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TOUR DE FRANCIA 1991

El PDM se retira rodeado de sospechas

La ausencia de una versión oficial provocó ayer todo tipo de especulaciones sobre la desconocida dolencia que provocó el abandono del equipo holandés PDM con tres hombres entre los 10 mejores: Breukink (tercero), Kelly (sexto) y Alcalá (noveno). Todos tenían fiebre alta, dolores musculares y agotamiento físico, y se habló de intoxicación alimenticia, virus infeccioso o enfermedad bacteriana. El PDM no pudo evitar que resurgiera a su alrededor la sombra del dopaje. El Tour se traslada hoy a Pau, donde mañana, tras un día de descanso, se iniciará la 121 etapa, con final en Jaca tras 192 kilómetros y dos puertos de primera.

L. GÓMEZ ENVIADO ESPECIAL, La posibilidad de un abandono en pleno del equipo holandés del PDM se confirmó a primeras horas de la mañana cuando quedó claro que la evolución de los últimos corredores en sentir los efectos de la enfermedad les impediría tomar la salida. El irlandés Kelly y el mexicano Alcalá llegaron aparentemente indemnes a la meta de Quimper, pero entraron en un fuerte acceso febril pasadas las ocho de la noche del lunes.La decisión de los responsables del equipo no se hizo esperar y comenzaron las gestiones para devolver a sus casas a los corredores. Kelly partió en avión hacia Bélgica, Alcalá a Suiza, Earley a Irlanda, mientras el grueso de los corredores holandeses tomaban un autobús rumbo a Amsterdam. Entretanto, Verhoeven era sometido, ya en Holanda, adonde se dirigió el mismo lunes, a unos análisis de sangre. El primer dictamen hablaba de un origen bacteriano y no descartaba la posibilidad de una intoxicación causada por la alimentación.

Este dato aumentó la confusión, puesto que los médicos de la organización de la ronda francesa procuraron en todo momento no inclinarse por la intoxicación alimenticia. De hecho, el primer comunicado oficial del Tour hablaba de que los corredores del PDM eran "víctimas de un síndrome febril", sin más ampliaciones. La organización recomendaba que se efectuaran los análisis y exámenes necesarios para aclarar el verdadero origen de esta dolencia.

La tesis de la intoxicación encontraba un obstáculo en un hecho: el resto del personal auxiliar del equipo holandés, que suele tomar los mismos alimentos que los corredores en los hoteles donde se suelen hospedar, no estaba afectado por los síntomas de la enfermedad. Pero en la mañana de ayer los medios de información holandeses apuntaban a que el director del equipo, Jan Gisperts, también estaba afectado y que el personal auxiliar del PDM no tomó la misma comida que los corredores en un hotel de Rennes, donde se han centrado las primeras sospechas. Al parecer, sólo los corredores comieron espaguettis aquel día, pero no los auxiliares.

Despedida con lágrimas

Curiosamente, el equipo holandés ha vivido alojado en solitario durante las dos últimas jornadas de la carrera, lo que ha impedido acabar con semejante sospecha. Habitualmente, los equipos se reparten en varios hoteles próximos a las localidades donde terminan las etapas, y es muy frecuente que coincidan dos o más equipos en el mismo establecimiento, a los que se les sirve idéntica comida.

La mañana de la jornada de ayer fue una jornada de despedidas para el equipo PDM. Algunos corredores, caso de Alcalá, no podían evitar las lágrimas. Otros, como Breukink, se mostraban más enteros: "La única cosa que me interesa en estos momentos es mi salud. Quiero saber qué es lo que pasa en mi cuerpo. Esto ha sido un desastre para mí y para mi equipo". Breukink explicaba que se sentía cansado sólo de recorrer el pasillo del hotel. "Ahora estoy muy decepcionado. Me voy a casa. Sé que allí lo voy a pasar muy mal estos días".

Los últimos en caer afectados por la enfermedad fueron Alcalá, y Kelly, quienes comenzaron la etapa del lunes con aparente normalidad. En su transcurso, Alcalá comenzó a sentir dolores en las piernas; cerca del final, dolor en la nuca. Alcalá cotejó esos síntomas con Kelly, que se encontraba en una situación parecida. Por aquellos momentos, su compañero Breukink viajaba en cola del pelotón, fuertemente abrigado, y con dificultades para seguir al grupo.

En la jornada del lunes la etapa registró ciertos detalles que no han llegado a ser divulgados. A la vista de la debilidad evidenciada ese día por el PDM, los directores de los equipos italianos intentaron buscar colaboración en otras escuadras para desempeñar un ataque en toda regla. Se encontraron con la negativa del Z del estadounidense LeMond y del Banesto. "No encuentro lógico atacar a una ambulancia", declaró el líder.

Delgado e induráin recibieron, por entonces, la orden de vigilar la cabeza del pelotón para no verse sorprendidos ante la posibilidad de algún ataque. De hecho, el italiano Chiapucci intentó una nueva acometida más de las numerosas que lleva protagonizadas casi desde el mismo inicio de la prueba, pero no encontró la colaboración que buscaba.

"El dopaje no da fiebre"

Finalmente, las especulaciones han alcanzado al escabroso asunto del dopaje. "El dopaje no produce fiebre", señaló el médico del PDM con cierta soma. Un diario divulgó que los corredores recibieron una medicación que podía estar en mal estado para recuperarse del esfuerzo de la contrarreloj del sábado anterior.

Las sospechas de dopaje han sido muy numerosas en el ciclismo holandés en los últimos tiempos, incluso con fallecimientos. El caso de Theunisse comenzó cuando este corredor militaba en el PDM. La medicación que tomó Delgado en 1988, y que originó la polémica del positivo que casi le cuesta el triunfo, correspondía también a su etapa en el PDM.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 17 de julio de 1991

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