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La diplomacia del fútbol español

Aduriz y Futre han sido las últimas estrellas en incorporarse al cuerpo de embajadores del balón, un ‘dream team’ creado por el exdefensa del Real Madrid Fernando Sanz para apuntalar la expansión internacional de LaLiga

El directivo y exfutbolista Fernando Sanz durante un acto de LaLiga en Qatar.
El directivo y exfutbolista Fernando Sanz durante un acto de LaLiga en Qatar.

Aritz Aduriz y Paolo Futre tienen una nueva misión. Van a hablar de fútbol y de su trayectoria como futbolistas en lugares que nunca antes habían podido imaginar. Quizá en embajadas de países remotos, quizá en un pequeño campo de entrenamiento con niños en un entorno exótico. Son los últimos en incorporarse al equipo de embajadores de LaLiga, una estructura diplomática que creó en 2014 el exdefensa del Real Madrid Fernando Sanz para apuntar la expansión internacional de LaLiga. Poco después de llegar a Dubái tras ser nombrado director de Oriente Medio y Norte de África de la institución, Sanz pensó que para impulsar la presencia de la competición en otros países era fundamental involucrar a estrellas retiradas. Así que desempolvó su agenda y empezó a contactar con antiguos compañeros y rivales, a la manera del mejor director deportivo. Seis años después, ha terminado por componer un plantel soñado por cualquier entrenador, en el que ha hecho posible la convivencia entre leyendas de Real Madrid y FC Barcelona, Athletic Club y Real Sociedad y Valencia CF y Villarreal CF. “Nosotros les ofrecemos que nos representen en eventos, donde ellos pueden darse a ver ante sponsors y audiencias importantísimas, y solo les pedimos algo muy sencillo: que hablen de su experiencia”, explica el directivo de 46 años.

Uno de los primeros que recibió la oferta de sumarse a un proyecto del que forman parte Samuel Eto’o, Diego Forlán, David Albelda o Júlio Baptista, entre otros, fue el exmadridista Fernando Morientes, con el que Sanz había coincidido en las filas merengues. Al principio, admite el delantero, le costó hacerse a la idea de verse a sí mismo como emisario al que se le puede encargar tanto asistir a una recepción en una embajada como un encuentro con empresarios en la otra punta del mundo. “Mi prioridad era ser entrenador. Cuando me llegó la propuesta de Fernando tenía dudas porque era algo nuevo y desconocía cuál sería mi rol”, recuerda ahora, un tanto aliviado por haber dado el sí en aquel momento. “No sabía entonces la oportunidad que se me presentaba”, confiesa.

El equipo de embajadores de LaLiga para la presente temporada durante su presentación, el pasado octubre.
El equipo de embajadores de LaLiga para la presente temporada durante su presentación, el pasado octubre.

Fernando Sanz, que también fue presidente del Málaga CF entre 2006 y 2010, ha sido una de las figuras clave para la internacionalización de un torneo que hoy se ve en todos los países del planeta, y que recibe el 42% de sus ingresos por la venta de derechos audiovisuales fuera de España, los cuales se han triplicado en cinco temporadas. Tras una etapa en Emiratos Árabes, donde se encargó de abrir la primera oficina de representación de la institución en el extranjero, asegura que hay semanas en las que ha llegado a dar la vuelta al mundo, saltando de ciudad en ciudad, en apenas unos días. Desde 2013 ha abierto academias de formación, contactado con inversores y organizado partidos conmemorativos. La experiencia le ha confirmado la intuición que tuvo con el proyecto de embajadores: abrir mercado es más fácil rodeado de caras conocidas.

“Cuando me incorporé a la organización, la gente conocía al Barça, al Madrid, al Valencia. A Xavi y a Casillas. Pero había que hacer entender que todos formaban parte de LaLiga, que al fin y al cabo es la mejor competición. Si vas acompañado de los jugadores, que son aún idolatrados, la repercusión es diez o veinte veces mayor. Se crea una gran expectativa. Por eso los quisimos sumar a nuestra idea de expandir la influencia del fútbol español. Cada vez hay más jugadores que son conscientes de nuestra expansión”, relata el directivo de LaLiga.

Fernando Sanz y Fernando Morientes durante su participación como representantes de LaLiga en un torneo apadrinado por la organización.
Fernando Sanz y Fernando Morientes durante su participación como representantes de LaLiga en un torneo apadrinado por la organización.

