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El Baskonia cae ante el Zenit por sus propios errores

Siempre a remolque ante un flojo rival, consigue ponerse por delante a cuatro minutos, pero acaba cayendo en San Petersburgo

Renfroe trata de superar a Pierria Henry.
Renfroe trata de superar a Pierria Henry.

Esta vez Ivanovic sí se enfadó de verdad, cuando asimiló que se les iba un partido por los errores de precipitación en los últimos segundos. En esto, el base Pierria Henry es un maestro, el buen ladrón que regala todo lo que roba. Y qué decir de Stauskas, acelerado cuando debía frenar, frenándose cuando debía acelerar. Frente a un rival menor, que apretó lo que pudo para ir por delante casi todo el partido, el Baskonia tiró por la borda su trabajo en los 50 segundos finales, cuando daba la sensación de que el Zenit estaba contra las cuerdas, y la temperatura en la grada empezaba a ser bajo cero, como en el exterior del Sibur Arena.

ZENIT, 72 - BASKONIA, 66

Zenit: Renfroe (6), Hollins (2), Ponitka (14), Thomas (19) e Iverson (10) —equipo inicial—; Albicy (5), Abromaitis (5), Voronov (3), Zubkov (3), Pushkov, Ayón (5) y Trushkin.

Baskonia: Henry (13), Janning (9), Shields (4), Shengelia (13) y Fall (2) —equipo inicial—; Stauskas (15), Eric (6), Diop (4), Polonara y García.

Árbitros: Latisevs, Panther y Vilius. Sin eliminados.

Sibur Arena, 3.510 espectadores.

El Zenit era una estatua de escayola, brillante como si fuera mármol, pero en realidad inconsistente, frágil, que se podía destrozar con un par de martillazos bien dados. Comenzó con fuerza y determinación el equipo de Joan Plaza, mientras funcionó el mexicano Gustavo Ayón, que se marchó rápido al banquillo con tres personales; casi no volvería a salir. Pero al Zenit no le hacía falta. Le bastaba con aprovechar los errores del Baskonia, groseros muchas veces; las pérdidas se sucedían, los lanzadores se mostraban pusilánimes, se les encogía el brazo a la hora de tirar a canasta. Los errores de Henry en la conducción resultaban catastróficos, y además, Ivanovic no encontraba respuestas en el banquillo para dar descanso al base virginiano, con una carga de minutos brutal. Acabó con 37 al final del partido. Sergi García no aportó nada en los dos minutos y medio que jugó. Pese a todo, el Baskonia, que parecía hundido en el primer cuarto, mantuvo al Zenit, que tampoco es la excelencia baloncestística, en el horizonte. Llegó al descanso a ocho puntos (39-31), con malas sensaciones, pero dentro del partido. El Baskonia fue como el marcador: estuvo apagado toda la primera parte, pero una pantalla pequeña tintineaba en una esquina, y a eso se agarraba el equipo.

Salió parecido el equipo de Ivanovic tras la pausa, con idénticos errores que en la primera parte, pero el Zenit se puso a su altura. Cada fallo de un equipo se repetía en la otra canasta. Así fue limando la diferencia el Baskonia. A falta de 6,15 para el final del tercer cuarto, se puso a dos puntos de diferencia (45-43), y con posibilidades de ponerse por delante, pero otra vez desfalleció el equipo vitoriano. El parcial acabó 57-49, pero después de un tiempo muerto de Ivanovic, a punto de estallar, en el parcial definitivo, renació su equipo, que, atolondrado, desperdició cinco tiros en la misma jugada para empatar.

Pero el Zenit flojeaba ya mucho. A falta de cuatro minutos, por fin se puso delante el Baskonia, la primera ventaja desde la canasta inicial (59-60). Shengelia tiraba del carro; aguantó su equipo, hasta que con 50 segundos por jugar y empate a 65, todas las decisiones que tomó el conjunto vitoriano fueron erróneas, o al menos desafortunadas. En menos de un minuto, y posesión para ponerse por delante, el Baskonia anotó dos puntos y el Zenit, sacando las últimas gotas de inspiración, consiguió siete. Suficientes para conseguir su segunda victoria en su cancha. Y el viernes, el Baskonia juega en Moscú contra el CSKA, casi nada.

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