El Barça más exitoso de la última década

La sección azulgrana de fútbol sala es la que más veces se ha proclamado campeona de Europa desde 2010. Un escenario bien distinto al de hace dos décadas, cuando el equipo era semiprofesional y llegó a estar en Segunda. A continuación le contamos dónde seguir el ‘play-off’ liguero que los puede llevar a un histórico póker de títulos en 2022

La plantilla del FC Barcelona celebra el título de la UEFA Futsal Champions League logrado el pasado abril.
La plantilla del FC Barcelona celebra el título de la UEFA Futsal Champions League logrado el pasado abril.FC Barcelona

De contar con jugadores semiprofesionales a firmar a las mejores estrellas. De sumar varios descensos a ser el rival que todos aspiran a batir en la élite. De jugar con las gradas casi vacías a vivir tardes mágicas con un pabellón hasta la bandera. En menos de 20 años, el equipo de fútbol sala del FC Barcelona ha pasado de ser una parcela secundaria a convertirse en uno de los referentes más exitosos del club. Tras levantar la UEFA Futsal Champions League en abril, ya son la sección que más veces se ha proclamado campeona de Europa en la última década. Y si se imponen en el play-off de la Liga Nacional de Fútbol Sala, unas eliminatorias que se pueden seguir en LaLigaSportsTV desde este miércoles, completarán un histórico póker de títulos en 2022. Una transformación radical que reconstruyen varios protagonistas clave en la progresión del plantel y también responsables, en parte, de haber hecho del fútbol sala español y su competición doméstica un referente mundial.

Cuando ganar un título era “un sueño muy lejano”

Jordi Torras llegó a la sección de fútbol sala del Barça como juvenil, en 1996. Tenía 16 años y la ilusión de un culé de toda la vida, criado en los éxitos del Dream Team de Johan Cruyff. Sin embargo, cuando poco después le subieron al primer equipo, se topó con una realidad distinta a la de ese mítico grupo dirigido por el holandés. “La mayoría de los jugadores no cobrábamos. Yo ayudaba por la mañana a mi padre en la carpintería, estudiaba por la tarde y por la noche hacía un trayecto de una hora de ida y otra de vuelta [desde Sant Vicenç dels Horts, a unos 20 kilómetros de Barcelona] para entrenar”, recuerda. A pocos pasos del Camp Nou, en el Palau, se jugaba otro fútbol que la hinchada tenía más bien olvidado. “Menos Els Dracs [una peña de animación], que siempre estuvieron ahí, llenábamos la grada con amigos y familiares. A veces no llegábamos ni a 300 personas”.

En aquel tiempo levantar un título era, en sus palabras, “un sueño muy lejano”. Desde principios de los noventa hasta los primeros dosmil oscilaron entre las dos máximas categorías. Cuando estuvieron arriba, peleaban por no bajar. Y cuando estaban abajo, siempre les costó varias campañas volver a subir. “Nosotros mirábamos con envidia al balonmano, al baloncesto, al hockey porque teníamos un presupuesto más bajo y eso nos hizo perder la oportunidad de traer fichajes”, remata el azulgrana.

La plantilla de fútbol sala del Barça en la temporada 2000/01, con Jordi Torras en la primera posición de fila superior empezando por la izquierda.
La plantilla de fútbol sala del Barça en la temporada 2000/01, con Jordi Torras en la primera posición de fila superior empezando por la izquierda.FC Barcelona

Pese a que había sido uno de los integrantes de la primera edición de la Liga Nacional, creada en 1989, el club no logró colocarse en una posición relevante en una época de crecimiento para el fútbol sala: las primeras retransmisiones televisivas, la entrada de inversores y patrocinadores, la organización de campeonatos continentales, la creciente presencia de aficionados. Mientras España se hacía un nombre en este deporte, logrando las Copas del Mundo de 2000 y 2004, Torras decidió en 2003 hacer las maletas y marcharse en busca de oportunidades. Tardaría siete años en volver a su casa, donde regresaría del 2010 al 2014 como uno de los jugadores de referencia en el panorama nacional y donde se convirtió el pasado mayo, años después de su retirada, en el manager deportivo que hoy maneja la sección desde los despachos.

La construcción de un equipo ganador

El rumbo del Barça empezó a cambiar en la temporada 2006-2007. Un aumento del presupuesto, gracias a la incorporación por primera vez de un patrocinador oficial, permitió los fichajes del experimentado entrenador Marc Carmona y de Javi Rodríguez, nombrado mejor jugador del mundo dos cursos atrás. Aunque no se alcanzó el éxito de un día para otro, los primeros grandes triunfos sí se presentaron de golpe. En 2011, los azulgranas pasaron de contar con solo con tres Copas Catalunya y una Recopa en las vitrinas a firmar un triplete —Liga, Copa de España y Copa del Rey— que rompió el dominio de ElPozo Murcia y Boomerang Interviú (ahora Movistar Inter), los dos conjuntos que se repartieron los trofeos desde el 2002 hasta el 2010.

