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Reportaje:arte

Juguetes de pura vanguardia

Una exposición rescatará los artefactos lúdicos de Picasso, Rodchenko o Calder

Dicen que Pablo Picasso no soportaba a los niños. Que el griterío de los propios y los ajenos perturbaba su concentración. Esa presunta alergia infantil queda aparentemente desmentida en Los juguetes de las vanguardias, exposición estrella de la nueva temporada del Museo Picasso de Málaga. El pintor malagueño es solo uno más de los 60 artistas de principios del siglo XX cuyas aportaciones al mundo de los juegos infantiles se repasan en una muestra excepcional.

La idea es enseñar cómo el ansia de trascender de los artistas adscritos a las vanguardias históricas intentó también seducir con armas lúdicas la imaginación infantil. De esa manera, los críos se convertirían en los artífices de la buscada transformación que, según László Moholy-Nagy, "conduciría al hombre a un disfrute enriquecido de su mundo moderno".

Alexander Rodchenko, Joaquín Torres García, Paul Klee o Alexander Calder son algunos de los artistas que crearon pensando en los niños. Muñecos, marionetas, sonajeros, esculturas móviles, recortables, proyectores y numerosas ilustraciones.

Pese a ser una pieza importante en la obra de muchos artistas, el juguete ha tenido muy poco protagonismo en exposiciones y en museos. Siempre se vio como un detalle anecdótico, lejos del territorio e inspiración de los momentos clave en la carrera de un artista. Y sin embargo, es posible trazar su devenir en la historia del arte, desde la escultura clásica hasta el escasamente lúdico siglo XX.

"En muchos casos, lo expuesto nunca fue considerado obra de arte en sentido estricto y convencional. Se han reunido libros, fotografías, marionetas, decorados, muebles, muñecas, puzles que fueron realizados con diversos propósitos", explica José Lebrero Stals, director artístico del museo Picasso de Málaga y comisario junto a Carlos Pérez de esta exposición. Es en torno a los periodos de entreguerras, cuando arte y pedagogía comparten un mismo ambiente y movimientos como la Bauhaus o el futurismo italiano experimentan su auge y caída propiciado por los regímenes totalitarios, cuando el juguete como objeto creativo adquiere una importancia única. Sophie Teauber-Arp realiza en este tiempo sus famosas marionetas de madera pintada y metal; Paul Klee crea guiñoles para los teatrillos callejeros, Torres García recurre al ensamblaje de pequeñas piezas de madera para crear bellísimos puzles con animales o casitas; Bruno Munari utiliza alambre y espuma para sus animales de la jungla o Ladislav Sutnar crea locomotoras de madera para que los niños se diviertan a la vez que se familiarizan con la maquinaria con la que tendrán que trabajar en el futuro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 17 de agosto de 2010