Medina Azahara, obra de los arquitectos Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano. Su diseño se ajustó a una de las premisas básicas de la Junta de Andalucía, que gestiona el yacimiento arqueológico del siglo X: no hacer sombra a lo que queda del palacio omeya, mandado construir en las faldas de Sierra Morena por el primer califa cordobés, Abderramán III.

La solución de la pareja fue sencilla y genial: recrear una suerte de excavación arqueológica que se abriera junto a la real y acogiera todos los servicios y estancias que requiere un museo. El resultado final ha admirado a los expertos internacionales y le valió en noviembre el Premio Aga Khan de Arquitectura, que se otorga a proyectos urbanísticos y arquitectónicos vinculados con el mundo musulmán.

Ayer se celebró, en el mismo edificio premiado, una jornada de estudio y divulgación sobre este galardón. Participaron los propios autores del proyecto arquitectónico, Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano. Asimismo, intervinieron en las jornadas el director de Aga Khan Trust for Cultura, Luis Monreal; el director de la Fundación Mies van der Rohe, Lluís Hortet; la directora ejecutiva del premio Pritzker de Arquitectura (el más importante que se otorga en este campo), Martha Thorne; los arquitectos y expertos patrimoniales Luis Fernández Galiano, Eduard Bru, Ángela García de Paredes, Ignacio García Pedrosa, Víctor Pérez Escolano y Luis Moreno Mansilla, y el director del conjunto arqueológico, Antonio Vallejo.

Los expertos alabaron la reinterpretación que hace el Museo de Medina Azahara de la arquitectura cordobesa, heredera de la musulmana, dando protagonismo al agua y los patios. También debatieron sobre el desarrollo futuro del edificio de Enrique y Sobejano. En la mente de todos se encuentra la futura vinculación directa de este con el yacimiento. Actualmente el acceso de uno a otro se realiza a través de un servicio de autobuses lanzadera. Pero la idea es conseguir, en los próximos años, integrar en un mismo paseo a pie el centro museográfico con la propia Medina Azahara. Además, esta visita recuperaría el ciclo original de quienes acudían al palacio hace más de mil años: de la zona menos noble (en el área sur del yacimiento, gran parte todavía por excavar) al centro del poder del califa, al norte, en la zona alta.

El consejero de Cultura, Paulino Plata, asistió a la reunión y dijo que el premio eleva el grado de exigencia en la gestión del espacio, defendió la "diversidad cultural" como "un valor en sí mismo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 30 de abril de 2011