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Crónica:FÚTBOL | 23ª jornada de Liga

Un Levante con 10 saca los colores al Atlético

El equipo madrileño no logra pasar del empate a cero tras su victoria en el Nou Camp

Después de la de cal llegó la de arena. El Atlético sigue enlazando alegrías y decepciones, manteniendo boquiabierto a su sufrido y escocido —por la futura marcha a La Peineta— seguidor. Los de Ferrando se quedaron sin la victoria 700ª como equipo local y se cortó la racha goleadora de Torres, lo que deja vivo al idolatrado ex rojiblanco, Bernd Schuster.

Tras los tres puntos arrancados del Nou Camp, a base de presión, organización y esfuerzo colectivo, el Atlético se reencontraba en el Calderón con su afición, tan fiel como sensible por la posible marcha del Vicente Calderón —medio estadio mostró su disconformidad con la medida en el minuto 15—. Pero los de Ferrando, bien situados pero sin mordiente, no aprovecharon el exceso de celo de Culebras en su marcaje al Niño Torres, al que en apenas diecisiete minutos realizó dos duras entradas a destiempo que le hicieron ver la roja y le condenaron a marcharse al vestuario.

El mejor de los rojiblancos volvió a ser el Torres, que no dudó en encarar a los defensas levantinistas cada vez que tuvo ocasión. Pero los rojiblancos no generaron ocasiones claras de gol, salvo un disparo de Núñez —que sustituyó a Colsa, levantando el desencanto en el graderío— que desvió Mora a corner al borde del descanso. Poco en ataque aportó el conjunto de Schuster, que se quedó en la velocidad y las ganas de Congo y Ettien. Eso sí, el Levante logró no echar en falta a Culebras en defensa gracias al trabajo solidario de defensas y centrocampistas.

El segundo periodo, con un Levante encerrado en su área y un Atlético con más corazón que cabeza, se convirtió en un insoportable y estéril monólogo local. Ferrando, que dio entrada a Salva por Jorge, puso todo su arsenal sobre el tapete del Calderón. Pero la lentitud en la circulación del balón y la ausencia de desborde en el uno contra uno, hizo del Atlético un equipo plano y previsible a partes iguales, que dejó escapar más de la mitad de la segunda parte, con innecesarios pases horizontales.

Tan sólo en los últimos veinte minutos los atléticos asediaron la meta defendida por Mora. Pero ni Pablo, ni Torres, ni Salva, ni Antonio López, lograron alojar el esférico en la red. Especial delito tuvieron el central y el marcial delantero. El primero cabeceó flojo y centrado cuando se encontraba sólo en el área pequeña; el segundo lanzó alto un rechace de Mora a disparo de Torres, a apenas dos metros de la línea de gol. Y en otra jugada cómica, en un saque de esquina ejecutado por Núñez, Torres y Antonio López no aprovecharon el garrafal error defensivo del portero y la zaga granota.

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