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Reportaje:estilos

De gira en casa de unos amigos

La banda catalana 4rt 1a (quart primera) presenta su disco de salón en salón

"Hay algo violento en entrar en casa de un desconocido, mover el sofá y ver cómo se levanta la pelusilla que se esconde debajo. Es una situación algo extraña que, de alguna manera, creo que nos violenta un poco más a nosotros que a los propietarios". Aleix Perdigó no tiene una empresa de mudanzas, es el bajista de 4rt 1a, un cuarteto barcelonés que acaricia el folk urbano y el pop delicado y susurra en catalán.

Empezaron su carrera ensayando en casa y actuando en la de amigos y acaban de lanzar su primer disco, El món en un café. Aunque han actuado en la enorme carpa de la Barcelona World Race y en salas de la ciudad, siguen siendo el grupo que toca en los pisos. "Empezó como una necesidad. No teníamos dinero ni tiempo para irnos al extrarradio a ensayar en un local que cuesta una pasta por hora y al lado tienes una banda de metal a cuyo batería oyes más que a tu bajista", recuerda Pere Jou, vocalista del combo. Ensayando en casa definieron su sonoridad, una aproximación desprovista de coartadas modernas del sonido de bandas como Simon & Garfunkel o Belle and Sebastian, y lo hicieron sentados en una silla y echados en un sofá. "Conseguir un concierto puede ser hoy más fácil, pero no puedes tocar en las salas que hay a mano cada semana. Decidimos tocar en casa de una amiga, luego en la de alguien que vino al concierto y le gustó... y así se corrió la voz", recuerda Perdigó.

El grupo toca en habitaciones para 25 personas con las ventanas cerradas

"Lo único que pedimos es que el piso posea un salón en el que quepan unas 25 personas y, como somos un poco pijos y necesitamos escucharnos, las ventanas deben estar cerradas. El verano pasado, durante el día más caluroso del año, casi morimos asfixiados", añade. "Se crea un vínculo especial con el propietario y los asistentes. Se sienten especiales, y tú también. Después de cada bolo sacas otro", apunta Perdigó. Al finalizar el concierto, el grupo se queda a departir con los asistentes, creando sinergias que van más allá de lo musical, lo etílico o lo hormonal. "Hicimos una actuación en un piso que utiliza una agencia de publicidad para desarrollar eventos. Tocamos encima de una mesa donde la gente comía. Ahora colaboro con esa agencia haciendo performances", recuerda Jou. "Las fiestas en casas se han convertido en clave para entender la tarea de networking de muchas profesiones liberales", dice Perdigó, quien además es profesor de posgrado de Coolhunting (cazadores de tendencias) y analista de mercados. "El ocio es clave para las relaciones. Una de las principales razones por las que creo que nuestra escena hipster (moderna) está más atomizada aquí es por la falta de estas fiestas en casa en las que conoces alguien que está en tu onda y con quien podría surgir una colaboración". Estos conciertos son, para nosotros, mejor que un Myspace o un LinkedIn".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de marzo de 2011