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Olano resiste todos los ataques el día más duro de la Tirreno-Adriático

Torricella Sicura

El día más duro de la Tirreno-Adriático (más de 200 kilómetros, un par de puertos por encima de 1.000 metros, final accidentado, repechos, media de 47 por hora la primera hora, ataques a todas horas, victoria de Michael Boogerd, un holandés muy publicitado que se justifica por un día; desistimiento final del Vitalicio, el gran enemigo...) pasó y Abraham Olano lo puede contar. El ONCE trabajó duro, se puso en la piel de equipo defensor un día más (Olano, como en sus viejos tiempos, ha marcado las diferencias en la contrarreloj y se ha dedicado el resto del tiempo a no perder), todos sufrieron, pero lo peor ha pasado y ya corre el champaña: queda un día de carrera que se supone intranscendente para que el ciclista guipuzcoano, de 30 años, se convierta en el segundo español que gana la Tirreno-Adriático. Hace nueve años la victoria fue para otro corredor del ONCE, el cántabro Herminio Díaz Zabala.Al terminar la etapa de hoy, en San Benedetto del Tronto, todo el equipo se irá a San Marino, donde mañana se entrenará. Y por la noche, viaje a Milán. El sábado, la Milán-San Remo, el Mundial de primavera que Jalabert ya ganó en el 96. "Pero no nos engañemos", advierte Manolo Saiz. "Aunque Olano y Jalabert estén delante poco tendrán que hacer. La San Remo es ya una prueba de sprinters".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 15 de marzo de 2000