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Roberto Merhi: “En la F-1 la gente no actúa con naturalidad”

El piloto español, reciclado este año en el Mundial de Resistencia, repasa la experiencia del curso pasado en el ‘gran circo’

A veces, cuando uno cumple el sueño de su vida se da cuenta de que, aunque sea extraordinario, no brilla tanto como cuando dormía. A Roberto Merhi (Castellón de la Plana, 25 años) le ha pasado algo parecido. El 10 de marzo de 2015, mientras volaba de una punta a otra del planeta, se enteró de que iba a ser piloto titular de Marussia en la F-1. Pero, poco más de un año después, el joven español ha optado por emprender una nueva aventura en el Mundial de Resistencia ante la imposibilidad de conseguir respaldo económico para continuar en la primera línea del motor.

Roberto Merhi el pasado 10 de octubre durante el gran premio de Rusia.
Roberto Merhi el pasado 10 de octubre durante el gran premio de Rusia. Cordon Press

Una vez aterrizado en Melbourne (Australia), Merhi empezó a ser consciente de que tendría muy complicado dar alguna vuelta con el monoplaza. El equipo anglo ruso no había completado un solo metro en toda la pretemporada. “A pesar de que no corrí, fue positivo porque me enteré de que iba a ser piloto de F-1, que es el sueño que uno busca desde pequeño. En aquel momento estaba tan contento de tener la oportunidad de ser piloto que salir a pista era lo de menos”, recuerda ahora el piloto español.

Aunque en la segunda cita del Mundial sí pudo completar la carrera y llegar a meta en 15ª posición, la temporada no fue un camino de rosas para él. A Merhi lo puso al volante del Marussia su talento, tras un 2014 en el que luchó por el título de la Fórmula Renault 3.5 con Carlos Sainz, y la confianza que John Booth, jefe del equipo, ha tenido siempre en él. Pero llegar sin patrocinadores no es sencillo. Merhi reconoce que tuvo presión de principio a fin: “Si me tocaba sabía que me podían bajar del coche. Tenía esa presión y me decían: ‘No tienes estas piezas en el coche porque el que paga es tu compañero’. Al principio fue muy complicado. Había muchas diferencias entre los dos coches”.

A medida que la temporada avanzaba, la mecánica de los dos Marussia se igualó. Su relación con Will Stevens, compañero de equipo, “era positiva”. “Sabíamos que si nos chocábamos, los dos íbamos a quedar como dos tontos”, explica. “No podíamos ganar a nadie más y tener un accidente suponía un gasto para el equipo y no poder correr las siguientes carreras por falta de material. No podía ser yo el que me chocase contra él, ya que estaba ahí sin pagar el asiento. Pero aun así luchamos al 100%”.

El pasado 30 de marzo fue un día de locos para Merhi. Después de quedarse sin asiento para esta temporada de F-1 con la llegada del indonesio Rio Haryanto y la petrolera estatal Pertamina al equipo Manor, el español valoró la opción de ocupar el puesto de reserva en alguna escudería de la categoría e incluso dar el paso a la IndyCar, pero finalmente ha optado por disputar el Mundial de Resistencia (WEC por sus siglas en inglés) precisamente con Manor, la estructura con la que debutó en 2015 en F-1.

“No me esperaba que el equipo lo anunciara ese día”, asegura a Merhi, que se despertó como otra jornada cualquiera para seguir su plan de entrenamiento (que incluye gimnasio y ciclismo principalmente) y vio saturado su teléfono móvil. Pero las negociaciones ya habían comenzado en enero, cuando el equipo de Booth, con quien Merhi corrió en la Fórmula 3 en 2009, le invitó a unirse a su programa de resistencia. Este jueves, el español ha estrenado el prototipo de esta temporada en un test privado en el circuito inglés de Rockingham.

Los LMP2, categoría en la que competirá, son los prototipos de segundo nivel, por detrás de los grandes de Audi, Toyota y Porsche, quienes se disputarán las victorias absolutas. No obstante, suele ser una de las categorías más disputadas. En un calendario que cuenta con nueve citas, las carreras se disputan los sábados o los domingos, en función del evento, durante seis horas, con la excepción de la joya de la corona, las 24 horas de Le Mans (18 de junio).

