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Reportaje:

Ronaldinho: "Si no sale el regate, no sale"

Ronaldinho comparece públicamente para relativizar sus problemas y los del Barcelona

Ronaldinho apareció en la sala de prensa del Camp Nou y, justo al mismo tiempo, por el lado opuesto, asomó el capitán de la plantilla, Carles Puyol, al que Ronaldinho saludó militarmente, de manera que se llevó la mano derecha hasta tocarse la sien con la punta de los dedos. No comparecía el jugador de Porto Alegre en la sala de prensa desde el 4 de diciembre, el día antes del duelo de la Liga de Campeones contra el Werder Bremen. Entonces, su aparición fue espectacular: gafas de sol, collar de brillantes, vestido con ropas de su propia línea deportiva y, ante él, decenas de reporteros de Europa; entonces era el número 1, el mejor.

Ayer, todo fue más terrenal, de andar por casa: los periodistas, los de cada día; la ropa, la del entrenamiento; terminado el entrenamiento dos horas antes, su único abalorio era una cinta que le recogía el pelo. Tan sencillo todo como las razones con las que justificó el mal momento del equipo y el suyo en particular. Ayer Ronaldinho volvió a la tierra.

"Físicamente estamos bien, pero las cosas no están saliendo bien, especialmente para mí", afirmó, de entrada, antes de aceptar que también en las duras todas las miradas recaigan sobre él: "No supone una carga excesiva. Si la gente espera algo es porque sabe que puedo rendir más; eso es una motivación más para tratar de hacerlo bien". Ronaldinho normalizó cuanto pudo lo que les está sucediendo, a él y al equipo: "Cuando juegas mal, la gente se pregunta por qué no nos salen las cosas. Pero esto para mí no es nuevo. Me ha pasado muchas veces en todos los equipos en los que he jugado y sé que sólo hay una solución: seguir trabajando". En ese sentido, dijo que el equipo "está en el buen camino", aclaró que se trata de algo "momentáneo" y reconoció que el equipo lleva cuatro años jugando bajo un mismo sistema -"casi de memoria", precisó- lo que supone una ventaja para los rivales, pero declinó que fuera bueno cambiar nada tácticamente: "Hemos funcionado jugando de esta manera; el problema no es ése". También se rebeló contra quienes apuntan a las horas que el equipo dedica a los entrenamientos: "Me sorprende que ahora haya quien critique nuestra manera de trabajar; es la misma que antes, cuando ganábamos y jugábamos bien. El míster sabe cómo conseguir que cada uno esté en forma".

"La gente se pregunta por qué estamos jugando mal", convino y, puestos a dar razones, no buscó mayores excusas para dar respuestas. Rechazadas las razones físicas, la consecuencia de una mala planificación de la pretemporada y también el golpe anímico que supuso perder el Mundial de Clubes en Yokohama en diciembre, mucho menos se amparó en la sensación particular de sentir las pilas agotadas. No, Ronaldinho fue muy simple y, al tiempo, muy futbolero: "Lo que pasa es que no sale el regate, o no das bien el último pase. ¿Y por qué? Porque es fútbol y el fútbol es de esta manera. Cuando me salga el regate y desborde, cuando el último pase sea decisivo, todo volverá a su sitio y dirán que he vuelto", afirmó. "Cuando no sale el regate, no sale. No es una cuestión de confianza. Todos tenemos claro qué hemos de hacer, pero a veces no funciona". Algo tan sencillo como que si juega bien la gente lo celebra y, si lo hace mal, el público chifla: "¿Me pitó el Camp Nou contra el Nàstic? Bueno, cuando juego bien, me aplauden y cuando no, me pitan; así es el fútbol. ¿Que si me duele? Los pitos le duelen a todo el equipo. A todos nos gusta que nos animen, especialmente cuando las cosas no salen bien".

Y explicó que los jugadores son los primeros en irse al vestuario dolidos si no se consiguen los objetivos: "Siempre queremos ganar y cuando no lo conseguimos nos metemos en el vestuario tristes. Pero no tenemos mucho tiempo para estarlo, porque tres días después llega el próximo partido". Llegó a reírse con ganas, con esfuerzo a preguntas en castellano de un periodista chino, y antes de irse saludó al capitán: "¡Gracias, Puyi!". Con cierta sensación de alivió, Ronaldinho volvió al vestuario.

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