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España es una potencia (también) en fútbol femenino

Arranca la mejor temporada de la historia de la Liga Iberdrola

Viola Calligaris, del Atlético de Madrid, controla un balón ante Anama Catalá, del Madrid CFF.
Viola Calligaris, del Atlético de Madrid, controla un balón ante Anama Catalá, del Madrid CFF.

6 de mayo de 2013. El antiguo San Mamés acoge uno de sus últimos partidos oficiales. El FC Barcelona derrota 0-2 al Athletic y se proclama campeón de Liga. Pero la noticia no estaba en el césped, sino en la grada. 26.000 personas acudieron ese día a La Catedral para presenciar un encuentro de fútbol femenino. Era otra llamada de atención de una competición que luchaba por hacerse visible. Pero esta vez surtiría efecto. El fútbol femenino ha crecido en cinco años tanto como en los últimos 30 desde el nacimiento de la competición liguera. LaLiga impulsaba dos años después de aquel partido la Asociación de Clubes Femeninos de Fútbol, para agrupar a las entidades de Primera y Segunda División y trabajar por potenciar un torneo organizado por la Federación Española de Fútbol. El responsable de fútbol femenino de LaLiga, Pedro Malabia, considera que ese hito y la llegada de un patrocinador fueron las claves del despegue: “La constitución de la Asociación y el apoyo de Iberdrola marcan un antes y un después en la profesionalización”. Este fin de semana ha arrancado la mejor temporada de fútbol femenino de la historia de España.

La Asociación ha puesto en marcha el cambio profundo de la competición: conseguir patrocinadores, ganar visibilidad, presencia televisiva, mejorar las condiciones de los clubes y, sobre todo, de las jugadoras. La Liga Iberdrola es ya una competición atractiva para las deportistas: los equipos han realizado cerca de 100 traspasos, de los cuales casi una treintena vienen de clubes extranjeros. No es casualidad que la mejor época del fútbol femenino español coincida con estos pasos hacia la profesionalización. La pasada temporada el FC Barcelona llegó a cuartos de final de la Champions, el mismo resultado en Europa que su división masculina. La Selección vive sin duda su mejor momento. La absoluta se ha clasificado para el Mundial, que se celebrará en Francia el próximo año, por segunda vez en su historia (la anterior fue en Canadá 2015, el último celebrado hasta la fecha). Las categorías inferiores arrasan: subcampeonas mundiales sub-20 y campeonas europeas sub-19 este mismo año. Toda la cantera nacional (sub-20, sub-19 y sub-17) ha cosechado más podios en Mundiales y Eurocopas en los últimos tres años que en el resto de su historia.

LaLiga impulsó la Asociación de Clubes en 2015 junto a 13 equipos miembros. Hoy son casi 70 entre las dos divisiones del fútbol femenino, donde compiten 128 conjuntos. “Queríamos poner todo nuestro conocimiento al servicio de la competición. Javier Tebas creía que existía una deuda del fútbol masculino con el femenino: el torneo tenía potencial y podía servir como herramienta de empoderamiento. Ahora 31 de los 42 clubes de LaLiga Santander y LaLiga 123 tienen división femenina [tres de ellos no están en la Asociación]”, recuerda Malabia. Los efectos más tangibles empiezan a sentirse con la llegada de un gran patrocinio hace dos temporadas. “Tanto LaLiga como Iberdrola hemos invertido en el torneo. Creemos en él. Esos recursos han sido completamente vitales”, destaca el director de fútbol femenino de LaLiga.

La apuesta tiene una traslación directa y decisiva en los clubes y las jugadoras. Iván Antoñanzas es presidente del Escuelas de Fútbol Logroño, equipo recién ascendido a la Liga Iberdrola y responsable de la vuelta del fútbol de Primera al mítico estadio de Las Gaunas: “Al subir de categoría nos inscribimos en la Asociación. Me he quedado alucinado con la ayuda que nos han ofrecido desde el primer día”. LaLiga, a través de la Asociación de Clubes, asesora a las entidades y pone a disposición de las más modestas varias líneas de ayuda económica con objetivos concretos. Todo con un sistema de control económico a imagen y semejanza de la competición masculina: “Fue una de las primeras decisiones que tomamos, y se lo autoimpusieron todos los equipos por unanimidad. Se vigilan los presupuestos y que no haya deudas con las administraciones ni impagos a jugadoras”, sostiene Pedro Malabia.

Iván Antoñanzas narra cómo invirtió el EDF Logroño los fondos ofrecidos por la Asociación. “El dinero no es para lo que queramos: debe mejorar nuestra estructura. Gracias a ello hemos contratado una empresa para llevar los temas de medios de comunicación y redes sociales, tenemos asesoría legal, director deportivo y gerente del primer equipo”. Malabia cuenta cómo LaLiga, además, ejerce de guía para los clubes masculinos que quieren entrar en el fútbol femenino: “Muchas veces no saben qué tipo de proyecto desean crear ni cuál es la mejor vía para hacerlo. El Deportivo de La Coruña, por ejemplo, tenía varios equipos en su entorno con los que asociarse y llegó a un acuerdo con uno de ellos para integrarlo en su estructura”.

