
Los otros lujos de Marbella
Más allá de las fiestas y el glamur, la verdadera riqueza de esta ciudad reside en sus tabernas, restaurantes y chiringuitos de toda la vida, en sus frescas y laberínticas callejuelas o en sus selectos museos

Más allá de las fiestas y el glamur, la verdadera riqueza de esta ciudad reside en sus tabernas, restaurantes y chiringuitos de toda la vida, en sus frescas y laberínticas callejuelas o en sus selectos museos

La ciudad brilla por sus bares y restaurantes en los que el arroz se presta a tantas recetas como días tiene el mes; por sus cafeterías, donde probar curiosas mezclas de café, o por sus panaderías y pastelerías, donde dejarse llevar por sus especialidades la coca y la horchata. Durante San Juan, sus calles centellean aún más con las esculturales y creativas ‘fogueres’, su fiesta mayor

Sus famosos patios, que en mayo exhiben belleza e ingenio, contagian sus cualidades al resto de la urbe todo el año: sus olores, a una amplia y variada gastronomía; su tradición, a una historia secular que aún sostiene a la Córdoba de hoy; y su vigor, a una cultura moderna y alternativa que se extiende por sus calles como una enredadera

La mejor postal de esta ciudad ofrece mucho más que sus casas colgadas. También exhibe las formas distorsionadas de los mejores artistas abstractos del siglo XX, la fuerza de las pisadas de bestias prehistóricas, el sofisticado sabor actualizado de la cocina de pastores y, por todas partes, la compañía de un aire que a veces es brisa y otras, vendaval

Esta ciudad saca pecho sobre su legado romano, pero se reivindica como el lugar que vio nacer a un pionero de la conciencia ecológica; la cuna de la salsa catalana más internacional, el romesco, o el barrio de pescadores más vibrante del momento. Un destino completo para el arranque de la primavera

Ciudad llena de hallazgos inesperados, su gastronomía va de la cocina de los pastores a la de chefs multipremiados y su arquitectura, del puro modernismo a la armonía con el entorno de Frank Lloyd Wright. Sus calles se llenan de vida ahora en Carnaval, al igual que la provincia que cuenta con dos poblaciones con carnavales declarados de interés turístico nacional. Consejo: antes de ir, mejor saber qué significa zapatiesta, golismero o rabiseco

Marcada por el Ebro y su famosa plaza y basílica, la urbe rezuma encanto a través de museos poco convencionales, calles y tabernas que son un homenaje para el paladar y frondosos y artísticos parques. Un paseo entre la Zaragoza que todos conocen y la más cercana y creativa

La urbe monumental y artística se humaniza en cada una de sus tabernas de toda la vida o en la complicidad de sus habitantes con el que viene de fuera. Un recorrido por un Madrid cálido y callejero con las fiestas de San Isidro como telón de fondo

La capital catalana es el bullicio de lugares tan emblemáticos como la Rambla, pero también el de los vecinos de zonas con carácter propio y puro sabor local como Gràcia o la Barceloneta, donde la ciudad se diluye en barrios por descubrir y librerías que explorar

El barbero de Sevilla es del Betis y compuso la famosa sevillana ‘A bailar’, el patio y el huerto claro de la infancia de Antonio Machado aún existen y el piripi y el patamulo son, aunque no lo parezcan, auténticos manjares. Basta con rascar un poco para que la capital andaluza sea catedral y alcázar, pero también gente, historias y sabores de una ciudad hecha para vivirla

La capital levantina brilla por su gastronomía, su clima y sus edificios emblemáticos, pero solo hay que cambiar el foco y mirar alrededor para disfrutar de perspectivas, historias y personajes que suelen quedar ocultos a la vista

Al margen del menú turístico de rigor, el encanto de esta ciudad reside no solo en sus lugares emblemáticos, sino también en la gente, las historias, los sabores y las perspectivas de muchas de las calles y rincones que, a pocos pasos, los rodean