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El alma de Lora

El menudo jugador del Sporting lidera la victoria (0-3) ante un Espanyol ausente y deslavazado y mantiene la esperanza de salvación para los de Clemente

Ante un Espanyol sin alma y sin fútbol, el Sporting sigue aferrado a las matemáticas. Con la victoria que se llevó del Cornellá tiene la posibilidad de implicar de pleno al Villarreal, que visita El Molinón el miércoles, en la lucha por la permanencia. Se han dejado ir los futbolistas de Pochettino tras la derrota del Calderón. Su puesta en escena fue la de un equipo que ha dado por terminada una temporada en la que el fútbol y el carácter que ha desplegado le auguraban un puesto en Europa.

Irreconocible por intensidad, el Sporting le ganó primero por disciplina y orden táctico y después lo remató a la contra. Clemente dispuso una persecución de Verdú que primero llevó acabo Galvéz y en el segundo tiempo Lora. Sin Verdú, su futbolista más creativo, al Espanyol se le apagó la luz demasiado pronto. Tampoco colaboró el individualismo de Sergio García y Coutinho, demasiado empeñados en sacar la cabeza por encima del resto de sus compañeros. De Uche tampoco hubo noticias y Cristian Gómez y Baena fueron borrados por Lora, auténtico dueño del partido. Este menudo jugador se ha reinventado de la mano de Clemente como mediocentro.

Espanyol, 0 - Sporting, 3

Espanyol: Cristian Álvarez;Víctor Sánchez, Raúl Rodríguez, Héctor Moreno, Dídac; Baena, Cristian Gómez (Álvaro Vázquez, m. 46); Sergio García, Verdú, Coutinho (Weiss, m. 78); yUche (Pandiani, m. 68). No utilizados: Casilla, Romaric, Amat, Víctor Sánchez.

Sporting: Juan Pablo; Damián, Botía, Gregory, Ayoze; Gálvez, Lora; De las Cuevas (Rivera, m. 65), Trejo, Colunga (Bilic, m. 74); y Sangoy (Mendy, M. 59). No utilizados: Cuéllar, Orfila, Menéndez y Moisés.

Goles: 0-1. M. 47. Colunga. 0-2. M. 69. Trejo. 0-3. M. 80. Bilic.

Árbitro: Ayza Gámez. Amonestó a Héctor Moreno, Gálvez, Ayoze, Botía y Raúl Rodríguez

Unos 15.000 espectadores en Cornellà-El Prat.

Preciado, primero, le hizo un hueco en la élite convenciéndole de que como delantero no tenía nada que hacer, que su puesto y su futuro como jugador en Primera pasaba por ser un lateral derecho de ida y vuelta. El solo tuvo todo el alma que no tuvo el Espanyol. Se anticipó una o y otra vez para recuperar balones y enseñó una salida limpia de balón que hizo mucho daño. Su segundo tiempo fue todo una exhibición. A partir de él creció el Sporting, que castigó la cuesta abajo que han emprendido también en esta recta final del campeonato sus dos centrales, Raúl Rodríguez y Héctor Moreno. Ninguno se enteró de la jugada del primer gol. Un balón cruzado al segundo palo y un toque de cabeza de Sangoy para que libre de marca lo empujara Colunga. El segundo y el tercer tanto fueron dos contragolpes que recalcaron las vacaciones anticipadas de los futbolistas de Pochettino.

El repliegue fue poco solidario, con demasiada superioridad para que Trejo y Bilic los culminaran a placer. Para cuando llegó el tercer gol, gran parte de la grada de Cornellà ya había emprendido la vuelta a casa. La hinchada blanquiazul también optó por descansar antes de tiempo ante lo que le ofrecían sus futbolistas. Nada que ver con lo que hicieron durante dos tercios del campeonato.

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