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La gran final de la Liga de Campeones | FÚTBOL

Penalti por estorbar, por mano o porque sí

Fue otro de esos penaltis con varias lecturas, en el que ni siquiera los árbitros -los retirados, pues los que siguen en activo, según declaró uno de ellos, José María García-Aranda a este periódico, 'no podemos decir absolutamente nada al respecto'- no se ponen de acuerdo. Fue falta, quizá; o mano. Algo fue. 'Penalti claro', dicen. La primera pena máxima que señaló el holandés Dick Jol, que supuso el gol de Mendieta, estuvo tan envuelto en la polémica como el tercero, el que marcó Effenberg, sobre el que la coincidencia de que hubo empujón de Jancker previo a la mano de Angloma es total.

Ocurrió en el minuto tres, cuando el central Andersson cayó en el área y permaneció en el suelo, con la pelota junto a él, sin apenas moverse, mientras Mendieta intentaba llevarse el balón, apenas a unos metros de la línea de gol. 'No hay duda y es penalti claro', señaló Joaquín Ramos Marcos. 'Da lo mismo que Andersson esté en el suelo y no se levante. Con el cuerpo estorba lo suficiente para que Mendieta no pueda jugar. Además, se ve que procura estorbar y lo consigue'.

Penalti claro, dice Ramos Marcos, ex árbitro internacional. Y penalti claro, dice su homónimo Diaz Vega. Pero por una razón diametralmente distinta. 'Yo veo una mano de Andersson. El árbitro lo ha visto mejor que como se ve en televisión, porque no ha dudado. Al recoger los brazos, el defensa da al balón con la mano. ¿Que si además estorbaba? Eso no es motivo para pitar penalti, sino libre indirecto'. Conclusión, fue penalti. Pero, ¿por qué?

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