La sombra de De Benedetti

Carlo de Benedetti tomó los mandos de una agonizante Olivetti en el año 1979 y en tan sólo siete años cambió radicalmente los números rojos de una firma que gozaba de tan excelente imagen como pésima gestión. Al finalizar 1986, los 55.000 millones de pesetas en tinta negra de la firma italiana sirvieron de tarjeta de visita para gestar un imperio de dimensión europea.

De Benedetti se convirtió en mítico gurú de la nueva clase empresarial italiana y apeló a la diversificación inversora como eje de su estrategia. Era el manual de moda en esos momentos. Con un ritmo frenético, a golpe de jet privado y con una vida social intensa cierra un abanico de compras: Acorn Computer en el Reino Unido, el 25% de Yves Saint Laurent en Francia y Triumph Adler en Alemania.

No descuidó, sin embargo, sus avances en el tejido industrial italiano y entró en el capital de Barilla y Buitoni, Assicuzacioni Generali, Editorial Mondadori y la naviera Costa. Pero, como su intención era la de llevar la diversificación hasta las últimas consecuencias, también firmó alianzas empresariales con la estadounidense AT&T y con la japonesa Toshiba. El crecimiento de los negocios de la multinacional italiana fue exponencial en la década de los ochenta y primera parte de los noventa.

En 1988, en plena efervescencia del grupo, protagonizó la compra a través de su holding francés Cerus del 20% de la Société Générale de Belgique (SGB), una entidad bancaria que controlaba casi la tercera parte de la economía belga. El método utilizado al más puro estilo de los tiburones bursátiles se granjeó la enemistad del empresariado belga y la opinión pública de este país. Un año antes, y también con su brazo financiero Cerus, había entrado en

Financial Times y The Economist.

Los tentáculos del condottiero italiano también llegaron a España. En el mes de junio de 1987 formó Corporación Financiera Reunida (Cofir), cuyo primer presidente fue José Ramón Álvarez Rendueles, máximo responsable entonces del Banco Zaragozano.

Cofir partía con un capital de 6.000 millones de pesetas (40% del Grupo Benedetti) y nacía con la vocación de aglutinar las participaciones industriales del empresario italiano en España. Sus principales socios en España eran Construcciones y Contratas, Zaragozano, Banco Bilbao, SGB, Dillon Read, con el 10% cada uno. Cofir abordó una ambiciosa estrategia inversora que llegó a controlar NH Hoteles, Sotogrande, Massimo Dutti, Bodegas Berberana, Inmobiliario Fonfir, entre otras firmas. Las idílicas relaciones de De Benedetti con sus socios en 1987 se convirtieron en abiertas desavenencias en el año 1993 cuando ya Cofir, en plena crisis del empresario italiano en Europa, se deshacía de sus participadas.

En 1996, el grupo Olivetti perdió 120.000 millones de pesetas con el fulgurante empresario rodeado de problemas económicos y disputas en los tribunales. La condena por su implicación en el escándalo del Banco Ambrosiano en 1992 marca el comienzo de su decadencia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 12 de marzo de 2003.

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