Las 24 horas de Le Mans, en el aire

Precisamente es la cita con el circuito francés la que queda en el aire para Merhi. La lista oficial de inscritos se publicó a principios de febrero y solo incluía un prototipo de Manor. El español, no obstante, ve posible todavía estar en la parrilla de salida: “Van a intentar meter un segundo coche. Creo que otro equipo se ha caído y espero que haya suerte”. De conseguirlo, sería el 35º piloto español en hacerlo.

Solo se había subido a un LMP2 en una ocasión antes de este jueves: recientemente en el circuito aragonés de Motorland. “Di 20 vueltas contadas. Tiene muchas diferencias con el F-1, sobre todo la aceleración, al salir de curva cuando daba gas parecía que no aceleraba casi y eso que corre”, reconoce. El debut oficial será el próximo 15 de abril durante los entrenamientos libres de las 6 horas de Silverstone. “Obviamente podría ir muchísimo más preparado si hubiera hecho los test de Paul Ricard y algún otro. Pero no creo que tenga mayores problemas. El circuito me lo conozco”, asegura el de Castellón.

Lo que ve más complicado es uno de los grandes cambios a los que se va a enfrentar: compartir coche con otros dos compañeros (Matt Rao y Richard Bradley). “Va a ser difícil trabajar con otras dos personas que conducen tu mismo coche y con las que tienes que compartir información cuando normalmente no estás acostumbrado a hacerlo. Pero interesa que todos vayamos rápido”, apunta Merhi.

Merhi en el monoplaza de Marussia durante el GP de Hungría de 2015.
Merhi en el monoplaza de Marussia durante el GP de Hungría de 2015.

El que fuera piloto de Manor F-1 durante 13 grandes premios de la temporada 2015 no cierra las puertas a su regreso a la categoría reina, pero es consciente de que se puede triunfar más allá y que el presupuesto, hoy en día, es el juez. “El Mundial de resistencia era mejor opción que continuar un año de tercer piloto en F-1, porque aquí haces entrenamientos, carreras largas… Además, Manor buscará cada milésima posible en pista, como a mí me gusta”, subraya.

-¿Se hizo duro pasar de luchar por victorias en otras categorías a luchar solo con tu compañero o estar en F-1 lo compensa todo?

-No, no compensa nada, sinceramente. Era muy duro. Los rivales cuando te veían venir no se apartaban. Tú venías en vuelta buena y uno que acababa de salir de boxes te molestaba. Y tenía que ser esa vuelta, porque vienes con el motor a tope y ya en la siguiente no tienes energía eléctrica para ir a fondo… Era un poco desesperante.

Nunca ha sido sencillo triunfar en un mundo tan complejo como es la F-1, donde no solo cuenta ser hábil y talentoso en el asfalto. Merhi reconoce que ahora sí ha entendido cómo funciona el negocio. “He cambiado mucho en cuanto a cómo veo la F-1. Antes habría hecho lo que fuera por llegar, ahora sé lo que es y sé cómo van los tiros. Cambia mucho la visión”, reconoce. Y como en todo negocio, hay que saber guardar las apariencias: “Intentas ser como eres, pero a la mínima te critican por ello. Entras al paddock de la F-1 y ya lo ves: la gente no actúa con naturalidad. Te tienes que resguardar”.

Sus momentos de 2015

Roberto Merhi superó a su compañero de equipo bajo la bandera a cuadros en siete de los 13 grandes premios que disputó la temporada pasada. Pero el de Castellón se queda con tres detalles de su 2015: “Me quedo con la clasificación de Austria porque la pista estaba divertida y como casi nunca nos dejaban rodar en agua por falta de materiales… La carrera de Mónaco me gustó mucho y las últimas vueltas con agua en Silverstone fueron muy divertidas y tensas porque, debido a la estrategia, aunque no luches por la victoria, la tensión que tienes es la misma”.

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