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Asunción Ansorena, el recuerdo de una diplomática intrépida

Asunción Ansorena era una diplomática con una enorme energía, y además era una mujer intrépida. Fue directora de la Casa de América desde 2000 hasta seis años más tarde, y murió en julio de este año siendo embajadora en Luxemburgo, cuando tenía 56 años. Pero antes estuvo en Paraguay y en Colombia, donde no sólo acendró su pasión por América, sino que además demostró ese carácter intrépido en algunos momentos cumbres de esas misiones diplomáticas, como cuando protagonizó, en la selva colombiana, una mediación con la guerrilla.

Su hija, Paula Gómez de la Bárcena Ansorena, insistió en ese aspecto de la personalidad de Susi (todos la llamaban Susi) cuando se dirigió al público que abarrotaba la Casa de América en el homenaje que esta institución le dedicó el último miércoles a la diplomática fallecida. En el homenaje intervinieron el ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos; la secretaria de Estado de Cooperación, Trinidad Jiménez; Miguel Ángel Cortés, diputado del PP que fue secretario de Estado de Exteriores en la etapa en que Ansorena dirigió la Casa de América; Matías Rodríguez Inciarte, presidente de la Fundación Príncipe de Asturias; Rafael Doctor, director del MUSAC; los escritores Juancho Armas Marcelo, que fue director de Tribuna en Casa de América, y Mario Vargas Llosa, y el director de Casa de América, Miguel Barroso. También intervinieron Ana López Alonso y Juan María Alzina, colaboradores de Ansorena en la época en que dirigió la Casa de América.

No se arredró ante nada, dijo Paula, su hija, y cuando se le manifestó su enfermedad, un cáncer, siguió animando a los que tenía alrededor a proseguir proyectos, a seguir trabajando a favor de la entidad en la que pasó los mejores años de su vida. Paula dijo que esa frase de Obama, "Sí, se puede", fue en realidad de su madre, "ni de los vascos ni de Obama, de Susi". Vargas Llosa contó algunas anécdotas de Asunción Ansorena, que subrayan aquella intrepidez suya, pero también su delicadeza. Una noche le invitó a cenar, con amigos, "y una cena en su casa siempre era una fiesta para nosotros". Pero aquella noche Susi se superó a sí misma: contrató camareros... actores, que sirvieron la mesa hasta que revelaron su identidad de personajes "de mi última novela".

Trinidad Jiménez, que formaba parte de la oposición en los tiempos en que Susi fue directora de la Casa de América, explicó algunas de las cosas que hizo Ansorena para resaltar la pluralidad cultural y política con que abordó la gestión de la entidad. Y concluyó revelando, ante el viudo, Manuel Gómez de la Bárcena, y la familia de la homenajeada el proyecto que ésta había acariciado hasta el día previo a su fallecimiento: "Viajar, tenía un viaje. Y ella creía que podía hacerlo. Siempre creyó que podía. Su entusiasmo era su energía".

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 14 de noviembre de 2008.