charlas con del bosque

Fernando Roig: “No entiendo de fútbol, soy un gestor”

El exseleccionador Vicente Del Bosque conversa con el propietario del Villarreal, el mandatario que más tiempo lleva en la élite del fútbol español

Del Bosque y Roig charlan sobre el césped del Estadio de la Cerámica. En vídeo, parte de la conversación.Foto: Ángel Sánchez | Vídeo: Jaime Casal, Luis Manuel Rivas

El estadio de La Cerámica se levanta icónico en el centro de Vila-real. Las calles vacías por el confinamiento no hacen sino realzar su armadura amarilla y su valor representativo para una población de poco más de 50.000 habitantes. El artífice del milagro de que este modesto club cercano a su centenario forme parte de la élite del fútbol es Fernando Roig Alfonso (Poble Nou, Valencia, 73 años). Desde hace 23 años es su propietario y presidente. Vicente del Bosque comenzó su carrera futbolística en el Castellón, entonces en Segunda, a siete kilómetros de Vila-real, que también militaba en la división de plata. Cuando en el coqueto y cómodo palco del estadio estrecha la mano de Fernando Roig su pasado se convierte en presente.

Del Bosque. Tengo muy buenos recuerdos de toda esta zona. Nunca olvidaré a los pescadores cuando se iban a pescar a las cinco de la mañana y daban unas voces que despertaban a todo el vecindario. Vivía en El Grao. Ya ha pasado tanto tiempo que a lo mejor ni te acuerdas, pero jugué dos años alternos en el Castellón, cedido por el Madrid. Tenía 20 años…

Fernando Roig. Llegasteis a la final de la Copa contra el Athletic [1973]. Aquello fue un acontecimiento para la provincia. Yo tendría veintitantos años, pero ya seguía el fútbol. Mi padre fue abonado del Valencia, del Levante y del Castellón. Era muy futbolero.

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D. B. Como conocedor de la historia futbolística de la provincia, siempre me he preguntado cómo se os ocurrió haceros cargo del Villarreal. Dentro de un par de años se cumplirán los 25 como propietario y presidente. Nadie actualmente lleva en el fútbol español tanto tiempo en el cargo desde esa doble responsabilidad.

F. R. Nos metimos por esa tradición futbolística casera. Llegamos en mayo de 1997 y el 24 de mayo de 1998 subimos a Primera en Compostela. Nos creímos que habíamos inventado el fútbol y bajamos al año siguiente. En la primera vuelta hicimos 24 puntos. Pensamos que en la segunda podríamos hacer otros 24 y nos salvaríamos, pero sumamos solo 12 y descendimos. En la jornada 14, le ganamos al Barcelona en el Camp Nou (1-3) y al acabar ese partido estábamos empatados a 19 puntos con ellos.

D. B. ¿Cómo surgió la idea de comprar un club?

F. R. Me vino sobrevenido. Aquí estaba un presidente que lo había aguantado mucho, Pascual Font de Mora. Los hijos quisieron venderlo y nos metimos. Cuando di el paso ya tenía en la cabeza lo que quería hacer. Nada era improvisado. Hombre, lo de subir a Primera el primer año fue un poco casualidad, tuvimos suerte. Teníamos un plan para ascender en dos o tres años. En Vila-real había mucha afición. El estadio era muy pequeñito. Es este mismo en el que estamos ahora. Llevamos muchos años reformándolo todos los veranos. Ahora caben 25.000.

No hablamos de la cantera por hablar. Hemos llegado a jugar con once nacionales. Queremos crecer por abajo

D. B. Cuando se compra un club siempre es una tentación fichar a grandes jugadores. Vosotros lo habéis hecho, pero también cuidáis la cantera. Vinieron Palermo, Riquelme, Senna… pero nunca descuidasteis lo de abajo.

F. R. Y Craioveanu, Sorín, Forlán, que fue Bota de Oro con nosotros, Santi Cazorla, Senna, con quien la selección comenzó a ser lo que después fue. Cuando llegamos el equipo no tenía donde entrenarse. Iba de prestado al campo de una fábrica, o lo hacía aquí mismo. Mi obsesión fue tener un campo de entrenamiento propio. Lo hicimos al año siguiente. Luego levantamos la primera Ciudad Deportiva, ahora una segunda. Hemos luchado mucho, mucho, por la cantera. Es verdad.

D. B. Tengo en la cabeza una imagen de la última vez que el Villarreal descendió a Segunda. Estabais todavía sobre el césped con el dolor lógico y se acercó tu hermano Juan y te dio un abrazo. Pocos días después dijiste que tenías que rebajar el presupuesto, pero que de la cantera no se iba a rebajar nada.

F. R. Era lo que teníamos que hacer. Me gusta ver el fútbol base. Vendimos jugadores, equilibramos el presupuesto y de la cantera no se tocó nada. Fue un descenso doble porque arrastró al filial y todavía estamos intentando que suba de Segunda B. Lo importante, estando en la categoría que sea, es formar jugadores para el primer equipo.

D. B. El fútbol es tan singular que a lo mejor lo que prevés en tu empresa y sale bien, en el fútbol, no sale igual de bien.

