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Crónica:TELE 5 | 'POPSTARS'

Emoción y energía

Para calentar la gala de estreno de Popstars, todo por un sueño, Tele 5 lleva 10 días emitiendo resúmenes que nos han familiarizado con las candidatas y con un concepto de programa adaptado de la fórmula original australiana y en el que, dicen, se inspiró Operación Triunfo. Se trata de ver cómo nace, crece y madura un quinteto femenino pop y de asistir a la grabación del disco que debería darles fama. El quinteto es sólo para chicas, un sexismo parecido al de los partidos de waterpolo. La gala del miércoles por la noche tenía la misión de eliminar a 10 de las 30 finalistas. Jesús Vázquez, el presentador, besó el suelo de la cadena que le vio nacer, sudó y recorrió un escenario a medio camino entre una macrodiscoteca de provincias y una nave espacial. Con un look juvenil, tejanos deshilachados y una extreña bufanda-cinturón que le tapaba parte del paquete, Vázquez fue al grano, saludó a su eficaz compañera, Elia Galera, y al jurado, formado por Michele McCain (puro soul) y Doctor Flo, y el ejecutivo, Lucas Holten.

Luego salieron ellas, a comerse el mundo, tatuadas, vestidas de muñeca Bratz, derrochando una energía que invitaba a pensar que al nacer se habían caído en una marmita de Actimel, intentando seducir a una industria en la que, por buena voz que tengas, cantar es lo de menos. A diferencia de lo que ocurría en Operación Triunfo, en Popstars la música es un asunto menor. Lo que prima es el lado dramático de la competencia. El talento y la ilusión decapitados por un árido veredicto: 'No sigues con nosotros'. La entrega y el acierto salvados por una breve frase: 'Sigues con nosotros'. Y, como carburante, el morboso encanto de una rivalidad mucho más implacable que la de OT. Público, padres, lágrimas, clases, profesores, sorteos, playbacks de divas en promoción (Paulina Rubio, que calificó el programa de feminista) y algunas concursantes que han estudiado su desaliño para crear tendencia.

En cuanto a Vázquez, estuvo disperso, acelerado, pero simpático y cariñoso con las chicas, aunque, además de revisar su vocabulario ('ha sido un placetazo', le dijo a Paulina Rubio), deberá administrar su empatía con las eliminadas si no quiere sufrir un patatús. Las comparaciones son odiosas, sí, pero los parecidos invitan a practicarlas. Por lo visto en esta primera gala, lenta y reiterativa a causa del proceso de selección, mientras OT agrupaba elementos que lo hacían interesante para un público multigeneracional, Popstars reduce su atractivo a los más jóvenes y, apostando por la energía y la emoción, ofrece menos matices que su predecesor. La audiencia decidirá si siguen o no con nosotros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de julio de 2002