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Sergio Rodríguez: “Para mí ellos no tienen ninguna discapacidad”

El portero de la selección española de fútbol para ciegos se prepara para Tokio 2020

Sergio Rodríguez, portero de la selección española de fútbol de ciegos.
Sergio Rodríguez, portero de la selección española de fútbol de ciegos. EL PAÍS

Sergio Rodríguez (Madrid, 32 años) cree en el destino. La danza del universo le puso en el lugar correcto en el momento adecuado. Fue una tarde, hace seis años. Volvía de entrenar con su equipo de fútbol del barrio como llevaba haciendo toda su vida. Encendió la tele, aburrido, se puso a hacer zapping y ahí estaba. Un España contra Francia de la Selección de fútbol para ciegos. Vio hacer un par de paradas al portero que no tenía ninguna discapacidad y habló con su padre. Se puso a hacer llamadas, por probar, por curiosidad. Ahora él es el portero de la selección española de fútbol 5 para ciegos y se acaba de comprar el billete para los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020.  

¿Qué es lo que más le llamó la atención la primera vez que entrenó con ellos?

Me sorprendió mucho la primera vez que entré en el vestuario. Porque todo el mundo está abrochándose las botas, poniéndose las medias, las espinilleras. No se equivocan. Piensas que van a necesitar ayuda, pero nada. 

¿Cómo hacen para no caerse cuando salen a correr?

Ellos en el campo se sienten libres. Aquí no les puede pasar nada, no les puede atropellar un coche, no les puede dar una bicicleta. Lo único que les puede pasar es que se den contra la valla o que se choquen entre ellos. Por eso son muy importantes los sonidos. Van diciendo el “¡voy!” todo el tiempo, es la palabra universal.

¿El balón también suena?

Si, es un poco más grande que el normal y tiene unos cascabeles dentro. La valla es otra referencia porque la notan por el sonido: no se oye un chasquido igual cerca de la valla que lejos. 

Eso es que tienen el oído finísimo

Claro, nosotros no lo tenemos tan desarrollado. Ellos van corriendo y si se ven muy despistados dan una palmada y ya saben si se van a chocar o no. 

¿Qué más diferencias hay?

El campo está dividido en tres partes de 12 metros cada una. Desde la portería hasta los primeros doce metros, solo puede hablar el portero y desde la zona media solo el entrenador. Además, hay un guía de ataque para darles referencias. Les dice a cuántos metros de la portería están, si tienen que tirar, si tienen que moverse más hacia la derecha… 

¿No es un lío tanto “voy” y tantas instrucciones?

Son solo cuatro jugadores y el portero, son pocos en el campo por esa razón. En este tipo de fútbol no es mejor portero quien más para, sino el que hace que menos le tiren el balón dando referencias. Aquí hay que ser muy bueno guiando para evitar que te tiren a puerta. 

¿Se valoran las mismas cualidades físicas que en el fútbol para videntes?

Aquí más, hay muchos más golpes y muy duros. La cabeza es muy importante en este deporte. Tienes que tenerla muy amueblada, muy dura, para aguantar. Tienes que ser fuerte, rápido, ágil con el balón, tener muy buen disparo. 

¿Cuál es la edad media de los jugadores?

Los jugadores son mayores en esta modalidad de fútbol porque se valora mucho más la experiencia. Entre los 30, 35 años es la edad ideal de un jugador de fútbol para invidentes. Necesitas la experiencia pero también la energía y la vitalidad. 

¿Y después de Tokio qué?

Tengo la intención de dejarlo porque ya tengo una edad y quiero sentar mi vida. Yo lo he dejado todo durante dos años para dedicarme a esto. Es difícil de asumir para mucha gente que piensa que te has cambiado para ser un Cristiano en potencia. Pero no es cierto, lo hago porque me gusta y porque siento el deporte. 

¿Qué le dice tu familia?

Primero estaban impactados porque no sabían ni que existía este tipo de fútbol. Y es que yo puedo explicarlo, pero hasta que no vienes a verlo no te das cuenta lo intenso, emocionante, bonito y brutal que es. 

¿Por qué es tan brutal?

Porque realmente ves algo increíble. Cuando parece que van a chocar contra una valla, paran a un metro, regatean, no se chocan, se van de dos jugadores y marcan un gol. Nosotros tenemos la concepción del típico ciego que va por la calle con un bastón, que te da cosa decirle algo… Pero aquí los ves en su estado más salvaje, conduciendo el balón, corriendo, chocando, metiendo goles, celebrándolo… Vienen sus hijas y lo celebran con ellos. La palabra de este deporte es la normalidad. 

No ve a un discapacitado.

Todo lo contrario. Aquí ves un equipo A contra un equipo B, y gana quien más goles meta. Para mí ellos no tienen ninguna discapacidad. Me ayudan mucho más a mí que yo a ellos.

¿Qué le han enseñado?

Me he dado cuenta de que los problemas que tengo, no son tantos. También que parar un gol aquí es mucho más difícil. A los videntes les ves venir, en cambio, ellos pueden ir paralelo a la portería y de repente golpear el balón. También hay mucha más gente dentro del área, es más caótico. Tienes que estar muy atento a muchísimos factores. Son pequeñas cosas que hacen que este deporte sea genial.

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