Ese momento de esplendor coincidió con la irrupción de Sergio Lozano, una de las piezas clave en la historia de la sección. El goleador cuenta que firmó por los culés en 2010 con la idea de integrarse a un proyecto ganador y hasta la fecha así ha sido: después de salir cedido la primera temporada al Caja Segovia, El Búfalo —apodado así por su potente disparo, su explosividad y su fortaleza física— ha levantado más de una veintena de títulos, de los que recuerda con especial cariño la primera corona continental de 2012. En lo individual, además, el hoy capitán de 33 años fue designado en 2013 como mejor jugador del mundo y en 2019 se posicionó como máximo anotador de la sección. Unas distinciones que tienen más mérito si cabe por las tres roturas de ligamento de la rodilla que ha sufrido en su carrera. “Siempre que me he caído me he vuelto a levantar. Esa también es la mentalidad del equipo”, afirma este madrileño de corazón blaugrana, que debido a su historial médico ha tenido que adaptar un rol menos ofensivo en la pista.

De la mano de Lozano y de otras figuras internacionales como Wilde, Igor o Fernandao, el fútbol sala se hizo cada vez más relevante entre la hinchada culé. En el penúltimo encuentro del play-off liguero de 2017, el Palau registró un récord de asistencia con 6.923 espectadores. Una demostración de afecto, siempre agradecida por un Lozano maravillado por el apoyo de la afición y por la grandeza del escudo, que a su vez trajo la presión de ganar siempre y de hacerlo a través de un juego vistoso. Algo que no siempre ha sido posible –después de ganar la liga de forma consecutiva en 2011, 2012 y 2013 tardaron seis temporadas en volver a conquistar– por el nivel de una competición doméstica que está entre las mejores del continente, como prueba el hecho de que desde 2002 sólo ha habido cuatro finales de la máxima competición europea sin un representante español.

Los jugadores del Barça saludan a la afición en un partido de esta temporada.
Los jugadores del Barça saludan a la afición en un partido de esta temporada.FC Barcelona
El azulgrana Sergio Lozano en un partido de esta temporada.
El azulgrana Sergio Lozano en un partido de esta temporada.FC Barcelona

Un relevo para continuar con los triunfos

A partir de 2019, el Barça abrió un nuevo ciclo ganador alzándose como campeón nacional y continental. Pero es en este 2022 cuando la sección puede firmar uno de los mejores años de su historia. Tras imponerse en la Copa de España, la Supercopa y la UEFA Futsal Champions League, una victoria en el tramo decisivo de liga, al que llegan como favoritos tras acabar la fase regular con 10 puntos de ventaja sobre el segundo clasificado, sería el broche de oro a una temporada donde solo se ha escapado la Copa del Rey.

Las eliminatorias que empiezan este miércoles serán especiales para dos jugadores: el brasileño Leandro Esquerdinha, que se retira al final del curso, y el joven Bernat Povill, el primer canterano azulgrana que ha subido directamente a la primera plantilla sin una cesión previa a otro equipo desde la profesionalización de la sección. “Casi ni había entrenado con los mayores y me llamaron para que hiciera la maleta: ‘Te vas a la fase final de la Champions a Riga [capital de Letonia]’. Estaba que ni me lo creía”, cuenta el joven de 20 años.

El jugador de Olesa de Montserrat, a unos 40 minutos de Barcelona, es también uno de los primeros en haberse formado desde pequeño en la factoría Barça, que no contó con su primer equipo de fútbol base hasta los noventa y que durante los últimos años se ha reforzado a base de otros talentos formados fuera. Povill llegó en edad alevín y ha pasado por todas las categorías –contando con facilidades como el transporte, antes inexistentes– hasta hacerse un hueco en la élite, en un vestuario que comparte con los ídolos a los que admiró desde bien pequeño a diferencia de pioneros como Torras.

Bernat Povill celebra un tanto en un partido de esta temporada.
Bernat Povill celebra un tanto en un partido de esta temporada.FC Barcelona

“Cuando era pequeño no se pasaban los partidos por la televisión aún. Yo empecé jugando a fútbol y siguiendo el equipo de fútbol del Barça y no fue hasta más tarde que me pasé al fútbol sala”, rememora este último sobre la ausencia de referentes y de las facilidades con las que cuentan hoy los chavales en edad formativa.

Después de cerrar su segunda etapa como jugador, Torras se siente feliz de estar volcado de nuevo en el club de su vida con las funciones de manager general y responsable de cantera. En su opinión, el Barça se ha dotado de una estructura y una profesionalización que permitirá cada vez ver emerger a más talento criado en casa. También a nivel nacional, cuenta, observa un crecimiento en el número de chicos y chicas que se suman a un deporte donde el futuro parece garantizado. “En mi época eran muy buscados los brasileños en los equipos. Ahora los equipos se refuerzan con jugadores de aquí. Eso es una señal de que algo ha cambiado”.

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