Un viaje de 36.000 kilómetros en busca de un ascenso

Tras salir del RCD Espanyol de Barcelona, Víctor Sánchez vivió una odisea que le llevó a Australia y luego a estar sin equipo antes de recalar en el Girona FC. Un club con el que quiere alcanzar la promoción a la élite que se les escapó de forma dramática en las dos últimas temporadas

El futbolista del Girona FC Víctor Sánchez en el estadio de Montilivi.
El futbolista del Girona FC Víctor Sánchez en el estadio de Montilivi.GIRONA FC

¿Cuántos kilómetros son necesarios para reponerse de la ruptura sentimental con el amor (futbolístico) de tu vida? Víctor Sánchez, ahora mediocentro del Girona FC, pensó que necesitaba al menos 18.000. O lo que es lo mismo, irse a la otra punta del mundo. En el verano de 2020, después de ocho temporadas y media, de asumir la capitanía y de soñar con retirarse vistiendo la elástica blanquiazul, tuvo que dejar a su pesar el RCD Espanyol Barcelona tras el descenso del club. Y fue entonces cuando decidió marcharse a Australia. Allí tenía la idea de bajar un poco la exigencia competitiva, conocer otro fútbol, vivir con su mujer y sus dos hijos la experiencia de mudarse a otro país, mejorar el inglés. En el Western United de Melbourne, donde se hizo fijo, logró un primer gran curso, pero su destino quedaría truncado de nuevo, esta vez por la pandemia. El verano pasado, con 34 años, se vio por primera vez sin equipo tras 15 campañas como profesional. “En junio de 2021 nos encerraron hasta agosto casi sin salir de casa. Yo al menos iba a entrenar y hacía vida más o menos normal, pero para mi familia suponía perderse toda la experiencia por la que nos habíamos ido. Así que decidimos volver”, comenta.

Sánchez aterrizó en septiembre cargado de maletas en el aeropuerto de El Prat, con el mercado de fichajes ya cerrado. No había, por lo tanto, posibilidad de incorporarse a un club hasta enero de 2022. En casa la noticia no sentó del todo mal porque los pequeños, cuenta, estaban entusiasmados por tenerle cerca más tiempo y sobre todo por poder pasar juntos, por fin, todos los fines de semana. Pero como él nunca contempló la retirada –si bien este escenario no le asusta, asegura–, se puso a trabajar de inmediato y descubrió dos cosas: que la rutina de entrenamientos del futbolista en paro no es tan distinta a la del que tiene un contrato y que no estaba solo en la lucha por volver a jugar en la élite.

El jugador nacido en Rubí y afincado en Sant Cugat, a unos 20 minutos de la capital catalana, se impuso no levantarse muy tarde, ejercitarse a tope, volver a casa, comer bien, descansar y al día siguiente volver a empezar. Cada mañana, de lunes a viernes, y con estricta disciplina, se desplazaba a l’Hospitalet de Llobregat (Barcelona) para entrenar bajo las órdenes de Javi Carrión, expreparador físico perico, y en compañía de viejos conocidos que, por un motivo u otro, estaban en su misma situación: los exespanyolistas Marc Navarro y Víctor Álvarez y el canterano azulgrana Carlas Planas, desempleado desde su salida de la liga chipriota el pasado verano. Sin cámaras ni periodistas ni grupos de aficionados en la puerta, entre todos recrearon una especie de sentido de grupo que no solo les permitió ejecutar ejercicios sobre el terreno de juego, sino especialmente arroparse en momentos donde lo más difícil es “estar bien de cabeza”, opina Sánchez. “Lo que necesita el futbolista es jugar, competir. Y más en edades como las de Marc, con 26 años, donde un parón así puede frenar de golpe tu progresión”.

Víctor Sánchez, a la derecha de la imagen, en uno de sus entrenamientos junto a Marc Navarro y Víctor Álvarez.
Víctor Sánchez, a la derecha de la imagen, en uno de sus entrenamientos junto a Marc Navarro y Víctor Álvarez.Joan M. Bascu

Así, luchando por no perder ni la fe ni la forma, pasaron las semanas hasta la Navidad, con el mercado de invierno a la vuelta de la esquina. Las mejores esperanzas del hombre que arrancó su carrera allá por 2007, a las órdenes de Pep Guardiola en el filial blaugrana y en compañía de campeones del mundo como Pedro o Busquets, se vieron cumplidas en forma de llamada del Girona FC. De sus compañeros fue el único que encontró un destino o un ofrecimiento interesante.

La motivación por lograr un ascenso

La llegada al equipo de LaLiga SmartBank fue como volver al verano de 2020. Pese a que en ese momento eligió salir a una liga menor como la australiana, en parte para descargar toda la tensión vivida en su último año como espanyolista, hubo una oferta que le hizo dudar. “El Girona ya me hizo entonces una propuesta. La verdad es que excompañeros como Stuani me habían hablado de maravillas del club. Me dijeron que aquí se trabajaba muy bien. Por eso cuando volvió a surgir la oportunidad ni lo dudé”.

Tras superar unas molestias que frenaron su participación en las primeras semanas, el mediocentro vivió su reestreno a finales de marzo con una victoria frente al actual líder de la competición, la UD Almería. El buen tono con el que entró en un partido ya roto, de idas y venidas, le sirvió para confirmar sus buenas sensaciones en los entrenamientos. Pese a la inactividad, y “a la falta de una pretemporada que de verdad te da gasolina para todo el año”, recalca, estaba listo para competir. Algo también percibido por su entrenador, que en tres de los cuatro partidos siguientes le entregó la titularidad a un futbolista que de nuevo, solo un mes más tarde, volvió a tener que parar por una lesión en los isquiotibiales.

El experimentado jugador sabe que esta circunstancia es solo una piedra más en el camino muchas veces accidentado por el que tiene que transitar todo profesional. Su objetivo es estar listo para el último y trascendental duelo de competición que debe servir al Girona para atar uno de los puestos –de la tercera a la sexta plaza– que dan acceso al Play-off. Después de todas las dificultades que a nivel personal ha tenido que superar en los últimos tiempos, Sánchez cree que tiene más que merecido un éxito a final de temporada. Igual que su actual club, que afronta con grandes ilusiones la posibilidad de acceder de nuevo a una promoción de ascenso que las dos últimas campañas terminó de forma dramática, con dos derrotas en el partido crucial. “Tenemos la mentalidad y las cualidades para lograrlo. Yo nunca he vivido un ascenso [a LaLiga Santander] y sería de las cosas más especiales de mi carrera. Los dos, tres años que me quedan los quiero disfrutar al máximo”.

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