Las condiciones de las jugadoras han cambiado drásticamente en muy poco tiempo. Paloma Fernández emprende su sexta campaña como centrocampista del Espanyol, donde además ejerce de capitana: “La evolución es espectacular. Cuando llegué el cuerpo técnico eran dos personas; hoy son ocho. Compartimos servicios médicos con el equipo masculino, tenemos más material, más medios. Creo que hace tres años se produjo un punto de inflexión. La entrada de LaLiga y de patrocinadores, unido al aumento de retransmisiones, nos han dado un empujón clarísimo”. Coincide Natalia Gaitán, jugadora del Valencia y capitana de la Selección de Colombia, que destaca el cambio en los horarios de los entrenamientos: “Nosotras hemos empezado a entrenar por la mañana, cada vez más conjuntos femeninos lo hacen. Antes teníamos que prepararnos de noche o por la tarde. Esto es más profesional y nos permite organizarnos mejor”. Otra de las exigencias que se impuso desde LaLiga y la Asociación fue que todo pago que se realizara a una jugadora debía articularse a través de contrato laboral con su correspondiente cotización a la Seguridad Social. “Esto es muy importante. Hasta hace poco nos podían pagar en negro”, asegura la capitana del Espanyol. “Los clubes cuidan a las jugadoras y queremos que las cuiden todavía más”, valora Pedro Malabia.

Quico Catalán, presidente del Levante, cuyo equipo femenino es uno de los más laureados y veteranos de España, se felicita por los avances deportivos y estructurales: “Estamos muy orgullosos de estos logros y del trabajo de las canteras. Vemos como nuestro equipo nacional sigue invicto en su preparación para el Mundial y pensamos que no es casualidad. Es el fruto de una evolución positiva que toma mucho impulso en los últimos años”.

Los triunfos deportivos y los avances en visibilidad han provocado un crecimiento sin precedentes en la práctica del fútbol femenino. María Pry, exjugadora y ahora entrenadora del Real Betis, expone el caso de su entidad: “Aquí es espectacular. Mejora año tras año. Empezamos siendo dos equipos y a día de hoy tenemos 23 técnicos y casi 100 jugadoras”. El fútbol es el deporte femenino que más crece: 42.235 licencias en la temporada 2017-2018, cuando tres años atrás no se superaban las 30.000. Paloma Fernández vincula este aumento al fortalecimiento de la competición: “LaLiga e Iberdrola como patrocinador han empezado a mostrar realmente este deporte y a crear contenido en torno a él. La entrada de la televisión lo ha hecho mucho más atractivo”.

El torneo ha ganado visibilidad a un ritmo inédito. Y eso permite que los equipos mejoren. El Levante tiene hoy dos patrocinadores exclusivos para su equipo. “El hecho de que la televisión se haya involucrado ha generado que el fútbol femenino sea más conocido. Las audiencias son cada vez más interesantes. Estamos en el escaparate”, valora Quico Catalán. Bein y Gol ofrecen cuatro partidos de Liga Iberdrola cada jornada de esta temporada. En la 2017/2018, el FC Barcelona - Atlético logró una audiencia media de 265.000 espectadores, y llegó a superar los 400.000. Malabia se muestra convencido de que las retransmisiones son el vehículo para seguir creciendo: “A día de hoy hacemos una inversión por mejorar el producto audiovisual. Queremos tener estadios de la mejor calidad, cuidar el protocolo antes y después de que arranquen los partidos, aplicar la experiencia de LaLiga en todo: desde la salida de los equipos hasta la hora de conexión con el operador para ganar visibilidad”. Las retransmisiones de la competición femenina ya han contado con una skycam (en Mestalla, durante el derbi valenciano de la temporada 2016/17), estadísticas en directo o tecnología media coach, que destaca acciones concretas del juego (como la colocación de las jugadoras) con efectos sobre la imagen.

La Liga Iberdrola ya ha demostrado su poder de atracción. La pasada campaña, más de 22.000 personas acudieron al Wanda Metropolitano para ver un derbi femenino (Atlético - Madrid CFF), Anoeta congregó a una cifra similar para el tradicional Real Sociedad - Athletic y Orriols vivió el duelo valenciano con casi 15.000 hinchas. Rafael Arenas es miembro de la Peña La Recta del Valencia, una de las pocas dedicadas en cuerpo y alma al fútbol femenino: “El cambio ha sido increíble. Hace ocho años éramos 50 en todos los partidos, y la mayoría familiares de las jugadoras. Hoy, solo en nuestra peña, rondamos las 100 personas. La afición crece día tras día”. La tendencia es la misma en las redes sociales: los equipos de Liga Iberdrola tenían la pasada temporada 2,5 millones de seguidores, un 42% más que la anterior. Las jugadoras acumulan 4,5 millones, cifra que dobla la de la temporada 2016/17.

Con el rumbo fijado, ahora el reto es no perder el paso. “Todas las condiciones tienen que mejorar y van a mejorar al ritmo que vaya creciendo el torneo. A partir de ahí habrá derechos televisivos, más patrocinios y todo repercutirá en las jugadoras”, sentencia Pedro Malabia.

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