F. R. La diferencia es que en Pamesa soy el propietario, el ejecutivo y mando, pero en el Villarreal soy un ejecutivo que no se considera el propietario. Los propietarios son ellos, los 18.000, los 30.000 aficionados amarillos. Yo tengo que ser un buen gestor. Cuento con los sentimientos de todos. Lo que tenemos que hacer es ejecutarlo bien y tener un equilibrio económico. Cuando bajamos, vendí cosas de mi patrimonio para capitalizarlo aquí y quitar lo que había en deudas. Hoy el Villarreal es un club saneado que no tiene deudas y cuenta con un presupuesto alto para lo que es la ciudad. Somos el séptimo presupuesto de LaLiga [117 millones].

D. B. También has tenido la virtud de rodearte de poca gente, pero buena.

F. R. Antes, José Manuel Llaneza era el consejero delegado y ahora es vicepresidente. Ahora mi hijo Fernando es el consejero delegado y quien toma las decisiones. Yo no entiendo de fútbol, pero me gusta mucho. La decisión final la toma quien la toma y los demás la apoyan.

D. B. ¿Teníais algún club modélico al que quisierais pareceros?

F. R. Queríamos crecer por arriba y por abajo y llegar donde hoy estamos. Hemos fichado a jugadores grandes, pero cada vez fichamos menos y nos salen más. No hablamos de la cantera por hablar. De los 11 que salen cada partido hay cinco, seis o siete que son nuestros. Esta temporada hemos llegado a jugar solo con futbolistas nacionales.

D. B. La lista de entrenadores que habéis tenido también es muy buena. Caparrós, Marcelino, ahora Emery... Calleja, con el que pasó algo curioso, se fue y volvió.

F. R. No, no se fue, le tiramos, le echamos. No íbamos por el buen camino y tomé la decisión de que volviera. Fui muy criticado por traerle después de haberle echado, pero hicimos un buen año y después otro también bueno. Fichamos a Pellegrini, que nadie lo conocía en Europa y luego nos lo fichó el Real Madrid, que pagó la cláusula [4 millones de euros]. Hemos traspasado hasta un entrenador. Cuando fuimos a renovarle por primera vez le presentamos el nuevo contrato y nos dijo que solo quería cambiar dos palabras del anterior. Donde ponía dólares teníamos que poner euros, y donde decía bruto, teníamos que poner neto. Firmamos. Con él fuimos subcampeones.

Dicen que nos falta un título; pero nuestro título es estar en Primera. Vila-real es una ciudad de 50.000 habitantes

D. B. ¿Cómo club os queda algo por hacer, tenéis en la cabeza un objetivo determinado?

F. R. Mejorar en el fútbol es muy difícil. Todo el mundo nos dice que el Villarreal necesita un título, pero nuestro título es estar cada año en Primera. Y esta temporada con nuestra puntuación ya estamos a punto de asegurarlo. Lo que nos da de comer es estar en Primera, que es muy, muy, muy complicado. Si vamos a la Champions, bien; si vamos a la Europa League, bien…

D. B. En 2023 cumplirás 25 años al frente del Villarreal… Ahora en la historia de nuestro fútbol solo quedan tres presidentes por delante: Santiago Bernabéu, que estuvo 35 años y Augusto César Lendoiro y Francisco Rubio, que en el Deportivo y en el Numancia, respectivamente, llegaron a los 25. Parece que no se da la trascendencia que merece. Estamos hablando de una ciudad de poco más de 50.000 habitantes.

F. R. Nos sentimos muy orgullosos de ser lo que somos. Hemos levantado este estadio modélico y lo ha pagado todo el Villarreal y la propiedad es del pueblo. Nuestro alcalde es el más listo de España. Todo esto es suyo y no ha puesto un duro. Él está muy contento y yo también.

D. B. ¿El proyecto Roig en el Villarreal tiene fecha de caducidad? ¿Le quita mucho tiempo?

F. R. No, siempre digo que la semana es para Pamesa y que el fin de semana es para el Villarreal. No me pienso retirar. Bajaremos la actividad un poco, pero aquí seguiremos. Soy hijo adoptivo de la ciudad. Es un orgullo lo que hemos hecho. Incluso cuando bajamos a Segunda nunca tuve ningún problema. La gente me quiere y creo que hemos hecho un gran trabajo. Vila-real es muy conocida hoy gracias al fútbol

Fundación Roig Alfonso

D. B. Quería comentar un asunto que no es estrictamente deportivo, pero que creo que entre todos debemos dar visibilidad a estas situaciones. Soy muy sensible a ello porque tengo un chaval, Álvaro, con una discapacidad y me dijeron que vosotros tuvisteis un hermano con discapacidad que ha fallecido hace unos meses y que todos los hermanos os volcasteis con él.

F. R. Sí, Alfonso Roig Alfonso. Capicúa. De los hermanos fue el único que nació en el hospital. Los demás habíamos nacido en casa. Tuvo un problema con el cordón umbilical, le faltó riego al cerebro. Vivió con mis padres hasta que murieron y creamos para cuidarle una fundación [Fundación Roig Alfonso] que continuará funcionando siempre. Convertimos la casa de campo familiar en una residencia para él y otros niños que tenían problemas. Pusimos a su disposición médicos, enfermeras, educadores y un taller para que ellos pudieran trabajar. Colaboramos también con muchos centros de la Comunidad Valenciana. Damos trabajo a más de 700 niños y mi hermano Juan [Mercadona] y yo nos sentimos orgullosos de ello. Todas las semanas íbamos a verle. Vivió bien. Murió feliz.

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