Una niña de 10 años muere al embestir un camión cisterna a un autocar en la M-30
Cuatro pequeñas, dos de ellas muy graves, y una monitora están hospitalizadas Los 28 niños iban a pasar un día de ocio jugando con la nieve en el puerto de Navacerrada

Shaima I., una niña de diez años de origen magrebí, murió ayer al chocar el autobús escolar en el que viajaba contra un camión cisterna cargado con 15.000 litros de gasóleo. Otras dos pequeñas de ocho y nueve años se encuentran en estado muy grave. En el autobús iban 28 escolares, de entre cinco y 14 años, con siete monitores para pasar un día festivo jugando con la nieve en Navacerrada, en una excursión organizada por la Asociación Ciudad Joven de Entrevías, donde viven los pequeños. El accidente ocurrió a las 10.50 en el kilómetro 19,500 de la M-30.
Los pequeños acuden a la asociación de Entrevías, donde reciben apoyo escolar
Los 28 niños del barrio de Entrevías se disponían ayer a pasar un día en la nieve del puerto de Navacerrada. Pensaban jugar un rato allí y después bajar a Los Molinos para comer. A las cinco de la tarde estaba previsto que regresaran a Madrid. Para ello, poco después de las diez de la mañana se subieron a un autobús fletado por la organización Asociación Ciudad Joven, que se encarga de apoyar a chavales en situación de riesgo y desamparo. Pero la M-30 se convirtió en una trampa mortal para ellos. Los niños y siete monitores que iban con ellos se vieron involucrados en un triple accidente.
Según testigos presenciales, un taxi que circulaba por el kilómetro 19,500 de la M-30 se vio obligado a realizar una maniobra brusca al abrírsele el capó de forma inesperada. En ese momento, un camión cisterna de Cepsa, cargado con unos 15.000 litros de gasóleo para calefacción, que circulaba detrás del taxi intentó evitarle. El conductor del camión consiguió sortear al taxi, pero no pudo evitar chocar contra el lateral derecho del autobús escolar, que circulaba a su lado. El camión colisionó también contra el pretil de un túnel que sale en ese punto a la M-30 desde la Casa de Campo y acabó volcado, tapando los tres carriles de la autovía y derramando 9.000 litros de gasóleo en la calzada. La cabina humeaba, aunque, según un portavoz de los bomberos del Ayuntamiento de Madrid, no hubo peligro de incendio en ningún momento. El choque fue tan violento que la cisterna perdió el eje delantero y el motor. Los conductores de los vehículos implicados dieron negativo en el test de alcoholemia.
Como consecuencia del impacto, Shaima murió y dos de sus compañeras permanecen en estado muy grave. Además, dos pequeñas y una monitora se encuentran ingresadas, aunque su estado no reviste gravedad.
Los chavales que resultaron ilesos fueron acogidos en la parroquia de San Pío X, cercana al lugar del accidente. El Samur-Protección Civil fletó un autobús posteriormente y les trasladó a la sede de la asociación de donde habían partido. Una de las niñas relataba que lo único que había sentido fue "un fuerte impacto". Siete vehículos de bomberos se desplazaron al lugar del siniestro y procedieron a echar espuma sobre el asfalto, mientras el Samur trasladó a los heridos a diferentes hospitales.
El desconsuelo y los nervios eran patentes entre los padres y los organizadores del viaje. El coordinador, Juan Carlos Sanz Miguel, se lamentaba de la mala suerte que habían tenido los niños. "Preparamos viajes semejantes una vez al mes para que los chicos conozcan el entorno que les rodea más allá de su barrio y sus familias", explicó.Los padres llegaban al centro, situado en la calle de Avelino Fernández de la Poza, 55, para recoger a sus pequeños con la tristeza marcada en el rostro y muchos con lágrimas en los ojos. Cuando salían, ya con sus hijos en la mano y tras haber comprobado que se encontraban ilesos, relataban que nunca se podían haber imaginado un final más trágico para la excursión.
Los niños acuden diariamente al centro que tiene la Asociación en Entrevías, donde reciben apoyo escolar después de salir del colegio. "Todos los días de cuatro y media a siete y media de la tarde, damos clases a los chavales y luego un fin de semana al mes, como una alternativa más de ocio preparamos salidas con los chicos. Podemos ir a la piscina, al cine o a aquel lugar que nos parece adecuado para los chicos", explica Juan Carlos Sanz, portavoz de la Asociación.
Pero, en esta ocasión, la mala suerte se cebó con los niños. A las 10.50 de la mañana el chófer, al que el coordinador de la Asociación describe como un hombre "excepcional", que se implica en las actividades de los chavales y no actúa como un mero conductor, no pudo esquivar al camión cisterna que se le venía encima dando bandazos.
El choque se llevó por delante el lateral derecho del autobús y la vida de Shaima, una niña de 10 años. El portavoz del Samur-Protección Civil relata cómo, cuando llegaron los efectivos médicos, la niña se encontraba en parada cardiorrespiratoria. "La conseguimos sacar de ella, tras 15 minutos de reanimación, pero al llegar al hospital volvió a recaer y ya no se pudo hacer nada".La pequeña presentaba una fractura craneal, una herida en el tórax y diversas hemorragias internas.
El accidente dejó un saldo de ocho heridos de diversa consideración, trasladados a cuatro centros hospitalarios. De ellos, permanecen ingresadas dos niñas en estado grave y una monitora, Gemma L., de 25 años, con la tibia fracturada. Una de las lesionadas de gravedad, una niña de nueve años, se recupera en el hospital de La Paz de una intervención quirúrgica. Su pronóstico es grave, aunque los médicos indicaron que "hay que esperar 48 horas para conocer su evolución". La pequeña presentaba un traumatismo craneoencefálico, fractura en el parietal derecho y otra fractura en la clavícula.
Otra niña herida grave, de ocho años y de origen magrebí, se encuentra en coma inducido en el hospital del Niño Jesús, mientras que en este mismo centro otra pequeña de nueve se recupera de heridas leves.
Al lugar del siniestro se desplazaron siete dotaciones con 35 bomberos del Ayuntamiento de Madrid. Según varios testigos, antes de la llegada de los bomberos un conductor que circulaba por el carril contrario al que se había producido el accidente paró su vehículo y con un pequeño extintor se dirigió a la cabina del camión cisterna que humeaba, para apagar un posible fuego. Los bomberos aseguran que en ningún momento se produjo riesgo de incendio. Pero para prevenir riesgos y debido a la cercanía de las viviendas en este punto de la M-30, procedieron a esparcir espuma por todo el vehículo y por el gasóleo derramado en la carretera. Además, realizaron una presa con tierra de la cuneta para evitar que el combustible acabara en las alcantarillas. Posteriormente levantaron el vehículo para proceder al trasvase del gasóleo que todavía permanecía en la cuba.
Un portavoz de Cepsa, empresa a la que pertenecía el combustible, explica que enviaron a especialistas al lugar del suceso para ayudar a los bomberos. Asimismo, asegura que la mercancía que trasladaba el camión no era peligrosa. "Era gasóleo C, del que se utiliza en cualquier domicilio que haya optado por este sistema".

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.


























































