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Crónica:FÚTBOL | 22ª jornada de Liga

Una goleada balsámica

El Barça logra su mejor resultado y se acerca a la 'zona Champions'

El Camp Nou se dio anoche una larga sesión de autoestima con la goleada mayor que ha marcado en la Liga a costa del Albacete. El Barça se paseó como un alma en pena en la primera mitad con un solo gol de rebote de Xavi, con la inestimable colaboración de Pablo, pero en la segunda arrolló al equipo manchego en ocho minutos. Saviola, Quaresma y Davids metieron tres goles de jugada. Fue todo un récord. Lo nunca visto porque convirtió en oro todo lo que tocó. Luis Enrique, que reaparecía tras romperse el pómulo, puso la guinda al batir a Almunia en un uno contra uno en el último minuto. No hay mejor bálsamo que un 5-0 en el Camp Nou tras el fracaso copero. El club esquivó con los goles la ira de la afición y agradeció tener más cerca, gracias al pinchazo de Villarreal y el empate entre el Atlético y Osasuna, el objetivo real de este año: ser cuarto para jugar el próximo año la Liga de Campeones. No hay más.

BARCELONA 5 - ALBACETE 0

Barcelona: Valdés; Óscar López, Márquez, Oleguer, Van Bronckhorst; Xavi, Cocu (Motta, m.72), Davids (Luis Enrique, 79); Quaresma, Saviola (Sergio García, m.75) y Luis García.

Valladolid: Almunia; Óscar Montiel, Pablo, Buades, Peña; Viaud, Álvaro (David Sánchez, 52); Iván Díaz (Mikel, m. 72), Pacheco (Fabiano, m.64), Delporte; y Aranda.

Goles: 1-0. M. 15 Xavi recibe de Saviola, remata con la zurda y el balón rebota en Pablo.

2-0. M. 49. Luis García centra, Saviola cabecea, Almunia rechaza y el argentino remacha.

3-0. M. 52. Quaresma remata desde fuera del área y sorprende al meta.

4-0. M. 54. Luis García centra y Davids controla el rechace para rematar.

5-0 M. 91. Óscar López sirve para Luis Enrique, que progresa hasta la meta y marca con la zurda.

Árbitro: Puentes Leira. Expulsó por doble amonestación a Delporte (m.77) y mostró la tarjeta amarilla a Iván Díaz, Quaresma, Aranda, Motta.

Camp Nou: 49.600 espectadores.

Los dígitos mágicos no engañan a nadie, especialmente porque el Albacete intenta escapar de la zona de descenso. Pero el Barça es un equipo tan débil, tan sumamente irregular, que cada cita en el Camp Nou entraña alto riesgo por su enorme dificultad para ganar en casa. Pintaban bastos, pero la noche acabó en aplausos para todos. Para el reaparecido capitán, para Quaresma y Davids, que se estrenaron como goleadores, y para el pibito, duda hasta el final y que, lesionado Kluivert, fue titular pese a la presión de Sergio García.

El Albacete, que llegó sólo un par de veces al área en sendas internadas de Pacheco y Aranda, asumió el perfecto papel de samaritano. Permitió al Barça superar cierto síndrome: ayer ganó por primera vez sin Ronaldinho, que cumplía sanción. La goleada reabrirá el eterno debate táctico porque hacía días que el Barça no jugaba con dos extremos para abrir el campo por ser incompatibles con el brasileño. Sólo lo hacía con uno. Quizá no tengan larga vida pero el balance es alentador: Quaresma se creció en la segunda mitad y Luis García dio dos asistencias de gol.

No se sabe qué pasó. O fue una bronca o se despertó por sí solo. Pero el equipo del criticado Rijkaard salió en tromba. Como si fuera otro. Y eso que en la primera mitad había rozado la parálisis. No le sirvió de nada tener el balón de forma abrumadora. Ni siquiera su entrega, porque el Barça ejerció una insistente presión sobre la zaga manchega. Pero no creó ni una sola ocasión. Los extremos no desbordaron, Saviola se quedó más solo que la una y el recurso fue provocar faltas en busca de un cabezazo. Algo sí tuvo el Barça: la suerte. Xavi, el mejor de todos, que probó fortuna con un chut que Pablo desvió a la red. Los silbidos hacían presagiar lo peor.

Pero la reacción fue en cascada. Luis García metió un centro perfecto y Saviola cabeceó a bocajarro. A Almunia se le escapó el balón y el pibito hizo lo que se le pide a un delantero: tener el oportunismo necesario para meter el balón dentro y sumar su gol 50 en el Barça. Quaresma se marcó luego un golazo y el técnico César Ferrando llamó entonces a David Sánchez, el azulgrana que tiene cedido bajo la aureola de ser un prodigio de técnica. Quizá fue tarde porque Davids, que es como una aspiradora, metió el cuarto. El partido se acabó y Rijkaard empezó la noria de cambios tirando de Motta, Luis Enrique y Sergio García.

El Albacete perdió al final al revolucionado Delporte por doble amonestación y sólo quedó que pasara el reloj. Víctor Valdés no permitió que Fabiano marcara el gol de honor del Albacete. Cayó del otro lado. Óscar López, el lateral de filial, permitió al capitán restituir su orgullo tras empezar como suplente pese a ser el relevo natural de Ronaldinho. El balón le llegó a sus pies y el asturiano, letal a campo abierto, metió el quinto, la mejor cataplasma para un Barça tan débil que sobrevive a impulsos de oxígeno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 2 de febrero de 2004