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Fernando Alonso ‘cuelga’ el teléfono a Euskaltel

El piloto español rompe las negociaciones con el equipo ciclista vasco en desacuerdo con las condiciones del proyecto, menos de un mes después de anunciar el compromiso

El Euskaltel, en la crono por equipos del pasado Tour.
El Euskaltel, en la crono por equipos del pasado Tour. efe

Y el barco se hundió. En 23 días de navegación de secano, la quilla del proyecto de Fernando Alonso para adquirir el equipo ciclista Euskaltel se ha quedado en el paddock, embarrancada como un coche sin gasolina. Ni Euskaltel ni Alonso han explicado las razones del desacuerdo. A lo más que ha llegado el equipo vasco es a manifestar su lamento: “Nos hubiera gustado explicar los detalles de las negociaciones, pero nos es imposible porque debemos respetar la confidencialidad”. Tampoco Alonso, que se pronunció la tarde del lunes a través de Twitter, explicó las razones, aunque confirmó los peores presagios: Euskaltel desaparece de la escena ciclista y Alonso no encuentra la manera de adquirir otra licencia que le permita estar en la élite del ciclismo, como le ha comunicado la UCI.

¿Y qué parte del barco se ha roto? La intriga está en la primera fase. “Nosotros no podemos hablar porque si respetamos la confidencialidad desde el principio, debemos mantenerla hasta el final. Le corresponde a Fernando Alonso explicar por qué da marcha atrás en el acuerdo alcanzado el 31 de agosto y comunicado el 3 de septiembre”, explican desde el equipo vasco: “Nosotros somos escrupulosos con lo acordado”. Desde el paddock, la respuesta del asturiano fue vaga: “Lo hemos intentando hasta el final, pero ha sido realmente imposible tener un equipo ciclista en 2014. Mi pasión por este deporte, las ganas de colaborar y poner nuestro granito de arena, permanecen intactas, con lo que esto solamente ha sido el comienzo del futuro. Desde mañana empezamos a trabajar en construir, si hiciera falta desde la nada, un equipo del que podamos sentirnos orgullosos... El ciclismo y sus aficionados se merecen lo mejor y ahora disponemos de tiempo para ello. No ha podido ser, ¡pero será! Esta aventura no ha hecho más que empezar. ¡Con ilusión a por 2015!”, escribió Fernando Alonso.

El asturiano no estaba dispuesto a asumir toda la estructura global de la escuadra

Todo apunta a que Alonso no está dispuesto a asumir toda la estructura de Euskaltel para crear su nuevo equipo. En principio, se acordó que se garantizaban los contratos en vigor para los ciclistas hasta 2015 (14 corredores), pero el piloto no parece querer acoger el resto de la estructura, desde mánager general (Igor González de Galdeano) hasta masajistas, auxiliares, mecánicos, médicos, amén de la ropa deportiva y los copatrocinadores (Orbea, bicis, y BioRacer, ropa deportiva). Es decir, a poner nombre propio a lo que ya es el Euskaltel hasta 2015. Incluso el supuesto cambio de sede, de Euskadi a Asturias, había generado algún recelo en el equipo vasco por el empeoramiento del trato fiscal.

El Euskaltel no era una licencia barata. El equipo vasco tenía un presupuesto de nueve millones, elevado para los resultados obtenidos últimamente, que la empresa de telefonía no podía asumir en solitario. Hasta el año pasado, las instituciones (Gobierno Vasco y Diputaciones) asumían 3,5 millones, mientras Euskaltel cubría otro tanto y el resto caía en la cuenta de otros patrocinadores menores. La retirada de las instituciones del deportes profesional dejó al equipo ciclista en la intemperie. Euskaltel no podía asumir en solitario el coste de un equipo caro, menos aún después de ser dominada por dos fondos de inversión ajenos al compromiso patriótico de un equipo singular pero de coste elevado.

“Ha sido imposible”, resume Alonso, que quiere ahora un conjunto para 2015

Lo que parecía el auxilio de un trasatlántico (para el Euskaltel y para el ciclismo español) se ha alejado en las tinieblas. El equipo de Alonso (el piloto gana de Ferrari unos 23 millones al año) no está dispuesto a asumir la estructura global del Euskaltel porque, economía aparte, condiciona su proyecto. Según varias fuentes, el entorno de Alonso habría tenido apalabrados 10 nuevos ciclistas incompatibles —deportiva o económicamente— con el respeto a los contratos de los 14 de Euskaltel. Incluso Alberto Contador ha asegurado que habló con el piloto, pero que seguirá en Saxo Bank. El posible nuevo equipo necesitaba un cabeza de lista que el Euskaltel no tiene. Samuel Sánchez es un icono ya tardío que da lustre a la raigambre asturiana y que podría convertirse en breve en mánager.

Alonso necesita patrocinadores poderosos para hacer frente a un proyecto internacional que fuera más allá del sentimentalismo. Su presencia en el ciclismo español se veía más como arrastre de patrocinadores que por el hecho de que fuera él quien tirase de la chequera.

Alonso y su entorno quieren una auditoría de las cuentas de los propietarios de la licencia, Basque Pro Cycling Team, pero más allá de las cuentas lo que ha roto la relación ha sido el proyecto. Alonso incluso se dirigió a la UCI para escarbar las posibilidades de comprar otra licencia que le diera acceso a las grandes carreras, pero la UCI le dijo que no, que la única posibilidad fuera del Euskaltel era sacar un equipo continental, de la segunda división del pelotón internacional, algo muy lejano a las aspiraciones del piloto español. Así que ni Fernando Alonso tiene el equipo ciclista con el que sueña ni el Euskaltel con la resurrección que se le anunció. Ambos se quedaron sin gasolina.

Volver a empezar para el futuro

La noticia, durante la Vuelta a España, de la llegada de Alonso al rescate del Euskaltel creó entre los ciclistas del equipo naranja una sensación de alivio y posterior inquietud. La noticia de la desaparición había dejado demasiados contratos en el aire. En la etapa que concluyó en el Alto de Hazallanas, en Granada, se conoció que Alonso adquiría la licencia del Euskaltel y, también, que garantizaba los contratos de todos los ciclistas que quisieran seguir en el nuevo proyecto hasta 2015.

Aún así, los ciclistas con galones ya manejaban ofertas de otras escuadras. Samuel Sánchez tenía plaza fija en el equipo de Alonso; Igor Antón, Mikel Nieve y Landa barajaban ofertas de otros clubes, quizás inferiores a sus contratos actuales pero en equipos de tronío en el pelotón internacional. El resto esperaba con inquietud su destino. Alonso les tranquilizó garantizando sus contratos aunque en el Euskaltel se generaban dos niveles: los que tenían ofertas y los que no. Lo cierto es que la presencia del piloto hizo a algunos recular en sus planes y enfundarse de nuevo la camiseta naranja. Pocos equipos pagan como el Euskaltel entre la clase media alta del pelotón.

El portazo de ahora devuelve la incertidumbre y pincha el globo del patrocinio en el ciclismo español. Solo uno de los ciclistas ha aclarado su futuro. Gorka Izagirre, antes de escuchar el adiós de Alonso, fichó por el Movistar por dos temporadas. La retahíla continuará día a día.

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