Arsène Wenger: “Quiero que esta historia de amor acabe bien”

El técnico del Arsenal alaba la figura de Simeone y señala que el objetivo de su equipo mañana es replicar el mismo volumen de oportunidades de gol que en Londres

Arsène Wenger, durante el último entrenamiento del Arsenal en Londres.
Arsène Wenger, durante el último entrenamiento del Arsenal en Londres.John Walton (AP)

La tremenda cola que se formó en el acceso al Wanda Metropolitano para los medios de comunicación acreditados provocó que la comparecencia de Arsène Wenger comenzase con 15 minutos de retraso. Apareció el técnico del Arsenal con un chándal negro, una indumentaria casi fúnebre, que nada tenía que ver con la expresión de su cara. Tras calentarse las manos con el pantalón y colocarse los auriculares en la cabeza, respondió con elegancia a todas las preguntas que se le plantearon. Como si en los 22 años de trayectoria que lleva al frente del equipo inglés se hubiese vacunado contra cualquier interrogatorio.

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"En algún momento tiene que cortarse esa racha", bromeó Wenger cuando afrontó el dato de que el Atlético acumula once partidos consecutivos sin encajar un gol como local. "En el partido de Londres tuvimos oportunidades para marcar y ese es nuestro objetivo para mañana, replicarlas e intentar atacar mejor", añadió. No es Wenger, a pesar de su trayectoria, un técnico demasiado dado a la dialéctica. En la valoración de las cuestiones aplica el criterio de trasladar el mensaje sin adornos. "Oblak estuvo fantástico en la ida y espero que mañana no lo esté", despejó, cuestionado por la actuación del portero esloveno, con Ospina, el meta que defenderá mañana la portería del Arsenal a un costado. "Creo que Simeone ha sabido trasladar esa garra sudamericana al equipo", señaló el meta colombiano, que no fue objeto de ningún análisis añadido.

La figura de Simeone fue el punto de encuentro de la conversación, especialmente el perfil de comportamiento del técnico argentino, que no podrá mañana sentarse en el banquillo tras ser expulsado en el Emirates Stadium. "¿Cuántos años lleva ya en el Atlético? Seis, pues todavía le quedan 16 más para llegar hasta los que yo llevo en el Arsenal. ¿Por qué no va a hacerlo?", comentó el francés. "Cada entrenador tiene su personalidad, y él lo hace muy bien, sabe cómo influir en su equipo", abundó.

No quiso Wenger, sin embargo, dar ninguna pista acerca de qué hará cuando abandone el equipo de su vida, ni siquiera si tiene en mente entrenar en la Liga, conocido como es su interés por el fútbol español. "Hasta el último día que esté aquí me dedicaré a pensar en el equipo, nada más. Quiero que esta historia de amor acabe bien", señaló soltando una sonrisa.

De la capacidad del Arsenal para dar la vuelta a la eliminatoria dependerá que el equipo, conjurado para despedir a su técnico con un título, pueda arreglar una borrosa temporada. "No me pongo nervioso con estas cosas. Sí que siento tensión, pero porque en el fútbol existe una gran incerteza de lo que puede pasar. Siento un deseo de ganar y de intentar ayudar a mis jugadores. Cada partido es una nueva aventura y no sabes lo que va a pasar", analizó.

Terminado el acto, apartados los auriculares y recuperada la verticalidad, Wenger abandonó la sala de prensa con el mismo rictus con el que apareció. Mañana vestirá de traje y seguramente estará más nervioso que respondiendo preguntas. Se la juega en una nueva aventura, puede que la última gran aventura que le quede con el Arsenal.

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Sobre la firma

GORKA PÉREZ

Es redactor de la sección de Economía y está especializado en temas laborales. Ha desarrollado la mayor parte de su carrera en EL PAÍS. Antes trabajó en Cadena Ser. Es licenciado en Periodismo por la Universidad del País Vasco y Máster en Información Económica de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo.

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