Entrevista:ALMUERZO CON... CARLES MONGUILOD

"El crimen más execrable lo comete tu vecino"

Abre el paraguas, se cubre y saluda con una delicada inclinación de cabeza a un vecino. El abogado Carles Monguilod es un ejemplo de exquisitos modales. "Los penalistas somos como las folclóricas: nos debemos a nuestro público", bromea. Vestido a la italiana, con traje, chaqueta larga y corbata, nos guía hasta La Penyora, un restaurante bien de Girona. La dueña se entusiasma al verle. "Sashimi de primero es obligado", le pide. Ella toma nota, orgullosa del "buen apetito" de su comensal, para el que no puede faltar un buen jamón de picoteo.

Carles Monguilod (Girona, 1958) defiende los intereses del celador Joan Vila, que ha confesado que mató a 11 ancianas a las que cuidaba en una residencia de Olot. A la vez, acusa a Pere Puig de asesinar a tiros a sus jefes. También en Olot.

El letrado defiende al celador de Olot y acusa al hombre que tiroteó a sus jefes

El abogado parece dotado con la omnipresencia. Sobre todo en la pequeña ciudad interior de Girona, donde defiende y acusa en los dos sucesos que han dejado 15 muertos en los últimos meses. Olot ha alterado las estadísticas criminales en Cataluña y ha catapultado la carrera del letrado. Hace casi 20 años, un joven Monguilod, menos curtido, se hizo cargo del caso de la farmacéutica Mari Àngels Feliu, secuestrada 492 días en un sótano de mala muerte. Ella es también de Olot.

Entre loncha y loncha de jamón, ensartadas con tenedor, cita a otros clientes célebres, como El Vaquilla o el escritor Javier Cercas, al que una pitonisa acusó de usurpar su vida en Soldados de Salamina. No prosperó.

En su primer libro, Vint-i-cinc anys i un dia (editorial Ara Llibres), ha dejado debida cuenta de sus batallas legales, que en la mesa revive, con algo de vino tinto -"está fantástico"-. Monguilod prepara ya su traducción al castellano. "El caso del celador daría para otro libro", cree, aunque no está por la labor.

Del mortífero cliente dice que "querría volver a su vida normal, doméstica y tranquila, como si no hubiese pasado nada". Y le parece natural. "Ante cada caso me pregunto: ¿yo en sus circunstancias hubiese hecho lo mismo?".

Para él, la absolución de un culpable es el triunfo del Estado de derecho. "¿O es que acaso los inocentes tienen que ser defendidos de algo? He ahorrado más de 1.000 años de cárcel a mis clientes", alardea. Con esa misión se va a nadar y piensa "las mejores tropelías y defensas contra los fiscales".

Su trabajo le apasiona y le permite cosas como el reloj suizo con correa de piel que luce en la muñeca (se lo quita para enseñar la maquinaria, después de aderezar con sal la tripa de bacalao). Aunque insiste en que el derecho penal "no te hace rico". "Para cobrar 40.000 euros tengo que hacer muchos juicios". El chollo está en los accidentes de tráfico, según él.

El sorbete de mojito le emociona. Hasta que vuelve al tema de la farmacéutica. "Ella no entendía que concediesen la libertad provisional a sus secuestradores. Fue muy duro, y le tuve que explicar que a veces la ley va en contra de la justicia".

Justo cuando está revelando sus trucos -"Una dicción correcta, una oratoria fluida y un punto de escenificación teatral"-, interrumpe la dueña: "¿Un oporto?". Mejor no, luego hay que trabajar. Se despide, pero antes deja un aviso de perro viejo: "El crimen más execrable lo comete tu vecino".

Carles Monguilod: "A veces la ley va contra la justicia".
Carles Monguilod: "A veces la ley va contra la justicia".PERE DURAN

La Penyora. Girona

- Jamón: 16 euros.

- Sashimi para dos: 32.

- Alcachofas rellenas: 10.

- Tripa de bacalao: 17.

- Dos sorbetes: 12.

- Agua y vino: 16.

Total: 103 euros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 26 de marzo de 2011.

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