Morientes ha asumido con naturalidad lo de relacionarse con personalidades políticas o representantes de grandes compañías en diversas partes del mundo o inaugurar academias de jóvenes promesas del balompié en, por ejemplo, India. “Para nosotros no solo es muy bonito por el cariño de la gente, por conocer culturas diferentes y por tener la ocasión de juntarnos con rivales y antiguos compañeros, sino también por darte cuenta de cómo está creciendo el deporte. El desarrollo de LaLiga nos abre muchas puertas”, reflexiona el punta extremeño, que ha ejercido también de entrenador y comentarista tras retirarse en 2010, después de 17 temporadas y más de 200 goles como profesional.

Un futuro al colgar las botas

La lista de embajadores sigue creciendo. Sanz cuenta que a la hora de incorporar nombres lo que tiene en cuenta son aspectos como una buena imagen, el dominio de idiomas, la capacidad para expresarse o la repercusión internacional. Pese al frenazo de la pandemia, cree que cada vez hay un mercado laboral más rico para explorar caminos alternativos a las “salidas habituales” del futbolista como técnico o director deportivo.

Él, precisamente, tuvo una transición atípica de los terrenos de juego a los despachos. En apenas semanas, y con 32 años, pasó de ser capitán del Málaga CF a presidir una entidad que por aquel entonces atravesaba una situación económica y deportiva complicada. Cuenta que la adaptación, pese a ser hijo de Lorenzo Sanz, recordado dirigente del Real Madrid, y hermano de Francisco Sanz, que asumió la presidencia del Granada CF por un breve periodo 15 años atrás, no fue nada sencilla.

Fernando Sanz y Fernando Morientes, en primer plano a la izquierda de la imagen, durante su etapa como jugadores del Real Madrid.
Fernando Sanz y Fernando Morientes, en primer plano a la izquierda de la imagen, durante su etapa como jugadores del Real Madrid.

“Pasé de estar fenomenalmente bien a dormir en un colchón hinchable en el despacho. Estuve noches enteras trabajando. Mirando atrás no lo volvería a hacer. Era un absoluto desconocedor, pero me rodeé de gente preparada, que buscaban los mismos objetivos, para tomar decisiones consensuadas. Salió bien al final, y no me arrepiento. Me sirvió para encontrar una salida para casi toda la vida en el fútbol”.

En los días en que era ovacionado (y a veces abroncado) en los campos, nunca se hubiera imaginado que la vida le daría recompensas inesperadas. “Yo nunca pisé una universidad, no me formé y me arrepiento. Pero gracias a mi experiencia he terminado dando charlas en ellas. Es un gran orgullo”.

De un hostal en Córdoba a gestionar la agenda de estrellas mundiales

Paz Gaitán, a la derecha en la imagen, en un evento de LaLiga.
Paz Gaitán, a la derecha en la imagen, en un evento de LaLiga.

Paz Gaitán cambió Córdoba por Dubái en 2012. Las sombras de la crisis económica seguían envolviendo el futuro del sector hotelero en el que trabajaba y su respuesta fue una aventura elegida casi al azar. Encontró trabajo en una cadena hotelera donde LaLiga estaba organizando una serie de eventos para anunciar su aterrizaje en Emiratos Árabes Unidos. Como si de una emergente promesa se tratara, Fernando Sanz se fijó en ella y le propuso que se atreviera a pisar un terreno totalmente desconocido: el fútbol.

Desde entonces, Gaitán se ha convertido en su mano derecha. Es la encargada de gestionar toda la compleja logística de un proyecto internacional que antes de la pandemia generaba cada año cerca de 300 actos por los cinco continentes, una media de casi seis por semana en un embrollo de husos horarios que le obliga a estar siempre alerta. “Nunca apago el móvil porque sé que me pueden llamar a las tres, cuatro o cinco de la mañana. Una vez, en plena madrugada, me tocó ver quién iba a buscar en Asia, en la otra punta del mundo, a un embajador que había aterrizado en otra ciudad por culpa de unas inundaciones”, relata.

De vuelta en Madrid desde hace un tiempo, Gaitán asegura que una vida dedicada al servicio al cliente le ha servido para estar preparada para lidiar con la agenda de una treintena de grandes estrellas. Aunque asegura que siempre ha conseguido que lleguen contentos a buen puerto, no se libra de llevarse algún susto a menudo. “El día que sufrí más fue en un acto publicitario, en el que cuatro embajadores jugaron un dos contra dos colgados de un edificio. Pensé: ‘Madre mía como se me caiga alguien”.

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