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Calvo Sotelo reafirma su rechazo a coaliciones electorales tras la reunión de la ejecutiva centrista de Andalucía

Benalmádena (Málaga)

Leopoldo Calvo Sotelo afirmó haber recogido una "impresión estimulante" al término de la reunión del ejecutivo regional de UCD-Andalucía celebrada anoche en Benalmádena y que fue presidida por el propio titular del Gobierno. El presidente reafirmó la voluntad centrista del partido y su decisión de acudir a las próximas elecciones sin formar coalición con ningún grupo. Durante la reunión, que tenía por objeto analizar las causas del fracaso electoral en Andalucía del partido centrista, la presidenta de UCD-Andalucía, Soledad Becerril, presentó su dimisión que no le fue aceptada.

También fue rechazada la dimisión del secretario regional, Carlos Rosado, aunque mucho más fríamente.Calvo Sotelo viajó a Málaga en vuelo regular junto con Soledad Becerril, Iñigo Cavero y Cecilio Valverde. Entre los convocados se encontraban, además de los miembros del ejecutivo, algunos otros personajes del partido, dos de los cuales, Landelino Lavilla y Pérez Millares, no asistieron. La ausencia del primero hizo correr diversas especulaciones. García Añoveros, ministro de Hacienda y presidente provincial por Sevilla, tampoco asistió a la reunión, si bien en su caso justificó la ausencia por motivos de salud.

La reunión finalizó cerca de las diez de la noche, y el presidente Calvo Sotelo atendió a la Prensa sólo por breves minutos, justificándose en la necesidad de desplazarse al aeropuerto para tomar el avión de las 22,30: "Me marcho con una impresión estimulante porque la reunión ha sido positiva", dijo. "He palpado una voluntad de regeneración del partido, fiel a sus principios fundacionales. Se ha confirmado el deseo de todos de que UCD se presente a las elecciones como un partido unitario, sin coaliciones con nadie. Ha quedado claro que vamos a seguir defendiendo la opción de centro".

Explicó que se adoptarán medidas rápidas contra la creación de "corrientes organizadas" dentro del partido, lo cual no supondrá que se combatan "las corrientes ideológicas propias en el seno de un partido vivo". Declaró igualmente que la presidenta de UCD-Andalucía había presentado su dimisión y que él no la había aceptado: "No era la opinión de la asamblea que el partido necesitara un cambio de dirigente".

La OTAN

Sobre las causas del fracaso electoral dijo que se habían analizado extensamente a lo largo de las quince o veinte intervenciones que se habían producido "tan extensamente que es difícil que yo las explique aquí ahora". Reiteró su deseo de agotar el plazo de la legislatura, o al menos "no adelantar las elecciones de manera sustancial". Minimizó la ausencia de Landelino Lavilla, que atribuyó a razones familiares.

Sobre las declaraciones de Felipe González en Barcelona en el sentido que cuajado exista un gobierno socialista convocará un referémdun sobre la OTAN, contestó: "Pregunten al señor González sobre sus palabras. Yo sólo puedo decir que estoy contento de haber cumplido con una promesa realizada en el acto de mi investidura: llevar a España a la OTAN, donde le correspondía estar por muchas razones, y donde no estaba por razones históricas".

En cuanto a la aceleración del trámite final dijo que tal cosa no había existido: "Otra cosa es que los periodistas no se hayan enterado a tiempo de cuáles eran los trámites y hayan sacado la impresión de han sido acelerados".

Soledad Becerril

Por su parte, la presidenta de UCD-Andalucía, que salió muy seria de la reunión y atendió a los periodistas mientras caminaba hacia el coche que debía trasladarla también al aeropuerto, dijo que había puesto su cargo en disposición del partido porque le parecía obligado tras lo resultados electorales: "pero ya que no me ha sido aceptada la dimisión seguiré en el cargo, porque creo que es en los momentos difíciles cuando más hay que colaborar".

No atribuyó el fracaso a un mal enfoque de la campaña electoral, sino a todo lo que había ocurrido anteriormente en el partido. "Ha habido mucha gente que ha aireado los defectos de los demás, ha habido demasiadas desavenencias". Y citó también la campaña de los empresarios como una de las causas analizadas en la reunión para el descalabro electoral.

Luis Merino, que había sido presentado por su partido como candidato a la presidencia de la junta y sólo consiguió el tercer puesto en su propia provincia de Málaga, calificó la reunión como un "análisis crítico, desgarrado y serio" y dijo que con reuniones así es como se hace un partido. "Nadie me ha echado las culpas del fracaso", comentó, al tiempo que señalaba que las causas del mismo más debatidas en la reunión habían sido el desgaste propio del poder, la pérdida de terreno en el campo de la moderación por el acercamiento en este aspecto de AP por la derecha y del PSOE por la izquierda, y el 28-F, "bien utilizado como bandera por los socialistas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de junio de 1982

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