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Xabi Prieto le da sentido a la Real

Almería y Real Sociedad empatan en un duelo lleno de alternativas, con dos equipos con muchas lagunas en el juego

Thievy intenta marcharse de Zaldua. Ampliar foto
Thievy intenta marcharse de Zaldua. EFE

El empate fue el resultado más lógico entre el peor equipo en casa, el Almería, y el peor a domicilio, la Real. La igualada premia a cada uno de ellos, que se repartieron goles y juego. El Almería fue mejor en la primera mitad y en los últimos 10 minutos, mientras que la Real, ayudada por el oficio de Xabi Prieto, supo rehacerse en un buen segundo tiempo. Curiosamente, la lesión de Zurutuza le vino bien a la Real, pues la entrada del suplente Xabi antes del descanso le dio mucho sentido a su equipo. A los andaluces les faltó oficio para mantener sus ventajas en el marcador. Crujió su portero, Julián, en el primer gol vasco, mientras que el segundo, una magnífica acción entre Castro y Canales, quedó retratada su defensa. El primer acto de la Real fue penoso. Lavó su imagen para salvar un punto, pero da la impresión de que sufrirá bastante. El Almería dio por bueno el resultado después de sus dos últimas victorias. Está acostumbrado a sufrir.

ALMERÍA, 2-REAL SOCIEDAD, 2

Almería: Julián; Míchel, Dos Santos, Fran Vélez, Dubarbier; Verza, Corona; Welligton (Zongo, m. 80), Soriano (Edgar, m. 65), Thievy (Thomas, m. 88); y Hemed. No utilizados: Yeray; Ximo Navarro, Casado y Espinosa.

Real Sociedad: Rulli; Zaldua, Ansotegi, Íñigo Martínez, Yuri; Rubén Pardo, Granero; Canales (Hervías, m. 63), Zurutuza (Xabi Prieto, m. 46), Castro (Finnbogason, m. 79); y Agirretxe. No utilizados: Zubikarai; Estrada, Elustondo y De la Bella.

Goles: 1-0. M. 4. Verza, de penalti. 1-1. M. 26. Agirretxe. 2-1. M. 40. Hemed. 2-2. M. 48. Canales.

Árbitro: Velasco Carballo. Amonestó a Rulli, Granero, Corona, Fran Vélez, Thievy, Dos Santos, Yuri, Ansotegi y Zongo.

Juegos del Mediterráneo. 8.875 espectadores.

La Real tiene problemas. El principal, de personalidad. Sin Vela, nunca se sabe si ataca o defiende, si espera o empuja. Es un equipo triste, al que Moyes no ha aportado demasiado. En especial fuera de casa. Lo mejor lo ofreció en un aceptable segundo tiempo, donde al fin mostró señales de vida. Se hizo con el balón ante un Almería replegado, encontró huecos para hacerle daño al rival y mostró pinceladas de la calidad que se le presupone. En ese segundo tiempo, el Almería vivió su particular calvario, incapaz de llegar al área de Rulli, demasiado encomendado a las carreras de Thievy.

El inicio del Almería fue histérico. Metió a la Real en su campo y en un chispazo se adelantó en el marcador después de una jugada relámpago. La banda derecha del equipo andaluz, con Michel y Wellington, es rapidísima. Un centro del lateral llegó a los pies de Thievy, que controló mal pero pudo driblar a Rulli. El joven portero de la Real se lo llevó por delante con la cara. Marcó Verza con una ejecución del penalti de manual. En la Real no funcionaba nada. La defensa no sacaba el balón, Granero está a años luz del futbolista que una vez fue y Canales y Castro ni aparecían.

Fue a balón parado como el equipo vasco vio la luz. Un buen toque de Granero al área tras una falta frontal y con Agirretexe emergiendo para peinar el balón. Julián, un aceptable proyecto de portero, pero con camino por delante, se la tragó. No había hecho nada la Real para empatar y ni siquiera la alegría del tanto rehabilitó su juego, lento y previsible.

El partido lo rompió Thievy con un cambio de ritmo descomunal. Tiró a Zaldua, se internó en el área y habilitó a Hemed, que marcó de preciso golpeo. El delantero africano es todo un caso. Por momentos, es tan peligroso para su propio equipo como para el rival, aunque ante la Real provocó el penalti del primer gol y dio el segundo. Jim, un pedazo de entrenador, le dio un beso a Julián por su error cuando todos celebraban el gol del delantero israelí.

Mejoró la Real en la segunda mitad. Tuvo más el balón y, sobre todo, empató pronto. Xabi Prieto se hizo el amo, bien secundado por Rubén Pardo. Fue una pena para el conjunto vasco la lesión de Canales, que había igualado en una gran acción. El partido se abrió y, por momentos, pareció más cercano el tanto visitante como también el local en el tramo final, incendiado por las continuas amarillas de Velasco Carballo, que no permitió la más mínima protesta en un innecesario ejercicio de autoridad.

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