FÚTBOL Liga de Campeones

El Valencia confirma su doble personalidad

El equipo de Cúper empata ante el PSV Eindhoven, pero mereció la victoria

El Valencia se disfrazó de nuevo de Doctor Jekill en Europa e hizo un partido muy serio. El equipo de Cúper pudo llevarse la victoria, lograr su segundo triunfo en la flamante Liga de Campeones, pero acabó perdiendo dos puntos debido a un discutido penalti en contra que marcó Van Nistelrooy en la segunda parte. El Valencia confirmó su doble personalidad: esmirriado en la Liga; atrevido en la Copa de Europa.Muy bien plantado sobre el Philips Stadion y con las ideas muy nítidas. Puesto que el propio Gerets, técnico del PSV, le había invitado a jugar al contragolpe, el conjunto de Cúper aceptó la invitación. ¿Por qué no? Si tiene a uno de los mejores especialistas del mundo en esta modalidad. A pesar de que acaba de recuperarse de una lesión de tobillo, Claudio López vivió como pez en el agua entre la defensa de cuatro adelantada del PSV. Motivadísimo anduvo el Piojo, que pidió todos los balones y dibujó más de cien desmarques, aunque sus compañeros sólo vieron algunos. Los suficientes para que los holandeses sufriera una auténtica pesadilla.

PSV EINDHOVEN 1

VALENCIA 1PSV Eindhoven: Waterreus; Faber (Wielaert, m. 55), Dirkx, Nikiforov, Heintze; Rommendhal (Kolkka, m. 74), Stinga (Bouma, m. 69), Vogel, Khokhlov; Bruggink y Van Nistelrooy. Valencia: Cañizares (Palop, m. 63); Angloma, Pellegrino, Björklund, Carboni; Mendieta, Gerard, Albelda, Kily González; Claudio López (Óscar, m. 85) y Sánchez (Angulo, m. 74). Goles: 0-1. M. 3. Carboni se dispone a sacar una falta desde el centro del campo. Ve el desmarque de Claudio López, le envía en profundidad y el argentino engancha de primeras una volea cruzada que sorprende a Waterreus. 1-1. M. 71. Van Nistelrroy, de penalti. Árbitro: Rume Pedersen (noruego). Amonestó a Nikiforov, Gerard y Pellegrino. Unos 28.000 espectadores en el Philips Stadion de Eindhoven. Segunda jornada del grupo F de la Liga de Campeones.

Toda la grandilocuente escenografía de la Liga de Campeones se vio superada nada más comenzar el partido con un bellísimo gol del Valencia. Pocos jugadores en el mundo saben desmarcarse tan bien como el Piojo López cuando se le plantea una defensa en línea de cuatro hombres. Resuelve el problema con una pasmosa facilidad. Se sitúa al ladito de los dos marcadores, le marca al compañero el pasillo por donde se va a escapar y, si recibe el envío en condiciones, se marcha con velocidad de sus sabuesos y se la juega con el portero. Eso hizo ayer. Carboni se disponía a sacar una falta desde el centro del campo cuando vio la señal del Piojo, que le pidió que el cuero volara hacia la esquina izquierda del área. Allí voló y desde allí, de primeras y sin dejarla botar, el Piojo empalmó la pelota cruzándola completamente, enviando una volea preciosa a la no llegó Waterreus.

Con el gol tan madrugador, el Valencia se estructuró muy bien, juntando mucho las líneas e impidiendo que el PSV hilvanara su juego. El grupo de Cúper, en realidad, lo tenía todo a favor para sentenciar el choque: con Piojo en estado de gracia, con su equipo muy agrupado, y con el PSV desconcertado y con una defensa adelantada. Les faltó claridad en los últimos metros, sin embargo, a los valencianistas, perjudicados a su vez por el árbitro noruego, que en la segunda parte amargaría la noche a los valencianistas al señalar un discutido penalti a favor del PSV. Un jarro de agua fría que no descompuso al Valencia, que buscó la victoria en los últimos minutos del partido. Sin éxito.

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