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LA CRISIS DEL CARMEL

Felip Puig sostiene que el hundimiento se debió a un problema en la construcción y no al proyecto del túnel

Errores, negligencias, crisis de confianza, contradicciones e imprudencias se han dado cita conjunta en la actuación del Gobierno catalán en el Carmel. Así lo afirmó ayer el portavoz de CiU y ex consejero de Política Territorial, Felip Puig, quien remató que, en su opinión, el hundimiento no tiene nada que ver con la decisión de abrir el túnel en el Carmel ni con el proyecto constructivo, sino que se debe a un problema en el proceso de realización de las obras. A la pregunta de si, visto el resultado y responsable como era de la decisión, volvería a autorizar el túnel del Carmel, respondió que no veía ningún impedimento técnico para ello.

CiU reclamó ayer al Ejecutivo que le entregue toda la documentación antes de que se produzca, el próximo miércoles, la comparecencia del actual consejero de Política Territorial en el Parlament, Joaquim Nadal, para poder discutir con conocimiento de causa. Puig aseguró que él, que era consejero del ramo cuando se decidió que el túnel de maniobras se construyera en el Carmel y no en Horta, no había visto el expediente concreto del túnel y añadió que estaba muy interesado en ver el documento final que autoriza la obra, que corresponde a la etapa en la que CiU ya no gobernaba.

Felip Puig sostiene que hay dos fases, una que no presenta irregularidades y cuyos documentos son públicos (la que corresponde a la licitación y adjudicación de la obra, en la etapa del Gobierno de CiU), y el verdadero problema: la gestión de la crisis, que es donde se concentran los errores. CiU ha mantenido hasta ahora un silencio prudente, para permitir que el Gobierno catalán y el Ayuntamiento de Barcelona se concentraran en la atención a los afectados, pero la imprudencia observada al expedir certificados de estabilidad del subsuelo que han resultado papel mojado exige que la oposición critique estas actuaciones.

"Los firmantes de los certificados fueron incapaces de detectar el segundo socavón", dijo. Luego calificó de "gurús" y sabios a pelota pasada a los geólogos que aseguran que el subsuelo del Carmel no debería haber sido utilizado para esta obra. También criticó el silencio que ha mantenido el Colegio de Ingenieros de Caminos, al que él mismo pertenece, y admitió que puede deberse a un gremialismo mal entendido que acaba arrojando sombras sobre toda la profesión y disparando la desconfianza de los vecinos.

"Maragall engañó el pasado jueves al Parlament, porque dijo que los estudios geológicos eran insuficientes, y al día siguiente el director de GISA [empresa pública que encarga las obras] le desmintió", dijo, aludiendo a unas declaraciones de Mateu Tersol.

Puig anunció que si Nadal no es capaz de dar respuesta a todos los interrogantes en su comparecencia parlamentaria el próximo miércoles, CiU pedirá la creación de una comisión de investigación. Un portavoz del Gobierno catalán aseguró ayer dos cosas: que Nadal dará todas las respuestas pertinentes y que el Ejecutivo no tiene ningún tipo de problema en crear una comisión de investigación que dilucide todos los hechos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de febrero de 2005